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lunes, 4 de septiembre de 2017

La Cueva de la Hidra / Retrato hablado

Margarita Jiménez Urraca

En un ambiente interno marcado por las acusaciones de espionaje supuestamente ordenado por Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla, a grandes personajes de la vida nacional, también por señalamientos de enriquecimiento de la familia de Ricardo Anaya, gracias a su posición como Presidente del PAN, de cuestionamientos a los triunfos del PRI en las elecciones de junio pasado, de las migraciones de peso pesado de la izquierda a Morena quien a su vez se está fracturando, y de un gran frente opositor que no acaba por cristalizar; y en un ambiente internacional en el que se vive un episodio mórbido con el gobierno norteamericano, producto de los señalamientos de Donald Trump en contra del TLCAN, de su insistencia en el sentido que México se aprovecha de los norteamericanos –jajaja-, y de la vuelta al tema de la construcción del muro que, según él, México pagará de una u otra manera; en tanto todo esto ocurre, se esperan las definiciones sobre el candidato del PRI para contender por la Presidencia de la República, candidatura que en una estrategia evidente de desgaste detonará las postulaciones de los otros partidos y del resto de los puestos de elección en disputa en 2018.

Visto así el escenario, si se siguieran los cánones convencionales, el perfil ideal del candidato tendría que ser una mezcla de político, diplomático, administrador y economista para resolver los problemas que quedan, que consolide las Reformas Estructurales del Presidente Peña Nieto para la transformación del país, y con capacidad para conectar con la gastada e irritada ciudadanía, que atienda lo que se señala y además sea un candidato encantador cuya sonrisa haga que el electorado voltee por lo menos a verlo, que las madres de familia le den el visto bueno, lo mismo que las personas de la tercera edad, los millenials, los empresarios, los comunicadores, los inversionistas y más, vamos una monedita de oro y que al mismo tiempo tenga una visión y proyecto propios.

Son pocos los llamados, y parafraseando la campaña del 5° Informe de Gobierno, el bueno contará pero los demás ya no, porque será el proyecto y los déficits de éste lo que definirán la candidatura, aunado como el Presidente de la República ha señalado, a una conducta y una trayectoria honesta, limpia, de reconocimiento y prestigio. Este es el retrato hablado ¿Será Osorio, Meade, Nuño, Narro, el tapado o la tapada? Hagan sus apuestas.

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