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martes, 29 de mayo de 2018

Metrópoli Central / Contrastes de la participación ciudadana en elecciones

Mtro. Fernando Díaz Naranjo
Analista político
@fdodiaznaranjo

De acuerdo con el Estudio Censal sobre la Participación Ciudadana en las Elecciones Federales de 2015,  en dicha elección asistieron a las urnas el 47.07% de los electores inscritos en la lista nominal a nivel nacional; un 3.01% más que en 2009.  Recordemos que tanto en 2009 como en 2015 hubo elecciones intermedias, es decir, en donde solamente a nivel federal, se renovaron los 500 legisladores de la Cámara de Diputados.

Al desagregar dichas cifras a nivel nacional por sexo, tenemos que la participación femenina superó en casi 8 puntos a la masculina al quedar en un 42.95% en comparación del casi 51% del sexo femenino.  Este dato no es menor, ya que demuestra el gran interés de la población femenina en la participación de la toma de decisiones y en la definición del rumbo de la nación.

Por edad, tenemos un dato por demás relevante: los jóvenes de 20 a 29 años de edad son los que menos participaron.  En el proceso electoral federal inmediato anterior, se registró una asistencia de poco más del 35% jóvenes que, paradójicamente, contrasta con la participación del sector ubicado de 60 a los 79 años de edad que alcanzó alrededor del 60% de participación.

Según el estudio realizado por el INE, y que a su vez cita los resultados de la Encuesta Nacional de Valores en Juventud de 2012, muestra que casi el 90% de los jóvenes tienen poco o de plano no tienen ningún interés en la política debido, entre otros factores, a la “deshonestidad de los políticos.”

Sólo para dar algunos datos más que deben servir de referencia para la elección federal en curso.  En el proceso electoral de 2015, en 14 de las 32 entidades federativas registraron una mayor participación ciudadana por arriba de la media nacional que se ubicó en un 47.07%, destacando que el otrora Distrito Federal se ubicó por debajo de dicha media, lo que rompe el mito de que en las grandes urbes es donde más participa la gente en elecciones.

Ahora bien, sabemos que el elemento básico de la geografía electoral del país es la sección electoral.  Aquí tenemos que el área rural presentó los niveles de participación más alta con el 54.5%; casi 10% más que las denominadas secciones urbanas.

Estos datos son un referente muy interesante que deben servir de base a partidos políticos, coaliciones, candidatas y candidatos, con o sin partido, para contar con un elemento más que los consultores llaman “estrategia política.”

De entrada, hoy contamos con alrededor de 10 millones de electores más que en 2015; son casi 90 millones de ciudadanos lo que tienen la posibilidad de asistir a las poco más de 157 mil casillas que se instalarán a lo largo y ancho del país, con más de 1 millón 400 mil funcionarios de casilla que recibirán la votación de los ciudadanos en la elección federal que incluye la renovación del Ejecutivo Federal, la Cámara de Diputados y la de Senadores.  Además, en 30 entidades federativas también hay elecciones locales.

Según lo publicado por algunos medios de comunicación, el INE estima una votación arriba del 60% para este 2018, es decir, aproximadamente un 23% más que hace tres años.  Esto significa que, probablemente, 54 millones de electores participarían en esta elección.

En el mismo sentido y de acuerdo con datos estadísticos del INE,  hay más de 46 millones de mujeres por 43 millones de hombres.  ¿Seguirán votando más las mujeres?  Seguro que sí y esto genera que los actores políticos, al menos eso esperamos, tengan desarrolladas diversas estrategias y propuestas que empoderen a este tan importante sector de la población.

Los jóvenes sin duda son un segmento de la población por demás importante.  De los 20 a los 29 años son más de 22 millones de electores que, si le sumamos los casi 4 millones de jóvenes de entre 18 y 19 años, tenemos casi un 29% de la población electoral nacional concentrada en los jóvenes.  Al respecto, caben varias preguntas ¿Hay estrategias definidas para los jóvenes por parte de nuestros políticos?  ¿Nuevamente los jóvenes serán el sector de la población que menos se interesaría en participar en elecciones?  Esto lo veremos próximamente.  Esperamos que sean justamente los jóvenes los que hagan la diferencia en este proceso electoral.

Finalmente, hablando sobre estrategias electorales.  ¿A quién o quiénes les conviene más que la población que vive en secciones rurales sea más activa que los que viven en secciones urbanas?  ¿Hay estrategias delimitadas para este tipo de comportamientos de participación?  Estoy seguro que sí.  La movilización electoral gana elecciones.  Veremos que artimañas usan los actores políticos.

Como podemos ver, esta elección, como cada proceso electoral, tendrá aspectos diferentes a otras elecciones.  Esperamos que la civilidad, la participación activa de la población y, en especial de los jóvenes, inunden las casillas electorales y que el umbral del abstencionismo se vuelva minúsculo frente al músculo de electores que votarán el primero de julio por el partido político, coalición, candidata o candidato de su preferencia.

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