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lunes, 9 de octubre de 2017

En Las Nubes / José Antonio Aspiros


Carlos Ravelo Galindo
                                                                       
A José Antonio Aspiros Villagómez, licenciado en Periodismo, lo acaban de recibir  como miembro de número en la Academia  Nacional de Historia y Geografía, patrocinada por la UNAM. Es  mexicano de nacimiento (1944). Se inició en la lectura en 1949. Ejerce el periodismo desde 1964, año en que terminó su carrera.

Al felicitarlo, como a Norma su esposa,  escritora, y a su familia, publicamos parte de su trabajo presentado.

Es el contexto histórico y geográfico de las agencias de noticias  de México y en el mundo:

En septiembre pasado se cumplieron 170 años de que fue izada en el Palacio Nacional la bandera de Estados Unidos con sus barras y todavía muy pocas estrellas. Fue la consecuencia de aquella invasión tras la cual México perdió su territorio septentrional.

Dada la importancia noticiosa de ese suceso, pues los invasores venían por más estrellas para su bandera, varios periódicos de Estados Unidos se organizaron para tener a un enviado común como reportero para cubrir ese acontecimiento. Así nació la Prensa Asociada (AP).3B

Dicen José Emilio Pacheco y Andrés Reséndez en su libro Crónica del 47 que los corresponsales de guerra surgieron precisamente para informar en esa ocasión de “las campañas del norte de México”.
Los medios de información tienen corresponsales propios, pero debido a su elevado costo no siempre son suficientes y recurren a las agencias de noticias.

A mediados del siglo XIX, en Europa fueron palomas mensajeras las que llevaron las noticias desde la oficina de una agencia hasta donde estaban los abonados. Y se emplearon asimismo caballos y bicicletas, dejados atrás cuando surgieron el telégrafo, el teléfono, las ondas de radio y el cable submarino.9B

Los reporteros iban en lanchas de remos hasta los barcos cuando se acercaban a las costas, para interrogar a los viajeros sobre los sucesos al otro lado del mundo y con eso escribían sus informaciones. Las agencias nacieron en Europa gracias a tres empresarios de origen judío. El primero fue el francés Charles Havas, quien en 1835 creó la que llevaba su nombre.

Tanto él como los demás fundadores de agencias en Europa siempre dieron importancia a la protección y patrocinio del gobierno a su trabajo12B. El famoso escritor Honorato de Balzac aportó datos sobre cómo fue instalada Havas frente a la oficina de correos para así acceder antes que nadie a los periódicos llegados “de todos los países del globo”, y usar su contenido para su servicio informativo.2B

Los otros dos fundadores fueron en un principio colaboradores de Havas y luego se independizaron. Primero, el berlinés Bernhard Wolff fundó en 1849 la agencia a la que puso su nombre y duró hasta la llegada de Hitler al poder en 1933.

Por su parte el también alemán Paul Julius Reuter, quien creó Reuters en Inglaterra en 1851 y gestionó con la corona inglesa la concesión del cable submarino, por lo cual “tuvo buen cuidado de decir lo que el gobierno británico deseaba que dijera”.13B Reuters ganó en Europa la noticia del asesinato del presidente Lincoln de Estados Unidos dos días antes de ser recibida por otros medios, pero once días después del magnicidio.

En América las agencias nacieron más tarde. En 1846 lo hizo la AP como ya comentamos cuando cubrió la invasión de Estados Unidos a México.

En 1907 el editor Edward Willys Scripps creó la United Press Association, que luego se fusionó con la International News Service y dio origen en 1958 a la UPI.

Cuando tuvo lugar en México la Decena trágica, el ex presidente Porfirio Díaz expresó al corresponsal de Havas en Biarritz su deseo de que el país recobrara pronto la paz y diera inicio una era de prosperidad.

Y luego desde Egipto envió a la agencia inglesa Press Association un telegrama donde decía no estar al tanto de la situación prevaleciente en México y que no planeaba volver.

Mientras tanto en Rusia, después de la Revolución bolchevique el Partido Comunista fundó la agencia TASS. Muchas otras surgieron también, como la italiana ANSA, la española Efe y la china Xinhua.
Parece que la primera agencia utilizada por diarios mexicanos fue la AP, desde el 1 de octubre de 1916 cuando El Universal la presentó como un servicio exclusivo de información extranjera.

Dice un antiguo documento de la Unesco titulado Un solo mundo, voces múltiples, que con su trabajo las agencias suscitaron “la aparición de la prensa de masas (…) contribuyeron a reducir las dimensiones del mundo” y, “como era la época del colonialismo”, coadyuvaron “al mantenimiento del orden político y económico existente y a la extensión de los intereses comerciales y políticos metropolitanos”.

Las agencias europeas acordaron intercambiar sus noticias en 1856, pero más tarde crearon cotos de información. Se repartieron el mercado de las noticias según fueran sus zonas de influencia, hasta cuando se les presentó la estadunidense AP y tuvieron que cederle porciones del planeta desde donde podría enviar sus noticias a Europa de manera exclusiva.

En los años 40 la AP se quejó del poderío de sus competidoras europeas pero fue acusada por el diario inglés The Economist de querer preparar “el camino a la hegemonía mundial de los Estados Unidos por conducto de las agencias de información norteamericanas, financieramente poderosas”.

La Wolff desapareció al llegar el nacionalsocialismo al poder en Alemania, terminó el convenio cuatripartito y surgieron los primeros acuerdos bilaterales que hasta la fecha son práctica común entre agencias de todo el mundo. Entonces las cuatro transnacionales de noticas pasaron a ser AFP (Agencia Francesa de Prensa, creada en 1944), Reuters, AP y UP, ya convertida en UPI.

Cuando fue creada la ONU, Estados Unidos propuso adoptar el principio del libre flujo de la información, para una abierta competencia sin fronteras y sin que los medios se sintieran responsables ante nadie salvo sus propios consumidores, lo cual por las condiciones equivalía más bien a un flujo dominante.

El concepto fue aprobado por la Asamblea General en 1948 en Ginebra y durante décadas se valieron de él las poderosas agencias de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, que así mantuvieron el control de la difusión noticiosa internacional. Es decir, según el libro Pueblos subinformados del periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel, si bien estas transnacionales no se ocupaban siempre de difundir mentiras, a veces sólo dejaban de decir la verdad.

Se erigieron, escribió Claude Julien en su ensayo El imperio americano, en “jueces de la realidad” y tenían la potestad de “determinar qué debía considerarse noticia” según “las necesidades e intereses políticos y económicos del sistema transnacional”.

Cuando la Unesco ya tenía en su seno a los países emanados de antiguas colonias, apoyó un cambio conceptual para que el flujo informativo, además de libre fuera equilibrado y responsable, y las noticias fluyeran no sólo de las naciones del Norte a las del Sur como hasta entonces, sino también de Sur a Norte.

Entonces surgieron dos iniciativas: la de impulsar la creación de agencias nacionales de noticias y la de establecer un Nuevo Orden Informativo Internacional (NOII).

Porque, como lo asentó el investigador E. Lloyd Sommerland, “a semejanza de una línea nacional de aviación o una emisora de televisión, una agencia nacional de noticias es símbolo de prestigio para un país que acaba de conquistar su independencia”.

Y como continuaba la colonización informativa, los Países No Alineados crearon en 1976 un Pool de Agencias nacionales con alrededor de cien afiliadas que buscaron informar de los sucesos en sus territorios porque la mayor parte de las noticias (difundidas por las cuatro grandes) relacionadas con el Tercer Mundo eran negativas: “sólo se ocupaban de cuestiones como desastres, intrigas políticas y militares, escaseces y hambrunas”.

Así que la Unesco apoyó la convocatoria a establecer el Nuevo Orden Informativo. Para ello adoptó en Belgrado en 1980 el ya citado informe Un solo mundo, voces múltiples, coordinado por el independentista y Premio Nobel irlandés Sean MacBride.

Estados Unidos ofreció apoyar la propuesta del NOII sólo si era respetado el libre flujo informativo y, ante el rechazo de los demás en 1982, se retiró temporalmente del organismo con todo y sus fuertes aportaciones financieras. Gran Bretaña siguió su ejemplo.

Entonces hubo ataques hasta para el director de la Unesco, el senegalés Amadou-Mahtar M’Bow, quien finalmente dejó el cargo y en 1983 el debate fue orientado más al aspecto tecnológico que al ideológico y pasó de la Unesco a la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Además, Estados Unidos trataba la información como una mercancía y cuando apareció la llamada “sociedad de la información” las noticias se convirtieron simplemente en “datos”.

En ese ambiente, algunas oficinas de prensa y agencias de noticias de naciones de América latina crearon en 1979 el servicio Acción de Sistemas Informativos Nacionales (ASIN) del que México formó parte a través del coordinador de prensa de la Presidencia Luis Javier Solana.

Y en 1983, bajo los auspicios del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) nueve países crearon la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (Alasei). México formó parte del comité fundador a través del subsecretario de Gobernación Javier Wimer Zambrano y del director de Notimex Héctor Manuel Ezeta. Alasei pretendía ejercer el derecho de los propios latinoamericanos de divulgar el “acontecer de la región, ser los genuinos intérpretes de su historia y a la vez los hacedores y pregoneros de su propia realidad”.

Tal vez el más conocido periodista de agencia sea el llamado “mejor reportero del siglo XX”, Ryszard Kapuscinski, un corresponsal de la Agencia Polaca de Prensa y autor de libros ya célebres.

También los grupos insurgentes crearon sus agencias.  Al triunfo de la Revolución Cubana surgió Prensa Latina a propuesta de Ernesto ‘Che’ Guevara, quien antes había sido corresponsal en México de la Agencia Latina de Noticias establecida por el peronismo en Argentina.

El escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez trabajó para Prensa Latina como corresponsal en Bogotá y Nueva York, lo mismo que Heberto Padilla, un poeta que fue arrestado en 1971 bajo el cargo de actividades subversivas.

Al producirse el golpe de Estado en Chile había incertidumbre sobre la muerte de Salvador Allende, pero la agencia cubana Prensa Latina logró confirmarla desde Santiago y enviar una nota a la embajada chilena en México, donde el embajador Hugo Vigorena pidió a la periodista mexicana Teresa Gurza que diera la noticia "oficialmente al mundo” pero no por la televisión comercial. Ella lo hizo a través del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional.13D

En América central, en 1980 la insurgencia salvadoreña fundó en la clandestinidad la agencia Sal-Press, que hizo acuerdos de difusión en México con las agencias IPS y Notimex, y en Managua la Agencia Nueva Nicaragua, que fue creada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Estos datos demuestran cómo, por su utilidad estratégica, hasta las guerrillas y los gobiernos surgidos de ellas crearon una agencia de noticias para difundir sus verdades.
Ni siquiera grupos terroristas como el Estado Islámico son la excepción, ya que difunden sus versiones a través de la agencia Amaq.

Es parte fundamental del texto íntegro, que no tiene desperdicio y sí, es revelador.                                                     
craveloygalindo@gmail.com

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