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lunes, 26 de marzo de 2018

Comentando / México, sumido en incredulidad y desconfianza por el INE parcial

* La certeza volverá cuando se conforme por ciudadanos

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

¿A dónde cree que va México? en su incipiente democracia, con un árbitro electoral cuestionado, vituperado, parcial, desacreditado, al que sólo le interesa “lo suyo” (dinero), corrupto, viciado, amañado, con sujetos eternos que ya apestan a rancio y que nadie les cree.

Con este Instituto Nacional Electoral (INE), los comicios del 1 de julio, de no resultar un fracaso, si exhibirán la pobreza, incapacidad, indolencia, dependencia al régimen en turno y al tricolor (PRI) que resulta política, ética y moralmente incorrecto, por el entreguismo al fallido gobierno peñista y su encadenamiento a los partidos políticos, valiéndole madre el interés general (ciudadanos), con tal de repartirse los haberes (presupuesto y prerrogativas), ignorando la razón de ser de un réferi imparcial de impartir justicia y democracia.

El Consejo General, encabezado por el tal Lorenzo Córdova Vianello, se convirtió en los últimos 12 años en la Cueva de Aliba Ba, a quienes nada más les interesaba solicitar al Congreso cada año más presupuesto, sin que los resultados y la democracia lo justifiquen.

Fue tal el desmedido afán del infumable Córdova,  por mamar dinero, dinero y más dinero, que en 2014 pidió al Congreso de la Unión que en su presupuesto del año siguiente le autorizarán una partida especial de mil 100 millones de pesos (independiente de la anual), para construir un conjunto de tres edificios, dos de ellos de 14 pisos cada uno, para acoger a todas las instalaciones del Instituto regadas en la Ciudad.

¡¡Como si lo mereciera!! pues en cada elección trianual o federal (seis años) los resultados se judicializan, ante la incapacidad de los Consejeros de resolver la elección de manera natural.

Fue innecesaria esa petición pues la sociedad, quienes mantenemos a estos sucios burócratas, se opuso. Además, el insensato Consejero Presidente, año con año, solicita “sospechoso” presupuesto para las prerrogativas partidistas (dinero digno que los partidos prostituyen con sus acciones); para su gasto corriente, pago de autos nuevos, financiamiento público para sus celulares, viáticos, gasolinas, bonos, premios, viajes, seguro de gastos médicos mayores (no usan los servicios del ISSSTE que por ley les corresponde) para atenderse en hospitales privados. Gastos de representación (desayuno, comidas, cenas, breacks), vales despensa, etc. sin que los multimillonarios gastos electorales eleven, justifiquen o logren la democracia a la que aspiramos los mexicanos.

Por estos detalles… y más, el elefante blanco (INE) ha perdido credibilidad y confianza de los ciudadanos. Y fue gratis, pues con dos ejemplos que expondré, de cientos que existen, conoceremos la parcialidad, entreguismo y  antidemocracia en que se mueve:

La elección intermedia de 2017 en dos entidades fue la gota que derramó el vaso. A pesar de que los votos no favorecieron a Alfredo del Mazo Maza, en el Estado de México y a Miguel Ángel Riquelme, en Coahuila, a ambos priistas, los institutos electorales locales, el INE, el TEPJF, la Fepade, Los Pinos, Gobernación, el PRI, violentando la voluntad popular, dijeron sí,  robándose las elecciones e imponiendo a Del Mazo y Riquelme en las gubernaturas.

Desde entonces… y antes, el INE quebrantó sus propias leyes, no asumiendo el digno papel de árbitro imparcial y sucumbió a los designios de Peña Nieto, Osorio Chong, Ochos Reza y coludidos, burlándose e ignorando el voto de mexiquenses y coahuilenses que decidieron expulsar al PRI de sus gobiernos, pero desde el centro del país llegó la orden de imponer –cómo fuera- a sus candidatos.

Esta desconfianza e incredulidad en el INE se mantiene a 3 meses y días de la “madre de todas las elecciones”, la presidencial, porque desde ya, los dardos están cargados en favor del gris e intrascendente candidato del PRI, José Antonio Meade, con todo el apoyo oficial  (PGR, SCT, SEGOB, etc.) y medios de comunicación, afines o lacayos del Sistema/PRI, como Televisa, Grupo Imagen, TV Azteca, Tele y Radio Fórmula, Milenio, Excélsior TV, El Universal, 24 Horas, La Crónica de Hoy, La Razón, OEM (El Sol de México, La Prensa, ABC Radio); Radio Centro, MVS Radio, Radio Mil, etc. quienes, inequitativamente, un día sí y otro también, spotean, abren espacios, mencionan, comentan, columnean, citan… y más, al impuesto por el peñato, sin que este levante o gane el afecto y confianza de la gente.

Mientras el Sistema, su partido y lacayos abonan en favor de un candidato intrascendente, los medios maiceados se encargan de agredir, mentir, atacar, desprestigiar a los candidatos opositores. Algunas instituciones públicas como el INE y la PGR hacen su papel de desacreditadores, como la PGR en contra de Ricardo Anaya, abanderado del PAN, PRD, MC, con la complacencia, permisividad, incompetencia y favoritismo del INE que no impone la Ley Electoral o exige detener campañas de odio, lodazales, incongruencias o someterse al imperio de la Ley.

Dejar hacer, dejar pasar, omisión, dejadez e incapacidad también es violación a leyes y reglamentos y eso, justamente, es lo que hace el INE; su indiferencia o complicidad la pasea a lo largo y ancho de la geografía nacional, que lo ha llevado al desprestigio y a desconfiar de que sea el árbitro imparcial.

NO. No es lo que tenemos y debemos aceptar… para nada. Como ciudadanos que emitiremos un voto el 1 de julio, exigimos que Córdova Vianello sea removido o quizás en el mejor de los casos, sea una presidencia colegiada la que arbitre la contienda, porque más del 95 por ciento de los electores no confiamos en él, ni en los testaferros Consejeros que lo acompañan. Tal vez ya es tarde, faltan  97 días para la jornada, pero algo debe hacerse para dar certeza, seguridad y fe, cruzando la boleta, sabedores de que nuestro voto será respetado.

Lorenzo Córdova Vianello y sus 40… acompañantes, se han autodesprestigiado por sus parcialidades, obediencias, entreguismo, simulación, antidemocracia y rabiosa exigencia de dinero, dinero y más dinero, que ha convertido a la “democracia” mexicana en la más cara del mundo, sin dar resultados que los mexicanos demandamos.

Y mire, no es sólo percepción de quien esto escribe, la arrogancia e irresponsabilidad de Lorenzo Córdova. Le platico, recientemente el susodicho se aventuró a ofrecer que la misma noche del 1 de julio, saldría a los medios en cadena nacional a dar los resultados definitivos de la elección presidencial, sin esperar tiempos constitucionales, porque está seguro de que será una jornada ejemplar… ¡ajá!

Al conocerse lo anterior, la misma Presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Janine Otálora, le reviró con contundencia. Palabras más palabras menos, en un comunicado le dijo: “reconvengo al señor Córdova, que muestre madurez para evitar escenificación innecesaria o un espectáculo de aclamación, al final de la jornada electoral. Con ello impedir su prestigio personal y/o su futuro político”… ¡zaaz!

Sin menor recato y con gran seguridad, Otálora, agregó “el pronunciamiento de resultados la misma noche de la elección pondría en riesgo la confiabilidad de los cómputos” –esto lo digo yo, por un mero protagonismo personal-.

Qué afán de ser el actor principal de la contienda, cuando los héroes verdaderos seremos los  89 millones 482 mil 576 electores registrados en el Padrón Nacional, y 102 mil compatriotas radicados en Estados Unidos que confirmaron al INE su deseo de votar por Presidente de la República, cumpliendo con su derecho y obligación constitucionales de sufragar.

Con esa actitud personal de Lorenzo Córdova se vislumbra que una vez dejando el Instituto –gracias a Dios- ya tiene asegurado un cargo público (seguir mamando del presupuesto) o un espacio en cualquier Cámara legislativa, como premio o dádiva “por los favores realizados”.

En eso se resumen el concepto de democracia del “Consejero Presidente”, quien ha venido abonando a su favor, distorsionando las decisiones de los electores para favorecer a los mandatarios y partido en el poder, ¿verdad Peña, Ochoa Reza, Del Mazo, Riquelme, etc.?

Por todo lo anterior, el  INE se convirtió (bueno… de ello se encargó Lorenzo Córdova) en una institución torcida, desconfiable, manipuladora, entreguista, parcial.

El Instituto volverá a ser creíble y confiable cuando por decisión popular, no partidista retome su papel ciudadano y democrático, como alguna vez lo fue con José Woldenber Karakowsky, de 1996 a 2003.
Un INE ciudadano dará certeza, credibilidad y ánimo.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

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