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lunes, 6 de noviembre de 2017

Enfoque Global / Terrorismo de ISIS podría fortalecer el liderazgo de Donald Trump

José Luis Ortiz Santillán

A sólo diez meses de asumir la presidencia, el presidente Donald Trump no sólo se enfrenta a las consecuencias de un primer ataque terrorista del Estado Islámico (ISIS) en los Estados Unidos, sino al desafío de una reforma migratoria que ponga fin al sorteo de lotería de la famosa “tarjeta verde” que todo lo puede; además de concretar una reforma fiscal prometida a sus electores.

El ataque del ISIS dejó diez muertos y algunos heridos el pasado martes en Manhattan, Nueva York, después de los ataques simultáneos del 11 de septiembre de 2001 de Al-Qaeda, contra sitios emblemáticos en Nueva York y Washington, el cual dejó no sólo destrucción sino alrededor de tres mil muertos.

Ahora el coche bomba de Manhattan, impunemente lanzado contra transeúntes, conducido por un uzbeko con residencia en los Estados Unidos después de siete años, pone en tela de juicio el otorgamiento de las “tarjetas verdes” por medio de sorteo para inmigrar a los Estados Unidos y atiza la discusión entre los legisladores y el presidente sobre la reforma migratoria, que desde hace años está en el tintero.

El atentado terrorista le ha dado al presidente Trump la posibilidad de unir a los estadounidenses en torno a su presidencia. El 11 de septiembre le dio al presidente George W. Bush entonces, despertar el sentimiento de unidad nacional y llevó a los Estados Unidos a emprender la guerras contra los fundamentalistas en Afganistán e Irak; ahora el toca al presidente Trump capitalizar los hechos para unir a los estadounidenses en torno a sus proyectos, pese al fracaso con la reforma de salud que pretendía hacer retroceder lo avanzado con el ObamaCare, los recientes enfrentamientos con los republicanos y la investigación en curso sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales.

Quieran o no lo enemigos del presidente estadounidense, Donald Trump es el mandatario electo de los Estados Unidos; por lo cual este es el momento en que él debería asumir con sobriedad su rol de presidente. Para ello, las decisiones que tome en estos días lo podrán proyectar como el presidente de todos los Estados Unidos o como el millonario odiado por una parte de sus conciudadanos, que lo cuestionarán hasta que concluya su mandato.

Pero no sólo el tema de seguridad y migración puede capitalizar ahora el presidente Trump; también su resiente decisión de nombrar a Jerome Powell frente de la Reserva Federal (FED) en sustitución de Janet Yellen y la reforma fiscal en construcción podrían darle algunos puntos; sin mencionar la casi eminente salida de los Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la construcción del muro fronterizo en la frontera con México, cuyos prototipos han sido prácticamente concluidos.

El nombramiento de Jerome Powell como presidente del banco central estadounidense de este jueves por la tarde, el cual calificó el presidente Trump de fuerte, determinado e inteligente, pone a un ex banquero como responsable de la política monetaria de los Estados Unidos, en un momento clave para la recuperación de la economía; pues él es miembro de la Junta de Gobernadores desde 2012 y ha participado en todas las decisiones del Comité de Política Monetaria, lo cual podría complementarse con las medidas que se adopten en política fiscal con la reforma en curso.

La reforma podría incluir enormes recortes tributarios para los hogares y empresas. De acuerdo al texto del debate de la Cámara de Representantes de este jueves, la propuesta de reforma podría ser la más ambiciosa después de casi 40 años; pues reduciría impuestos a hogares y empresas en poco más de 1.5 billones de dólares, lo cual estimularía el consumo interno y la demanda global de la economía; mientras que los millonarios continuarán gravados con una tasa del 39.6%, aunque el presidente Trump continuará empujando para imponer una sola tasa del 35%, mientras que espera llevar los impuestos a las empresas a una tasa de entre el 35%  y el 20% además de pagar una tasa única sobre ganancias obtenidas en el extranjero del 10% y un impuesto del 12% exclusivo para las multinacionales.

Todo parece indicar que estos serán semanas y meses decisivos para el presidente Donald Trump. El presidente estadounidense, aparentemente, tiene ahora toda la carne echada al asador, el éxito de su liderazgo dependerá de su equipo de trabajo y de su actuación mesurada, algo que es complicado para él; pero en la medida que avance en sus proyectos de manera exitosa, en esa misma medida se ira nublando el futuro para México en todos los planos.

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