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lunes, 26 de febrero de 2018

Comentando / De los tres, no se hace uno

* 1 de julio derrumbe y sepultura de un sistema y partido fallidos

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

Las precampañas con miras a la madre de todas las elecciones, la presidencial de 2018, no respondieron a las expectativas de los mexicanos y sólo demostraron la nulidad, incapacidad, miserias y engaños de partidos, candidatos, autoridades electorales, sistema político mexicano y desperdicio de dinero limpio; pérdida de tiempo con spots insulsos, mentirosos que insultan a la inteligencia de las audiencias.

Estamos en el Siglo XXI y estos incapaces políticos siguen utilizando recursos, diseños, mensajes y discursos de las décadas de los 70, 80, 90’s y del 2000, palabrerías sin mensaje, sin contenidos, sin diseño que convenza al más crédulo para confiar y creer en una “promesa” de campaña.

¡Vamos... ni siquiera los candidatos son confiables!, los tres Anaya, López y Meade cargan  estela de corrupción, suciedad, trampas, impunidad y desconfianza. Su figura personal dista mucho de ser digna de creer, pues como dice el refrán popular “para ser político, hay que parecerlo”, y de los tres, no se hace uno.

Creen estos sujetos y sus partidos que los mexicanos somos tontos, crédulos, cándidos y que no tenemos memoria. Están equivocados. Pues la sociedad, más de 125 millones de compatriotas estamos hartos, hasta la madre de los políticos, de sus marranadas, de los engaños (te lo firmo y te lo cumplo), de la deshonra a la palabra empeñada. Del mesianismo de un tipo que lleva 3 elecciones presidenciales encaprichado en llegar a la Silla Presidencial, sin que demuestre capacidad, humildad y transparencia para el cargo.

López Obrador, se autoimpuso como candidato de Morena, un negocio familiar, que le ha redituado magníficas ganancias económicas y posiciones clave en el Congreso de la Unión, locales, alcaldías, etc. Y al más puro estilo priista, NEPOTISMO del que formó parte, ya ubicó a sus hijos en la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional, para heredar el poder cuando el momento se presente.

El segundo, con marrullerías y trampas llega al cargo engañando a los militantes azules, amarillos y naranja de su honestidad. Aprovechó la presidencia nacional del PAN para subirse a la contienda y no le importó pisotear tiempos, reglamentos, documentos legales internos del partido,  derechos de militantes y aspirantes, imponiéndose en la nominación.

En qué momento, el “chico maravilla” perdió el rumbo? Aaah, cuando se alió a Enrique Peña para aprobar las reformas constitucionales energética, educativa, laboral, etc. a las que vitoreó, alharaqueó y dio su bendición, confirmando el nacimiento de un  nuevo partido: el PRIAN.

En ese momento, Anaya, dejó de ser confiable, creíble e imparcial. Hoy los resultados de las reformas aprobadas en el Congreso por sus militantes, saltan a la vista: un fracaso y el daño a los mexicanos: gasolinas, electricidad, gas carísimos, inalcanzables para las clases populares y media. El salario mínimo el más insultante e insuficiente para las familias marginadas y olvidadas por el Sistema/PRI.

La educativa, regresiva, manipuladora y retardataria de un sistema escolarizado básico (primaria, secundaria y preparatoria) que no pasa de un 4º año de primaria. Apenas a finales de 2017, más del 80 por ciento de los estudiante de Secundaria reprobaron los exámenes de Matemáticas, Lenguaje y Comunicación, aplicados en la Prueba “Planea 2017”, que organizó el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE), con calificación debajo de 5.1 de promedio.

Pero ¿por qué no sorprende este resultado? Porque  la reforma educativa no fue diseñada por maestros, educadores, pedagogos, etc. sino por “intelectuales” que no conocen la técnica, psicología, el proceso lecto aprendizaje de niños entre los 6 y 14 años de edad. Por lo que no conocen cómo enseñar en las aulas. Son “cultos” que nunca han enfrentado en el salón de clases a un grupo de 45 a 50 alumnos.

Esos “detalles”, el ex chico maravilla, tampoco los conocía y ordenó a sus huestes en San Lázaro y en el Senado, levantar la mano para aprobarle a Peña su “reforma educativa”.
Sus corruptelas ya están saliendo a la luz pública.

El suspirante priista Meade, un caos. Gris, sin presencia, no convence, su voz duerme en vez de alegrar. Su pasado lo condena: panista y priista, hoy se autocalifica como “no militante” pero candidato del PRI: indefinido, oportunista, convenenciero.

Es signatario del IPAB y del FOBAPROA, la sangría económica más vergonzosa de los sexenios del PRI y sus diputadetes, que robaron a los mexicanos más de 838 mil 761 millones de pesos, para rescatar a los banqueros privados que estaban, en 1990, a punto de la quiebra, cuando ordena el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, “rescatar” a sus amigos banqueros y dispone de la Hacienda Pública, 552 mil millones de pesos (rescate inicial), para quedar bien con sus amigos.

Bueno en todo este embrollo financiero, aparece el apellido Meade, padre e hijo. Dionisio Meade y García de León, siendo diputado del PRI en la LVII Legislatura, presidió la Comisión de Hacienda y Crédito Público, empujando la creación del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) que sustituyó al monstruo Fobaproa (de negro historial).

Como premio a Dionisio, el ex presidente Salinas designa al otro Meade (hijo) de nombre José Antonio Meade Kuribreña, como Secretario Adjunto de Protección al Ahorro Bancario del IPAB. Sus decisiones fueron fundamentales  para autorizar el “rescate bancario”.

Más aún, Pepe Toño, le jugó chueco a los mexicanos cautivos por el SAT. En 2006 fue asesor principal del entonces Secretario de Hacienda, Agustín Cartens, desde esa posición y en favor de Enrique Peña Nieto, fue el principal impulsor para la aprobación de la nefasta Reforma Fiscal, siendo el negociador clave de la SHCP ante la Cámara de Diputados.

Decisión que vino a enredar y saquear más los bolsillos de los contribuyentes cautivos con más impuestos, entuertos en la configuración de la declaración, terrorismo telefónico del SAT, acoso a los pequeños, medianos y grandes negocios, etc.

Hasta aquí los “pequeños” detalles del pasado financiero de José Antonio, no por algo le dicen el  “hijo del Fobaproa” y entenado del IPAB.

Tras este sucinto panorama de los tres aspirantes a la Silla del Águila, en Palacio Nacional, podemos entender la pobreza de ideas, de ideología, de amor al país que suma más de 130 millones de mexicanos.

De los tres, no se hace uno.

Los mexicanos no merecemos políticos ni candidatos como estos. La crisis de credibilidad, desconfianza en ellos y en autoridades electorales como INE, TEPJF, FEPADE, Institutos electorales locales, etc. es síntoma de la descomposición social y gubernamental del México que no merecemos.

Ya mostró la sociedad de qué estamos hechos, en 1985 y ahora en los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017, mostramos a los políticos, autoridades y al mundo, que no necesitamos gobernantes, que motu proprio socorremos, ayudamos y jalamos parejo; que cuando intervienen aquellos todo se descompone, surge la rapiña, el robo, el fraude, el pillaje, la indiferencia.

No hablo por hablar, las pruebas están a la vista. Y ninguno de los tres, Anaya, López, Meade garantiza lo contrario. Todo es resultado de los sistemas partidista y presidencialista que nos agobian, nos lastiman y engañan.

No merecemos esta calaña de gente. Cumpliremos el 1 de julio de 2018, con nuestra responsabilidad cívica y social. Habrá caídas importantes y la sepultura de un Sistema/PRI que no supo valorar y careció de vocación para gobernar, sólo se dedicó a la rapiña, la corrupción, la incapacidad y concluyó con un gobierno fallido, cuyos resultados son evidentes.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

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