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Monday, March 5, 2018

Comentando / Se agudiza la crisis de credibilidad electoral

* Desconfianza, incredulidad, irritación contra candidatos

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

Es tiempo de reaccionemos, decidamos quienes deben gobernarnos, que nos convenzan, creamos en ellos, que sean representantes probos, dignos, honestos, incorruptibles, etc. porque en ellos está el destino y calidad de vida que merecemos.

Lamentablemente en México, este no es el perfil de la basura de políticos que nos imponen un sistema presidencialista y el partidista en donde la vida democrática carece de valor; no es el poder del pueblo quien gobierna, sino las componendas de partidos políticos, autoridades electorales, un Congreso de la Unión “a modo” y un Sistema gobernante cínico, caduco, imperfecto, acomodaticio, convenenciero, corrupto y despreciable.

No. Este no es el sistema electoral que merecemos, que a pesar de responder cívicamente cada 3 y 6 años, ellos imponen su voluntad, pisotean nuestros ideales, sueños, deseos; quebrantan el concepto de democracia y se erigen suciamente en autoridades en contra de nuestra voluntad.

Digo que moralmente cada trienio y sexenio los ciudadanos acudimos a las urnas a votar por “alguien” a quien no conocemos, a un sujeto de nos impone un partido político, coludido con el Instituto Nacional Electoral, sus apéndices locales y el gobierno en turno (PRI 76 años y PAN 12 años), para no perder los privilegios económicos, políticos y de poder.

Legal y responsablemente ahí vamos, a la mampara a escoger “al menos peor”; no hay de otra… pero cumplimos con este derecho y obligación pese a que contra nuestros deseos el sistema partidista parte, reparte y comparte con sus cuates, cuotas y cotos los cargos de elección popular que les permitirán seguir mamando el poder y los dineros de los mexicanos sin que nos resuelvan nuestras necesidades de mejor calidad de vida.

¡Qué estaremos pagando más de 125 millones de mexicanos para que un  reducido grupo de vividores del erario público (políticos, legisladores y funcionarios públicos) se burlen de nosotros, nos ignoren, desprecien, roben! y tres/seis años después nos repitan la dosis y vuelven a cometer las mismas tropelías. No quiero decirlo, pero no aprendemos de nuestros errores. O cómo diría el clásico  “el hombre (los mexicanos) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”… por eso de votar.

Para no dar la impresión de que hablo por hablar, hagamos un ejercicio que encaja en la segunda frase expuesta: usted, amable lector, ¿sabe, recuerda el nombre de su diputado local y del senador que lo “representa” en el Congreso? Remítase 6 y 3 años atrás cuando oportunista como son, fue a su comunidad a mendigar su voto. ¿Regresó a informarle los beneficios que prometió cuando candidato? ¿Elevó su calidad de vida? ¿Intercedió por usted cuando las autoridades le subieron los precios de las gasolinas, el gas, la electricidad, la canasta básica, el transporte; predial, el agua, su salario mínimo, se siente seguro, etc.?

Estoy seguro que el 98% de quien esto lee, no respondió afirmativamente las preguntas. Pero sin temor a equivocarme, ese infame sujeto, ahora volverá a su región a pedir su apoyo porque ahora pasará de diputado a senador, de este a legislador local, alcalde, etcétera, y cometeremos el mismo error del pasado, votaremos por él; es decir, pese a que el infame no cumplió, repetiremos la frase popular tropezaremos con la misma piedra, ¿o me equivoco?

Porque lo hacemos, sencillo, porque el sistema partidista nos obliga a aceptar a los candidatos que ellos quieren, no nos permiten impulsar, proponer a un amigo, vecino, conocido de nuestra comunidad, por la maldita decisión de que “a huevo” el aspirante debe pertenecer a un partido político o si se considera “ciudadano o independiente, el INE le impone condiciones incumplibles o caras (dinero) para solventar el requisito. Plan con maña.

A qué voy. Bueno… que una vez más el Sistema político mexicanos nos receta la misma medicina y nos impone a tres sujetos para la presidencial que no reúnen el perfil profesional, las cualidades éticas, morales, probas, dignas para desempeñar el cargo. La triada, Anaya, López y Meade, son producto de los cochupos partidistas, electorales y gubernamental para perpetuarse –gane quien gane- en el poder político, económico, las corruptelas e impunidad.

Los tres tienen una larga cola que les pisen. No son probos, honestos, éticos, ni morales; no son dignos de que detenten el cargo más importante y trascendente de una país republicano (no digo democrático porque aquí se desconoce que debe gobernarse con el pueblo… y no servirse de él), el de Presidente del país, porque aspiran sólo a quedarse con el puesto, para derrotar a los oponentes; no demuestran que pretenden representar las aspiraciones de una sociedad que merece vivir en paz, con calidad de vida, en donde no se pisoteen sus derechos, que  el esfuerzo de su trabajo se refleje con un mejor nivel social.

La obstinación de Anaya, López y Meade es gobernar para más de lo mismo. No se les ve capacidad, visión de Estado, vocación de servicio, más bien actúan para que su partido político mantenga los beneficios del dinero, de pagar con cargos públicos, “los favores recibidos” durante la campaña. De mantener el poder, por el poder mismo.

Sólo remítanse a los más de 70 días de pre y receso electoral, sus acciones han sido lanzarse lodo, boñiga, estiércol, suciedad. Las ofertas que por ahí alguno suelta es exactamente, más de lo mismo, “meter a la cárcel a los corruptos” (ellos siguen libres), acabar con la corrupción (los tres son producto de ella); no más impunidad (andan sueltos). Es un guion antiguo que ya no convence, que llama a la irritación, que demuestra la ineficiencia del candidato, del partido y de los equipos de campaña, que no tienen capacidad para diseñar o presentar otros discursos, alejados de la demagogia, la palabrería, las mentiras, el vacío de ideas.

Escribí en la entrega anterior “de los tres, no se hace uno”. ¿Por qué? porque son emanados del mismo sistema podrido, anquilosado, dinosáurico, vetusto, mentiroso de sus antecesores, allá por las décadas de los 70,80, 90’s, utilizado para convencer al entonces “cándido” electorado que eran la mejor opción. Medio siglo después, retoman esas ideas, pero olvidan que el electorado no es el mismo. Éste es incrédulo, más razonable, con mejores herramientas tecnológicas para rastrear el infame pasado de partido/candidatos a quienes pondrán en el lugar que merecen (el cesto de basura) y no en cargos de elección popular.

Por qué no votar por ninguno de los tres. Porque nos han mentido. No han hecho público su desconocido pasado, tampoco sus logros en favor de los mexicanos a quienes desean  gobernar. Cada uno tiene deslices y yerros que impactaron en la calidad de vida de los mexicanos. No pueden llamarse dignos aspirantes a la presidencia de la república porque ningún ciudadano ha escapado de decisiones equívocas, mal intencionadas y negativas que dañan el bolsillo y la tranquilidad de la familia

Sólo daré dos ejemplo por sujeto que desalentará el voto a su favor, porque tales acciones o decisiones nos tiene sumidos en crisis económica, de inseguridad, de pobreza, de credibilidad, de confianza y el rechazo popular generalizado a todo lo que huele a políticos, partidos, gobiernos y burócratas electorales. En riguroso orden alfabético:

Anaya Ricardo, impulsor y coludido con Peña Nieto, para implementar su Reforma Energética, que ha golpeado la economía familiar con los aumentos diarios de gasolinas, diésel, gas LP, electricidad. El “chico maravilla” cuando diputado del PAN como excelente tribuno ofrecía un México distinto, ya como dirigente del partido pisoteó derechos y estatutos para imponerse como candidato presidencial, sin olvidar sus mentiras respecto a su fortuna y las maniobras legaloides para trampear y revender propiedades. A un sujeto así no se le puede tener confianza.

López Obrador Andrés, su afán y tozudez por ganar la presidencia del país lo ha perdido. Es irracional, ha violado la Constitución cuando manda “al diablo las instituciones”, porque no le dan el gane. Siendo Jefe de Gobierno del DF, mandó construir los segundos pisos, ordenó “confinar” durante 25 años toda la información de los gastos de la obra. ¿Qué esconde, qué destino dio a ese presupuesto que no quiere  que se sepa?

Ha pasado casi 20 años como candidato presidencial viajando, gastando, promoviendo su imagen y jamás ha reportado al SAT o hecho públicos sus ingresos y egresos. Con qué millonario presupuesto vive una vida de lujo y la da a sus hijos que se mueven en autos Ferrari y ropa de marca.

Cuando no ganó la elección de 2006 ante Felipe Calderón (PAN) bloqueó por más de 50 días Paseo de la Reforma, desde Periférico hasta el Zócalo, dañando la economía de cientos de negocios de la ruta… no le importó. Con esas actitudes, podría provocar la quiebra del país, si un día se levanta de malas y con afán de “joder”. Nadie cree en él.

Meade José Antonio, más de lo mismo. 76 años de “dictadura perfecta” de un PRI inmoral, corrupto, impune, caduco, dinosáurico. Además un sexenio peñista fallido, inculto, ignorante, mentiroso, deshonrando la palabra empeñada (te lo firmo y te lo cumplo). Gestión en la historia del país en que la “nueva generación priista” Duartes, Borge, Medina, Moreira, Murat, Videgaray, Miranda, Osorio, etc. gozan de cabal impunidad.

Pero Meade no se escapa de los daños causados a los mexicanos. Es heredero del fraude más vergonzoso que el PRI ha cometido, el FOBAPROA y el IPAB, que mediante argucias malévolas rescató a los banqueros en bancarrota con dinero de los ciudadanos. En aquel entonces, el candidato priista era alto funcionario de esas instituciones.

También jugó un papel determinante pues siendo Secretario de Hacienda, del gobierno de Enrique Peña Nieto, impulsó, intercedió y asesoró a los diputados federales del PAN, PRI, Verde Ecologista, Panal para que votaran a favor de la Reforma Energética y asestar el golpe definitivo a los bolsillos de los mexicanos con aumentos en cascada a los combustibles y la energía eléctrica. Fue incapaz de aumentar la base gravable de contribuyentes y seguimos pagando impuestos los más “jodidos”, mientras emporios privados de comunicación, refresqueras, de telecomunicaciones, telefonía, etc. siguen evadiendo impuestos o les acomodan regímenes especiales para “ayudarlos”.

Con un tipo así, para que queremos enemigo externo, si lo tendríamos en casa.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

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