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viernes, 29 de septiembre de 2017

Enfoque Global / El Banco Mundial y la crisis en la educación

José Luis Ortiz Santillán

En medio de la preocupación de todos los mexicanos por los sismos que han asolado a México, el Banco Mundial publicó el pasado 26 de septiembre su “Informe sobre el desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación”, en el cual afirma que “Millones de jóvenes estudiantes de países de ingreso bajo y mediano”, como México, “enfrentan la posibilidad de perder oportunidades y percibir sueldos más bajos en el futuro debido a que la escuela primaria y secundaria no les brindan las herramientas necesarias para prosperar en la vida.”, indicando que existe “una crisis del aprendizaje en la educación a nivel mundial”, pues “la escolarización sin aprendizaje no es solo una oportunidad desaprovechada, sino también una gran injusticia para los niños y los jóvenes de todo el mundo.”, que desean salir de la pobreza y tener una vida mejor, precisa el Banco.

El Banco Mundial aclara que “sin aprendizaje, la educación no podrá ser el factor determinante para poner fin a la pobreza extrema, generar oportunidades y promover la prosperidad compartida. Incluso después de asistir a la escuela durante varios años, millones de niños no saben leer, escribir ni hacer operaciones matemáticas básicas. La crisis del aprendizaje está ampliando las brechas sociales en lugar de cerrarlas. Los estudiantes jóvenes que ya se encuentran en una situación desventajosa debido a la pobreza, a conflictos, a cuestiones de género o a discapacidades llegan a la primera etapa de la adultez sin contar siquiera con las competencias más básicas para desenvolverse en la vida.”, advierte el Banco.

El Banco Mundial ha trabajado en esta investigación uniendo un equipo multidisciplinario, recurriendo a disciplinas como la economía y la neurociencia para analizar los problemas de la educación; numerosos especialistas hecho sus aportaciones al Informe del Banco, en el cual se identifican los problemas, pero también se ofrecen soluciones para que los países los corrijan. El organismo multilateral trabajó con funcionarios de los gobiernos, investigadores y representantes de la sociedad civil de países como Bolivia, Brasil, Canadá, China, Costa de Marfil, Finlandia, Francia, Alemania, India, Indonesia, Japón, Kenia, Malasia, México, Senegal, Sudáfrica, Tanzania, Tailandia, Turquía, el Reino Unido y los Estados Unidos, entre otros.

Si bien la versión en inglés del Informe es mucho más amplia que el comunicado de prensa, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, subrayó su presentación que “Esta crisis del aprendizaje es una crisis moral y económica. En el caso de los jóvenes, la educación, cuando funciona como es debido, fomenta el empleo, incrementa los ingresos, mejora la salud y reduce la pobreza. A nivel social, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social. Pero estos beneficios dependen del aprendizaje, y la escolarización sin aprendizaje es una oportunidad desaprovechada. Más aún, es una gran injusticia: los niños con los que la sociedad está más en deuda son aquellos que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida”.

El Banco señala que más del 60% de los niños de primaria en los países en desarrollo todavía no logran un nivel mínimo de dominio del aprendizaje. Según sus evaluaciones de aprendizaje en 95 países se puede establecer un umbral de “proeficiencia mínima” globalmente comparable en matemáticas; por debajo del cual los estudiantes no han dominado las habilidades matemáticas básicas; y mientras que en los países de ingreso alto casi todos los estudiantes se ubican en el 99% como en Japón o en el 98% como en el caso de Noruega, en México a penas se llega al 76%.

El Banco está claro que, los responsables políticos pueden decidir que es mejor evitar las pruebas y ser asumido ineficaz que probar a los estudiantes y eliminar toda duda. E incluso, cuando participan en las evaluaciones, los gobiernos a veces se niegan a publicar los resultados del aprendizaje al público, como ocurrió con el TIMSS de 1995 en México, o decir que las evaluaciones están mal diseñadas o inapropiadas para sus estudiantes, al considerarlas como apuestas de alto riesgo para sus políticas públicas.

Algunos de los factores que han provocada esta crisis, según el banco Mundial, han sido la proyección de la escuela en la sociedad, la cual debe ir más allá de la escolarización y formar a niños y jóvenes para el trabajo; la incompetencia de muchos maestros que no están calificados para realizar sus funciones ni tienen la vocación para enseñar, que han optado por el trabajo de maestro como una opción de sobrevivencia; las influencias políticas en la educación, donde diversos grupos se han erigido dentro del sector como un grupo de poder.

El Informe del Banco precisa que los “conocimiento que nos gustaría ver adquiridos en la escuela no se materializan”; pero además, muchos niños “llegan a la escuela sin estar preparados para aprender”, lo cual termina afectando el proceso de educación. No olvidemos que si muchos jóvenes llegan hoy a las universidades, sin saber hacer las operaciones matemáticas básicas no podrán técnicamente entender la estadística, la física, la microeconomía, la macroeconomía o la economía internacional, al menos que el profesor lleve esos curso solamente a la teoría.

El Banco Mundial explica que esta crisis de aprendizaje está ampliando las brechas sociales en lugar de cerrarlas, pues los estudiantes jóvenes que ya se encuentran en una situación desventajosa debido a la pobreza, a conflictos, a cuestiones de género o a discapacidades, llegan a la primera etapa de la adultez sin contar siquiera con las competencias más básicas para desenvolverse en la vida profesional.

En México esto ha conducido a que los egresados de el Instituto Tecnológico de México (ITAM), de la Universidad de las Américas de Puebla o del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), tengan mayores oportunidades de trabajo que aquellos egresados de la UNAM, del IPN o otras universidades públicas o privadas, creando profesionales de primera y de segunda clase.

Recordemos que millones de jóvenes en México sueñan con llegar a la universidad y tener una profesión para mejorar su nivel de vida; sin embargo, hoy no basta poder acceder a la enseñanza preuniversitaria y universitaria, sino a una educación de calidad que ofrezca perspectivas de empleo, mejores ingresos y una vida sana y libre, como lo señala el presidente del Banco.

El Informe del Banco precisa que “La desnutrición, las enfermedades, la baja inversión de los padres en sus hijos y las duras condiciones de vida, son obstáculos que impiden un buen aprendizaje en los niños” y jóvenes; por lo que el Banco observa una falta de motivación de los para enfrentar esos problemas en los educandos, más que una falta de habilidades de éstos en muchos casos.

El Banco afirma que “Los sistemas de educación típicamente no recompensan a los maestros por su buen desempeño ni penalizan por su desempeño pobre. Los incentivos tienen más probabilidades de ser eficaces para mejorar los resultados cuando hay acciones directas que los profesores pueden tomar para mejorar el aprendizaje, como aumentar la asistencia cuando el absentismo es la limitación. Sin embargo, los incentivos no tienen que ser apuestas altas (o financieras) para afectar el comportamiento. En México y Punjab, Pakistán, simplemente proporcionando información diagnóstica a los padres”, señala.

Precisa el Banco que “en México y Tanzania, los incentivos financieros de los docentes eran eficaces sólo en conjunción con otra intervención. Una interpretación de esta evidencia esparcida es que los incentivos financieros tienen más probabilidades de ser efectivos cuando los maestros pueden tomar acciones directas para mejorar el aprendizaje.”, destacando que “En México, las inversiones en capacitación aumentaron la productividad y los salarios a nivel de empresa entre un 4 y 7% para los trabajadores de la industria manufacturera.”, según el Banco.

Aunque esa no es la solución, el Banco Mundial indica que “En México, un programa de transferencia monetaria condicional mejoró el desarrollo cognitivo y motor… Los programas de transferencia de efectivo pueden abordar la privación material aguda en los hogares y mejorar los resultados de desarrollo, particularmente cuando se proporcionan junto con o con condicionamiento en la atención prenatal y los servicios infantiles. Por ejemplo, los programas de transferencias monetarias condicionadas (ECC) en Ecuador, México y Nicaragua han reducido el retraso del crecimiento, mejorado el desarrollo cognitivo y promovido mejores prácticas parentales. En México, los programas de apoyo a los padres integrados con los programas de CCT mejoraron.”, ejemplifica el organismo.

El Informe precisa que si la educación sólo funciona como un dispositivo de selección, “las personas con los mismos años de escolaridad deben tener resultados similares, independientemente de las habilidades que han adquirido, lo que no es el caso.”; por ejemplo en México, los graduados de secundaria con calificaciones más altas tienen menos probabilidades de estar desempleados tres años después de salir de la escuela (entre aquellos que no fueron a la universidad) que sus pares con menor puntuación”, indica el banco.

El Informe del Banco es extenso y aborda varios ejemplos sobre la situación de la educación en México; precisando que los avances tecnológicos están poniendo un alto nivel en la educación y las habilidades, mientras que las nuevas habilidades facilitan la adopción de las tecnologías y promueven la innovación, con habilidades generales que permiten a los individuos adaptarse a los cambios; pues en el caso de México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) aumentó la productividad laboral en los Estados más ricos del norte del país. Además, afirma que si México mejora el aprendizaje de sus niños y jóvenes, podría agregar a su crecimiento anual un 2% adicional gracias a ello.

El Banco lamenta la inadecuada gestión y la deficiente en la administración de las escuelas y universidades, lo cual afecta el proceso de enseñanza aprendizaje en los estudiantes; destacando que  “En México, el compromiso de la comunidad a través del tiempo, con la descentralización del poder de decisión real, ha sido efectivo. La supervisión comunitaria exitosa incrementa la rendición de cuentas a través de lazos de retroalimentación entre múltiples partes interesadas. Aunque algunos programas de monitoreo tienen éxito y otros fracasan por múltiples razones, los programas exitosos, como los de México y Uganda, no alcanzan a un solo grupo, sino que comparten información explícitamente con los líderes escolares y los maestros, así como con las comunidades y los padres”.

El economista principal del Banco Mundial, Paul Romer, uno de los economistas más prestigiados en el tema del desarrollo, plantea que “La única forma de avanzar es buscar la verdad a partir de los hechos. Y, en este sentido, los hechos relacionados con la educación revelan una verdad dolorosa. Para demasiados niños, escolarización no significa aprendizaje”, afirma.

El Banco Mundial hace tres recomendaciones a los gobiernos. En primer lugar, “evaluar el aprendizaje para que su mejora sea un objetivo formal y medible.”; “En segundo lugar, adaptar las prácticas escolares a las necesidades de los estudiantes.”; y “En tercer lugar, movilizar a todos aquellos que tienen incidencia en el aprendizaje.”, proponiendo “utilizar la información y los indicadores para movilizar a la ciudadanía, aumentar la rendición de cuentas y generar la voluntad política para llevar a cabo una reforma educativa. Involucrar a las partes interesadas, incluida la comunidad empresarial, en todas etapas de la reforma, desde el diseño hasta la implementación.”, recomienda el Banco.

A falta de una verdadera reforma educativa que permita identificar cuáles son los profesionales que requiere la economía y la sociedad hoy, que se actualicen los perfiles de los profesionales y las currículos de la carreras, esperemos que el gobierno federal y los gobiernos estatales atiendan las observaciones del Banco Mundial y comiencen a corregir los errores, aportando soluciones a los problemas de aprendizaje, que permitan aumentar la productividad y apoyen al crecimiento de la economía nacional.

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