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lunes, 13 de noviembre de 2017

Enfoque Global / COP 23: La tierra se calienta y aumentan fenómenos naturales

José Luis Ortiz Santillán

En medio de un año marcado por fenómenos naturales que han costado la vida a miles de personas en el mundo y destruido la infraestructura construida en muchas regiones del mundo, pero particularmente en los Estados Unidos, han iniciado los trabajos este lunes 6 de noviembre en, Alemania, de la 23ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), sin la participación de los Estados Unidos que decidió salir de este pacto global para detener el calentamiento global en junio pasado, por considerar el presidente Donald Trump que el “cambio climático fue creado por China para hacer la manufactura de Estados Unidos menos competitiva” y destruir 2.7 millones de empleos en su país.

A penas hace dos años concluía exitosamente en Paris, la COP21 y en septiembre de 2016, el mundo festejaba que los dos países responsables de la producción de más del 40% del total de la emisiones de CO2, que provocan el efecto invernadero en el planeta, China y los Estados Unidos, ratificaran formalmente los Acuerdos de París sobre el cambio climático, en el marco de la Cumbre del Grupo de los 20 (G20) efectuada en China. Entonces, el mundo festejó que por primera vez, todos los países del planeta se pusieran de acuerdo para establecer nuevas bases en la lucha contra el calentamiento global que afecta la tierra y se crearan las bases para que todos los Estados ratificaran los acuerdos.

Luego vino la desolación. La Cumbre sobre el Cambio Climático de 2016 (COP22), se desarrolló bajo la amenaza del presidente Donald Trump de retirar a su país de los Acuerdos de Paris, luego que durante su campaña afirmó que el cambio climático era fisión y no apoyaría las aportaciones estadounidenses para hacer frente al calentamiento global del planeta; amenaza que finalmente cumplió en este años a pesar de la condena mundial que ha enfrentado por ello y los desastre naturales que su país ha enfrentado en este año.

Ahora en la COP 23 suena la alarma con la salida de los Estados Unidos y la multiplicación de fenómenos naturales, lo cual alimentará el debate en Bonn este año, en la búsqueda de estrategias para poner en marcha los Acuerdo de Paris; sobre todo, después que 2017 fuera calificado como el año más caluroso por el fenómeno del “El Niño”, desde que iniciaron los registros de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), urgiendo la actuación de los líderes del planeta.

Petteri Taalas, el Secretario General de la OMM, ha señalado que los últimos tres años han sido los más calurosos que ha vivido el planeta y ha afirmado que ello es son parte de la tendencia del calentamiento global a largo plazo. “El Niño” está quemando el planeta, lo que ha hecho que 2016 y 2015 hayan tenido temperaturas muy elevados, según los investigadores, aunque el fenómeno del “El Niño” llega cada tres a siete años, afectando las temperaturas, las corrientes marítimas y las precipitaciones pluviales; lo cual hizo que 2017 estuviera caracterizado por violentos huracanes sin precedentes en el Caribe y en el Atlántico, así como por temperaturas de más de 50°C en Asia y sequías en África oriental, según los especialistas.

Ahora, en el marco de la COP23 en Bonn, los representantes de 196 países deberán ponerse de acuerdo sobre la aplicación de los Acuerdos de Paris, cuyo objetivo es mantener el calentamiento del planeta por debajo de 2°C o 1.5°C, si ello es posible, en comparación con la era preindustrial; sobre todo ahora, en que  los compromisos actuales de los países sólo permiten aspirar a llevar la temperatura a 3°C, según estudios de los expertos, lo que obliga a redoblar los compromisos para detener el calentamiento en 1.5°C y evitar más catástrofes naturales.

La OMM ha señalado que las concentraciones en la atmosfera de los principales gases que provocan el efecto invernadero continúan creciendo; por lo que, en comparación con los niveles de 1750, las concentraciones de CO2 y metano son 1.5 y 2.5 veces más altas; aumentando el nivel del mar y la acidificación de los océanos, entre otros indicadores del cambio climático; pues el océano absorbe hasta el 30% de las emisiones anuales de CO2 que provoca el hombre, según la OMM; lo que ha provocado que la extensión de hielo marino del Ártico comience a reducirse, al igual que en la Antártida.

Contradictoriamente, los Estados Unidos siguen siendo el segundo país emisor de CO2, después de China, pero el país que está en riesgo de desparecer con el deshielo de los polo por el calentamiento es el archipiélago que conforman las Islas Fij, lo cual pone “de relieve las crecientes amenazas a las poblaciones de los países en la economía e incluso los mecanismos de la vida en la tierra, por lo que nuestro trabajo no debe ser sólo alcanzar los objetivos del Acuerdo de París”, precisó la excanciller mexicana y embajadora, Patricia Espinosa Cantellano, designada Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en sustitución de la costarricense Christiana Figueres, recientemente, preocupada por la suerte de cuarenta pequeños países insulares, que podrían ser las primeras víctimas del aumento de las temperaturas.

Hasta ahora, los países que han firmado los Acuerdo de Paris se han comprometido a contener el avance del calentamiento global por debajo de los 2°C, en comparación con el nivel anterior a la revolución industrial. Pero los Acuerdos de París solo son un primer paso en los compromisos que deben establecer los humanos sobre el planeta para garantizar la supervivencia de la raza humana y la vida en la tierra. No nos queda sino esperar las conclusiones de la COP 23 y desear que en la COP24, a efectuarse en Polonia a fines de 2018, se presente un informe de convincente de los avances en la aplicación de los Acuerdos de París.

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