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lunes, 21 de mayo de 2018

Segundo debate, oportunidad para analizar propuestas y perfiles

Fernando Hernández Marquina
@fhmarquina

El día de ayer tuvimos oportunidad de ver, en el segundo debate, a los candidatos a la Presidencia presentar y debatir sus propuestas y posturas frente a sus oponentes y, por primera vez, frente a un grupo de ciudadanos que los cuestionaron directamente.

A estas alturas del proceso, es claro que la elección se definirá entre Meade, López Obrador y Anaya, aunque algunos de estos contendientes continúan evadiendo la transparencia, generan división entre los mexicanos y pretenden ganar votos engañando a los ciudadanos y hasta plagiando propuestas.

Los invito a que, juntos, conozcamos mejor a los candidatos y reconozcamos cuál es el perfil más capaz para cumplir con las responsabilidades que conlleva ser presidente, y quién de ellos está realmente comprometido a convertir a México en un mejor país.

AMLO

Al inicio de la campaña de López Obrador, la sociedad consideró que, después de casi doce años en campaña, el tabasqueño había evolucionado porque se presentaba con un discurso moderado, buscó cercanía con personajes que antes evitaba, y aceptó en su “movimiento” a figuras que en campañas anteriores lo criticaron pero que fueron “perdonados” por AMLO.

Si bien Andrés Manuel venía administrando su ventaja en las encuestas, los recientes acontecimientos lo han mostrado como es: amenazante, prejuicioso, agresivo en sus discursos; enfrentándose y confrontándose con políticos, académicos y empresarios. Inmediatamente nos recuerda al López Obrador que cuando perdió la elección no quiso reconocer su derrota y cerró avenida Reforma, afectando económicamente a miles de pequeños y medianos empresarios y cambiando la dinámica de la Ciudad de México; o cuando en el entonces Distrito Federal, miles y miles de ciudadanos vestidos de blanco se organizaron y llevaron a cabo una de las más grandes manifestaciones en todo América Latina en contra de la inseguridad y a favor de la paz, y lo que obtuvieron de su gobernante, López Obrador, fue la siguiente respuesta a manera de burla: “En favor de la paz y sus moñitos blancos… ¿De qué paz hablan?”.

En cuanto a la “congruencia” de López Obrador, en 12 años, su postura pasó de la izquierda radical a la derecha extrema por su alianza con el PES. No queda claro hasta dónde va a llegar esa unión MORENA/PES que tanto presumen, ¿qué sucederá cuando deban legislar por temas que se considerarían la vanguardia del progresismo de izquierda, esa que abanderó el tabasqueño en el Distrito Federal, o que el PES decida defender políticamente sus posturas más bien orientadas a los ideales evangélicos?

ANAYA

Ricardo Anaya no solo es un personaje acusado de temas de lavado de dinero, sino tambien de plagiar propuestas que después presenta como propias. El caso más reciente es el de la organización civil Ángeles sin Fronteras, que señala al panista de apropiarse de una iniciativa para defender a los migrantes. La realidad es que en Anaya vemos un candidato con una capacidad muy amplia para argumentar, pero nula en la estructructuración de políticas públicas, y carece de experiencia en el servicio público. Debemos reconocer su mente rápida, misma que le ha servido en las mesas de debate, en las que con rodeos y omisiones sortea las preguntas de los moderadores.

Sus apariciones públicas son pocas; las propuestas, cuando no son plagiadas, son escuetas. Ha sido acusado muchísimas veces de traicionar a quienes lo apoyaron en su carrera política y, en general, no genera confianza en el grueso del electorado. Los votantes que lo tienen considerado como su primera opción lo piensan como la versión moderada entre el extremismo de AMLO y la imagen dañada del PRI, aunque a los críticos y analistas siga sin parecerles como un candidato a Jefe de Estado.

MEADE

José Antonio Meade es un ciudadano que no ha militado en ningún partido político y ha buscado sumar las diversas fuerzas que tiene el PRI al interior de esa organización política. Meade se ha enfrentado, desde su cargo de secretario de Hacienda, a gobernadores corruptos de diversos partidos políticos. Afortunadamente, el candidato ha centrado su campaña en demostrar no sólo su honestidad y su probidad personal, sino su eficiencia frente a los distintos retos que han aparecido en su camino en las distintas secretarías de Estado a su cargo.

Frente a AMLO y Anaya, Meade es el único candidato cuya honestidad personal no ha estado en entredicho. Con su 7 de 7 dejó claro que su patrimonio y el de su familia son congruentes con sus respectivos empleos a lo largo de su vida, algo que AMLO no ha logrado articular, escondido en la opacidad financiera, y que Anaya ha presentado con mentiras, como lo muestra el más reciente reportaje de la revista Proceso sobre el pancista.

Meade tiene experiencia comprobada y con resultados en la función pública, sin que ello se haya traducido nunca en malos manejos o en enriquecimiento personal, ni en actos que puedan considerarse cuestionables desde su desempeño profesional.



A poco más de un mes para la elección, nuestro Debate Puntual debe seguir centrado en las propuestas y, por supuesto, en los perfiles. ¿Por quién queremos votar para que gobierne México? ¿Quién será el mejor para representarnos frente al mundo? Aquellos que viven en la opacidad, de las mentiras, de la división, no pueden ser premiados con nuestro voto.

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