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lunes, 6 de noviembre de 2017

Textos en libertad / Desde Erasmo, personas ilustradas corrigen errores y dislates

José Antonio Aspiros Villagómez

El espíritu de Erasmo de Rotterdam campeó el sábado pasado en la reunión que los profesionales de la edición dedicados a la corrección de estilo celebran cada año desde 2007, para conmemorar el aniversario de su natalicio.
     
En el Renacimiento, época que vivió este interesante personaje, los hombres ilustrados como él eran contratados por las casas editoriales precisamente “para que limpiaran de errores y dislates los libros que publicaban”, según un texto sobre el tema de la fundadora en 1993 y directora actual de la Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición (PEAC), Ana Lilia Arias.
     
Un trabajo, señala esta especialista, que en la Edad Media era encargado a los copistas laicos, pero fue Erasmo quien destacó en esta actividad en la época siguiente, al preferir dedicarse a ella en la editorial de Aldus Manutius, en Venecia, que aceptar un puesto vitalicio en el Colegio de la Reina de la Universidad de Cambridge u otros empleos mejor remunerados y cerca de la realeza y la nobleza europeas.
     
En ello influyó también su espíritu independiente y decía que, si bien no era mucho lo que ganaba con el editor veneciano, le resultaba suficiente.
     
Por eso en su memoria, y con un afán de superación para ser tan ilustrados como él y para avanzar en su consolidación profesional y gremial, estos especialistas celebraron por undécimo año consecutivo el Día Internacional de la Corrección de Estilo (DICE) en la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.
     
En el pasado fueron sedes -entre otras- la Biblioteca de México ‘José Vasconcelos’ y el Club Primera Plana, que por cierto recientemente celebró una asamblea para admitir como nuevos socios a periodistas de diversas entidades del país.
     
Y precisamente porque en el trabajo periodístico son fundamentales los correctores de estilo, durante el DICE tuvo lugar el conversatorio ‘La corrección entre colegas’ en el que cuatro expertos, dos de ellos de redacciones noticiosas, hablaron a los asistentes sobre cómo incursionaron en esa ocupación, sus anécdotas, enseñanzas, satisfacciones y pesares.
     
Fueron Andrés Ruiz, contralor de correctores del diario La Jornada, Gustavo Mota de El Sol de Mazatlán, así como Teresita Cortés y Aída Renales, correctoras de textos académicos y publicitarios respectivamente, quienes refirieron sus experiencias tenidas con “errores y dislates” como los que debió corregir Erasmo de Rotterdam.
     
También hubo tres clínicas a cargo de especialistas en los temas tratados. Tal fue el caso de Atzelbi Hernández Saad, quien entre otras actividades ha participado en el Consejo Editorial sobre Educación del diario Reforma, y se refirió a las herramientas del programa Word para la corrección de originales. Expuso cómo preparar archivos para la maquetación y eliminar la basura tipográfica que altera el formato de los documentos.
     
A su vez, Magally Martínez Reyes, con doctorado en ciencias de la computación, reflexionó con su auditorio de cómo la sociedad del conocimiento desarrolla no sólo nuevos paradigmas de actuación y de pensamiento, sino también nuevas opciones laborales como gestores de información.
     
Finalmente, Luis Felipe Estrada Carreón, integrante del comité académico de la Red Iberoamericana de Historiadores de la Prensa (FES-Acatlán), abordó los criterios teóricos y metodológicos que permiten a los correctores tomar decisiones léxicas y semánticas al corregir, para atender todos los aspectos posibles en los textos y no sólo los ortográficos y gramaticales.
     
El Día Internacional de la Corrección de Estilo fue, de esa manera, un preludio para la novena edición del diplomado en corrección profesional de estilo y asesoría editorial que impartirá en 2018 la Academia de las Artes de la Escritura de PEAC, el cual cuenta con el reconocimiento de la UNAM a través de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

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