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miércoles, 4 de octubre de 2017

Advirtieron al Tec: 'Ese puente es inseguro'; y no hicieron caso

CIUDAD DE MÉXICO. El ingeniero Leonardo Serrano había advertido que eran inseguros los puentes del Tec de Monterrey campus CDMX que colapsaron el 19 de septiembre, derrumbe que dejó cinco estudiantes muertos.

El exalumno de ese plantel, quien obtuvo el promedio más alto de la generación 1991-1995 en ingeniería industrial y de sistemas, y participó en las labores de rescate, dijo que alertó en su momento al entonces rector del instituto, el ingeniero Arturo Soltero.

El entonces alumno le señaló que las estructuras estaban colocadas sobre una base muy pequeña y eran inseguras, pero el rector lo ignoró.

“Cada año a los alumnos de mejor promedio nos invitaban a un desayuno con el rector. Tres años consecutivos le dije: ‘señor, el Tec está mal construido, tiene peligros,  puntos débiles’. En una de esas él me dijo: ‘Leonardo, esto es el Tec de Monterrey y no se puede caer”, recordó Serrano en entrevista con Excélsior.

Serrano, quien ingresó al instituto en enero de 1991, le tocó ver cómo creció ese campus capitalino: “un edificio ya estaba construido y otro lo acababan de edificar. Lo último que se ponían eran los puentes. Era como un Lego: al puente lo metían en un riel que estaba en el edifico anterior, lo sobreponían en una base y le ponían un tornillito. El problema es que la base donde lo colocaban no mide más de 40 centímetros, era demasiado pequeña”, detalló.

El ingeniero pidió a su padre, José Alfonso Serrano Rodríguez, que visitara el campus. Cuando el arquitecto vio los puentes pidió una cita con el rector para advertirle del riesgo que implicaban estas estructuras, pero éste se limitó a decirle: “lo vamos a tomar en cuenta”, de acuerdo con los dichos del exalumno.

Sostuvo que poco después de hacer estos señalamientos, personal de la Dirección se le acercó para advertirle que el artículo 34 del reglamento del Tec prohíbe a los alumnos hablar mal de su alma mater.

Después de graduarse, Serrano se mantuvo en contacto con la comunidad estudiantil y observó que hace algunos años colocaron en los puentes el letrero “No subirse en caso de sismo”. Pero para el ingeniero eso no era suficiente.

“La gente que murió el 19 de septiembre no estaba atravesando el puente, estaba saliendo de la cafetería y les cayó encima el puente.

“De hecho una profesora se salvó por casualidad: ella estaba en la cafetería cuando empezó a temblar y la gente empezó a salir corriendo, pero ella tropezó, se quedó en el suelo y estando allí vio cómo se caían los puentes, que quedaron a unos centímetros de ella”, narró.

Señaló que se trató de una “trampa mortal” porque “si salías de la cafetería o del edificio de administración forzosamente debías pasar por debajo del puente, y allí es donde quedó la gente”.

RESCATE EN DESORDEN

El 19 de septiembre, tras el sismo y una vez que se supo el derrumbe de los puentes, Serrano se apresuró a llegar y entró antes de las 14:00 horas. “Me encontré un desorden impresionante: los chavos subidos en los escombros, tratando de rescatar de arriba para abajo, como Dios les daba a entender. Les dije ‘bájense porque están aplastando más la estructura. Si hay alguien abajo no lo van a encontrar’. Seguimos el rescate en forma lateral”.

La madre de una de las alumnas del Tecnológico narró a este diario lo que allí vivió su hija. “Había muchas personas ensangrentadas; algunos chicos se quitaron la playera y mi hija y sus compañeras improvisaron vendas y las empezaron a colocar a los heridos”.

“Había una chica en estado de shock porque le habían caído escombros en la cabeza, no reaccionaba, sólo repetía una y otra vez que quería ver a sus papás, pero de pronto se empezó a ahogar. Mi hija corrió a la enfermería y cuando le dijo a la enfermera que necesitaba un inhalador, ella le dijo: ‘¿Tú qué haces aquí, estás herida? ¿No? Entonces muévete”, recordó la mujer.

Serrano sostuvo que fueron los propios alumnos del Tec quienes rescataron a tres personas en la primera hora después del sismo. Incluso le preguntó al director de la carrera de comunicación si tenía micrófonos para colocarlos entre los escombros y tratar de localizar a alguien con vida, pero el académico le respondió que ya no había nada. “Ya se sacaron todos los equipos”.

Esto sorprendió al exalumno: “Lo primero en salir del Tec fueron los equipos caros; no había pasado ni una hora del temblor y seguíamos buscando sobrevivientes, pero el equipo ya lo habían sacado”.

Fuente: Excelsior.

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