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jueves, 17 de mayo de 2018

Descalificaciones, ataques y pocas propuestas

Fernando Hernández Marquina
@fhmarquina

El artículo del día de hoy parte del hartazgo social por un proceso electoral donde únicamente vemos ataques y escuchamos descalificaciones, y muy pocas propuestas. Lo hice a petición de todos aquellos que me han escrito para conversar sobre el tema. Como ciudadano comparto este sentir, y me gustaría realizar un ejercicio en torno a lo que todos queremos escuchar y comprender: ¿cómo identificar al candidato idóneo entre el mar de promesas y ocurrencias que oímos día a día?

Este año se celebrarán elecciones presidenciales y legislativas en varios países de América Latina. La gente en la mayor parte de la región está decepcionada por la ineficiencia política, por la injusticia social, por escándalos de corrupción e impunidad, por las altas tasas de inseguridad, entre otros. Las elecciones de México, Brasil, Colombia y Venezuela que se llevarán a cabo este 2018, son las más significativas.

En Brasil, el populista Lula da Silva quiere ser presidente por segunda ocasión, sin embargo, enfrenta cargos de corrupción y lavado de dinero y un tribunal amplió la pena dictada en su contra, por lo que podría estar impedido para participar como candidato presidencial. Con este ejemplo surgen las siguientes preguntas: ¿a quíen le gustaría que su jefe de Estado estuviese acusado de cargos de corrupción? ¿Con qué autoridad moral o legitimidad afrontaría tratados comerciales internacionales? ¿Cómo podría incentivar la inversión en su país?

En Venezuela, las próximas elecciones serán recordadas por su nula transparencia. El actual presidente, Nicolás Maduro, otro populista, pretende perpetuarse en el poder hasta 2024, si bien el término de su cargo concluye en 2019. Los ciudadanos en este país viven, bajo el gobierno de Maduro, su peor crisis política y social; la economía colapsó por el asistencialismo, que fomenta más los subsidios gubernamentales e inhibe la inversión, la generación de empleos, mejoras educativas y, sobre todo, el desarrollo económico de ese país.

Las de México serán, probablemente, de las elecciones más esperadas en el continente. Como en Brasil y Venezuela, también existe preocupación por el avance del populismo. Por ello, este 2018 debemos escuchar las propuestas y promesas de los candidatos, para separar aquellas que beneficiarán a México de las otras que pueden llevarnos a una crisis. A 46 días de las elecciones, te preguntaría lo siguiente ¿qué tan bien conoces lo que proponen los candidatos?

La importancia de las campañas electorales radica en que en ellas se despliegan, desde distintos medios, los esfuerzos para hacer que el mensaje de cada candidato llegue al grueso de votantes. Coincido contigo: en una campaña tan reñida como la que vivimos, a veces lo que más se escucha es ruido, ataques, señalamientos, y parecería que las propuestas imprescindibles quedan de lado. Pero cometemos un gran error si no sabemos qué están proponiendo todos los candidatos, sin importar su lugar en las encuestas o su partido.

Revisemos las propuestas de dos temas clave: seguridad y educación.

Ya hemos escuchado sobre la amnistía a criminales que plantea AMLO. Ha sido una propuesta polémica y me parece que la sociedad tiene razones para preocuparse: existe una línea muy delgada entre los que cometen el delito por necesidad y los que escogen el crimen como forma de vida.

Margarita Zavala propone fortalecer al sistema de justicia mediante la profesionalización y dignificación de las policías, nada nuevo a lo que hemos escuchado antes. Algo muy similar propone Ricardo Anaya, aunque suma también una reestructura al sistema penitenciario y una reforma completa al sistema judicial.

José Antonio Meade propone atacar la inseguridad desde distintos flancos, con acciones que comienzan dentro de las comunidades, como instalar o mejorar el alumbrado público, garantizar la seguridad en el transporte público e instalar al menos un espacio comunitario en cada colonia, para fomentar la convivencia entre vecinos. Paralelamente propone crear un cerco para que las armas y el dinero no lleguen a los criminales. Lo anterior se fortalecerá con un ataque directo a las causas conocidas de la inseguridad: desigualdad e impunidad.

En cuanto a educación, AMLO propone repartir 720 millones de pesos mensuales entre 300 mil familias de escasos recursos con hijos universitarios; un estimado de 8 mil 640 millones de pesos al año que sólo cubrirían al grupo que cursa estudios superiores. También se ha pronunciado por derogar la Reforma Educativa, aunque él mismo se ha desmentido al respecto en varias ocasiones, siempre argumentando según el público que tiene enfrente.

Meade propone ampliar el número de escuelas de tiempo completo, para pasar de 25 mil a 100 mil. Las escuelas contarán con comedor e impartirán clases de inglés y actividades culturales, deportivas y artísticas a los niños. También propone ofrecer aumentos reales y significativos en los salarios de los maestros, y garantizar un lugar en la universidad a todos los jóvenes que deseen seguir sus estudios al terminar el bachillerato.

Por su parte, Anaya propone preservar la Reforma Educativa con otros elementos, como un seguimiento estadístico para cuantificar el aprendizaje de los niños. Enfoca su propuesta en las escuelas normales, a las que pretende reformar para fortalecer la formación de los futuros educadores.

Como podemos verlo, tenemos tres visiones distintas, algunas incluso radicalmente opuestas frente a las otras. El estudio de las propuestas debe ser el centro de nuestro Debate Puntual. Necesitamos un presidente con experiencia, con honestidad, con inteligencia y con la capacidad de construir acuerdos con los políticos y con los ciudadanos. También necesitamos un presidente con propuestas que sean viables y que generen mejoras para el país. Al final, no podemos olvidar que los candidatos proponen, pero somos los ciudadanos quienes disponemos y decidimos quién y cómo nos va a gobernar.

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