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lunes, 6 de noviembre de 2017

Cañazos / La CNTE, dañina para México

 Arturo Bárcena Bazán

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que integra la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, surgida en Oaxaca durante el gobierno del priista Heladio Ramírez, no conoce lo que es la unidad nacional demostrada por los mexicanos durante los pasados sismos del mes de septiembre, no sabe lo que es nacionalismo, ni lo que sufren los niños y jóvenes que han visto cómo sus escuelas sufrieron daños, que hicieron necesario que las clases se suspendieran.

En una acción ruin, perversa, sin sentimientos, Eloy Hernández López, líder de la CNTE,  declaró en Oaxaca  el miércoles pasado que “los 82 mil maestros del gremio no repondrán el tiempo perdido a causa de los terremotos y los huracane y solo se aplicará el calendario alternativo”, y si se pierde el año escolar “el único responsable será el Estado mexicano”; amenazó también con una suspensión indefinida de labores en las 13 mil 500 escuelas de Oaxaca, a donde acuden a estudiar alrededor de un millón de estudiantes.

Esta posición intransigente  de la CNTE contrasta con la posición de otros maestros de estados con escuelas dañadas, lo que obligó a suspender clases, como sucedió en la Ciudad de México, que han decidido dar clases  en horario extra y trasladar a sus alumnos a otras escuelas, para que no se pierda el año escolar.

Pero no se crean que el líder Eloy Hernández en un tonto, todo lo contrario es un vivillo o un vivales,  pues al tiempo que los maestros de la CNTE rechazan la reconstrucción de escuelas con fondos federales, reclama que los recursos estatales se entreguen directamente a los directivos de los plantes que, adivinó usted, son miembros de la sección 22 de la CNTE. Clases no, dinero sí, parece ser su lema.

 Y se suelta en una serie de demandas al gobierno estatal y al federal, entre ellas que se anule el decreto de transformación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), uno de los últimos actos jurídicos del ex gobernador Gabino Cué, así como la cancelación de las órdenes de aprehensión contra sus líderes y sus agremiados, quienes cometieron una serie de atropellos y daños materiales y económicos contra instituciones públicas estales, contra la iniciativa privada, dañando inmuebles, cerrando negocios y robando en establecimientos y a camiones de compañías embotelladoras, transportes con alimentos, e hiriendo a ciudadanos y visitantes de la ciudad de Oaxaca. La CNTE ha crecido al amparo de los gobiernos estales, basta recordar que José Murat Casab, padre del actual gobernador, presumía que controlaba a la Sección 22 y con ello le hiciera la vida de cuadritos a su sucesor Ulises Ruiz.

Precisamente, a una semana de haber tomado posesión, el actual gobernador Alejandro Murat se reunió con la dirigencia de la sección 22 de la CNTE y se comprometió a recontratar a 3 mil 700 integrantes de esa organización magisterial que perdieron su trabajo porque no cumplían con los niveles mínimos que se exigen a un maestro capacitado y no sólo eso sino que ordenó se pagara integro el sueldo de los maestros que faltaron a dar clases por participar en manifestaciones que por lo regular mantienen cercado el centro de la ciudad de Oaxaca.

Luego entonces, los líderes magisteriales ya saben que gozan de impunidad para realizar todas sus manifestaciones, todas sus fechorías contra autoridades y ciudadanos, ya sean turistas, empresarios o dueños de negocios. Saben que para iniciar cualquier negociación lo primero que tendrán en su pliego de peticiones es la libertad de todos aquellos maestros o seudomaestros detenidos por esos actos ilegales.

Como una prebenda, la CNTE aceptó iniciar su calendario escolar el  lunes 21 de agosto, quince días antes de los sismos del 7 de septiembre, posteriormente las clases se suspendieron por el daño que sufrieron las escuelas, por “lo que la CNTE no está en obligación de reponer clases”, afirma el líder de la sección 22, organización magisterial que exige recuperar el control de la IEEPO, removiendo a su director y nombrar a ellos.

Ante estos hechos y exigencias, lo que más llama la atención es que el gobernador Alejandro Murat guarde silencio; es necesario que la Secretaría de Gobernación, encargada de salvaguardar la paz social en el interior del país, así como la Secretaría de Educación Pública, una vez más, intervengan para obligar a los maestros de la Sección 22 a ponerse a trabajar, a restituir las clases para los estudiantes que perdieron sus escuelas a causa de  los sismos.  México, su niñez, su juventud, son primero que los 82 mil maestros que integran la CNTE, cuyos líderes, queda demostrado, van por dinero (piden que las partidas federales para la reconstrucción de escuelas sean manejadas por los directores de los planteles, recuperar la IEEPO y lo que representa en dinero) y para ello se valen de manifestaciones continuas, suspensión de clases y ocupación del centro y autopistas que comunican la capital de Oaxaca.

Hasta cuándo las autoridades estatales y federales seguirán manteniendo a este engendro político-magisterial  creado por gobierno priista y fomentado por el mismo Partido que, lejos de educar, daña el futuro de miles de niños y jóvenes oaxaqueños, principalmente, pues también en Michoacán existe notoria presencia de la CNTE

Facebook:  Barcena Bazan
Twitter: @abarcebab

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