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martes, 26 de septiembre de 2017

Con Valor y Con Verdad / A darle, la vida sigue

Gustavo Rentería*

32 años pasaron entre sismo y sismo. Lo que más nos sorprendió aquella tarde fue la fatal coincidencia; cómo era posible que también un 19 de septiembre nos sorprendiera un acomodamiento de tierra.

Entre el terror y la confusión, debemos destacar nuestra avanzada cultura de protección civil. En muchas ocasiones no se puede hacer mucho, y más cuando no sonó la alarma sísmica -ya explicaron los especialistas el por qué- pero debemos de felicitarnos.

Por ejemplo, a este reportero le tocó el movimiento telúrico en la cima del segundo edificio más alto de Latinoamérica. Y vale la pena destacar la organización de los encargados -por cada piso- para evacuar el monstruo de acero y concreto, rodeado de ventanales. Todos de manera ordenada hicimos caso de cómo abandonar la construcción, con una escena que nunca olvidaré: columnas de polvo que significan derrumbes.

Los que llegaron antes de las 11 am ya habían bajado las escaleras en el simulacro dos hora antes. Así sucedió prácticamente en toda la Ciudad de México.

Después del gran susto todos acudimos al teléfono inteligente, solo unos cuantos lograron completar la llamada. Se colapsan las líneas. Usamos el WhatsApp, que si bien nos tranquiliza en la mayoría de las ocasiones, también nos alarma por las imágenes que empezamos a recibir.

Entre las alarmas y las sirenas de las ambulancias acudimos al FaceBook, al Twitter y a otra redes sociales, que sin duda son de gran ayuda, pero empiezan el intercambio masivo de información no confirmada, se viralizan los rumores, y la información confirmada se pierde.

Gran trabajo de la radio, de la televisión y de los portales formales de prensa escrita. Los diarios y semanarios digitales ofrecen importante información también. Las policías hacen lo suyo, pero se ven rebasadas en segundos. La sociedad toma el control, la ola de solidaridad quizá es lo que anima mientras luchamos encontrar la voz de nuestros seres queridos.

Buena comunión de los tres niveles de gobierno-sociedad; no falta el abusivo y quién intenta sacar raja política; muestras de apoyo de la comunidad internacional; nos vuelve a sorprender otro temblor la mañana del sábado; todos, en todos lados platicamos de la la terrible experiencia que se suma al terremoto de Chiapas y Oaxaca. La estimación de pérdidas ronda los mil millones de dólares, según la United States Geological Survey.

Días atípicos, porque por seguridad los niños no han ido a la escuela, y los adultos “a darle” porque la vida continúa y que quede claro, debemos aprender a vivir en una zona de alta sismicidad.

* Periodista, editor y radiodifusor.



 @GustavoRenteria / www.GustavoRenteria.mx

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