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lunes, 23 de octubre de 2017

La Ministerial, tal como siempre

Yamiri Rodríguez Madrid

Aunque le cambien el nombre, no cambian su esencia.  Primero se llamó la Policía Ministerial, después mutó a la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI), pero la precariedad en la que trabajan ha trascendido sexenios.

Después del incidente de la detención equivocada de una doctora en Boca del Río, se pusieron los reflectores sobre esta área de la Fiscalía General del Estado (FGE) y hasta cartas de los ministeriales han circulado quejándose de su situación.

En los tiempos de Fidel Herrera Beltrán, los ministerios públicos aún trabajaban con máquinas de escribir y hojas de papel revolución, malos modos y rodeados de archivos viejos que nunca desahogaban.  Si usted interponía una denuncia, prácticamente al año iban a dar vista de los hechos.

En el sexenio pasado, con Luis Ángel Bravo Contreras, las quejas de quienes ahí laboraban eran principalmente que las unidades en las que había que trasladarse estaban en pésimo estado mecánico y sin gasolina.   Por eso, cuando acudían a una diligencia, le salían a uno con el cuento de que para llegar al punto tenían que echarle gasolina a la camioneta con su tarjeta de crédito pues, de lo contrario quedaban inmovilizados, como para que la víctima encima de todo, cooperara con ellos para la gasolina.

Lo mismo sucedía con los peritos, quienes en abierto pedían cooperación para el taxi pues no había recursos para trasladarse.   Y si usted no le entraba a Belem cantando, entonces su denuncia se quedaba en la congeladora o, lo que era lo mismo: efectivo a cambio de engrasar los mecanismos para que avanzara su asunto.

Hoy, con el gobierno del cambio, no cantan mal las rancheras pues, en la carta que circuló el jueves, se siguen quejando los elementos de que no hay para gasolina, por lo que olvídese de que se les dé capacitación.

Ojalá y con este sacudidón mediático que salió a la luz gracias al reportero Marcos Miranda, les mejoren las condiciones laborales a los ministeriales y también les den un jalón de orejas para bajarle a su prepotencia pues, vecinos de Las Trancas, en donde se ubica la sede de la AVI, se quejan no solo de sus constantes e innecesarias pasarelas de armas, sino de que cuando va a salir o a entrar uno de los jefes, cierran la circulación para que, sin molestias, pueda circular por la ya de por sí transitada arteria.
Menos Twitter y Facebook y más atención a la casa en desorden.

@YamiriRodriguez

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