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lunes, 16 de abril de 2018

Enfoque Global / VIII Cumbre de las Américas, bajo el desinterés del Tío Sam

José Luis Ortiz Santillán

La VIII Cumbre de las Américas inició el pasado viernes en Lima, Perú, sin la presencia del presidente Donald Trump, Nicolás Maduro y Lenin Moreno. Los presidentes de los Estados Unidos, Venezuela y Ecuador cancelaron su participación en la Cumbre por diversas razones, pero lo relevante es que una Cumbre dedicada a la corrupción y a condenar al gobierno de Venezuela, sin la presencia de su presidente y divididos los gobiernos, algunos hundidos hasta el cuello en escándalos de corrupción, como es el caso de México, poco podrá hacer para detener esa enfermedad y la Declaración de Lima sólo será enunciativa al final, sin ningún efecto que pueda cambiar la suerte de Brasil y México.

El presidente Donald Trump, con el pretexto de responder al ataque químico del gobierno de Siria contra civiles, canceló su participación en la Cumbre, mostrando su desinterés por los países de América Latina y el Caribe, los cuales considera fuente de problemas y de inmigrantes ilegales indeseables, que dañan la tranquilidad y alteran el orden en su país.

Los países latinoamericanos y caribeños buscaron siempre obtener en los hechos su independencia económica y política de los Estados Unidos. Con la llegada del presidente Trump, los países obtuvieron su independencia y ahora se sientes desamparados sin la tutela del “Tío Sam”, abandonados a su suerte. El gobierno que relevó a Barack Obama, no le interesa mejorar sus relaciones con los vecinos con quienes comparte el continente americano; todo lo contrario, pretende aislar a su país del resto del hemisferio occidental, detrás de una muralla de hierro infranqueable y una barrera inexpugnable de aranceles a las exportaciones de los países hacia sus mercados.

La Cumbre de las Américas promovida por los Estados Unidos tenía un objetivo en los años noventas. El proceso de integración de la Unión Europea condujo a los Estados Unidos de América a lanzar la “Iniciativa para las Américas” el 7 de junio de 1990, orientada a reforzar el crecimiento y la estabilidad política de América Latina, ante el éxito de ese proceso de integración regional; con el propósito de que la experiencia europea no sedujera a América Latina y el Caribe, excluyéndolos de un proceso integración.

La primera Cumbre de las Américas en Miami, en diciembre de 1994, reunió a todos los presidentes de América, menos el de Cuba, crenado expectativas entre muchos países que miraban con optimismo la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con los Estados Unidos, Canadá y México; convencidos de que un proceso de integración hemisférico podría ser posible un día.

Sin embargo, en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, en 2005, la mayoría de los Jefes de Estado y de Gobierno, latinoamericanos y caribeños, enterraron las aspiraciones de los Estados Unidos de crear una zona de libre comercio continental con el nombre de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propiciando el distanciamiento de los Estados Unidos por sus vecinos.

Sin lugar a duda, la Cumbre de Mar del Plata, puso en evidencia la existencia de dos Américas, la que vivía bajo la sombra de los Estados Unidos y la que había comenzado a diseñar su propio camino al desarrollo bajo el liderazgo de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Lamentable para México, en aquella Cumbre el presidente Vicente Fox se situó como un peón de George W. Busch, secundando sus propuestas y tratando de convencer a los presidentes de Brasil, Argentina y Bolivia de la importancia de sumarse a ellas.

El presidente Vicente Fox señaló entonces que la impresión que se llevaron varios jefes de Estado como él, era que el pensamiento del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, estaba más orientado a cumplir con la opinión pública argentina, que a lograr que la cumbre de Mar del Plata fuera exitosa; a lo cual el presidente argentino respondió: “Que el presidente Fox se ocupe de México; a mí me votaron los argentinos y yo me voy a ocupar de ellos, como corresponde… yo no voy a ir a una Cumbre a entregar los intereses de los argentinos por quedar bien con los invitados, por más grandes que sean… Argentina está de acuerdo con la integración económica, pero sin asimetrías ni subsidios, no busca la integración a favor del más grande, sino a favor de todos… vamos a seguir defendiendo con toda nuestra fuerza los intereses de los argentinos en las reuniones internacionales; para algunos la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y agachar la cabeza ante los fuertes…”, precisaba, refiriéndose al presidente mexicano.

Lejos de lo que hoy pasa en el continente, el cual se matiza poco a poco de gobiernos de derecha, en la V Cumbre de las Américas de Puerto España, Trinidad y Tobago, efectuada del 17 al 19 de abril de 2009, concentró la mayor cantidad de gobiernos socialdemócratas y liberales, como el presidente Barack Obama de los Estados Unidos, pero también, se ha convirtió en el encuentro de dos mundos que parecían desconocerse, a pesar de compartir el mismo continente.

Los dos mundos que han dividido durante siglos al continente. Por un lado, el anglosajón del norte, que a través de los años se negó a reconocer la independencia económica y política de los países de América Latina y el Caribe, su capacidad para gobernarse, y para mantener el control sobre sus pueblos, los Estados Unidos organizaron y orquestaron intervenciones militares y golpes de Estado en todos los países, incluido México. Por otro lado, el amerindio, el del sur del Río Bravo, que hizo de la democracia y de su defensa el principio para iniciar su transformación; y del libre comercio que proponían los Estados Unidos, un mecanismo de desarrollo.

La Cumbre de las Américas se convirtió en una más en los primeros años del Siglo XXI. Los países latinoamericanos avanzaron mucho durante en su integración y fueron de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) hasta la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, efectuada en Cancún, México, el 23 de febrero de 2010, que creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), sin los Estados Unidos y Canadá.

La VII Cumbre de la Américas en Panamá en 2015, estuvo marcada por la participación de Cuba y su acercamiento con los Estados Unidos. Sin embargo, lamentablemente, la llegada del presidente Trump ha vuelta a distancias a las dos Américas; no bastante, sus políticas y visión del mundo, han liberado a los países latinoamericanos y caribeños, a los que les ha dado la espalda y dejado huérfanos, sin su tutela, al culpar a los pueblos del sur del río Bravo de todos los males de su país; por lo que la cancelación de la participación del presidente Trump en la Cumbre de Lima, sólo muestra su desprecio hacia la América amerindia.

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