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miércoles, 30 de agosto de 2017

¿Por qué no manda México?

Miguel Arroyo

(Décima Octava Parte)

Uno de los factores que se encuentran sobre la mesa en la negociación del Tratado de Libre Comercio es el nivel de los salarios en nuestro país. Canadá y los Estados Unidos de América han manifestado que el bajo nivel salarial representa una competencia desleal, imposible de enfrentar.

Pero como ustedes saben, México tiene establecido por ley un salario mínimo. En un principio los salarios mínimos representaron un triunfo social de la Revolución, ahora en cambio, son un lastre que hunden a una buena parte de nuestra población en la miseria. El problema es, en el marco del Tratado de Libre Comercio, que las mismas empresas pagan en México salarios que representan el 10% ó 20% de lo que se pagarían en los Estados Unidos ó Canadá.

Los salarios a un nivel de hambre no sólo afectan a quienes los reciben sino también a nuestra economía nacional. En efecto los salarios a un nivel razonable y competitivo, reactivan la economía en la que coexisten y permiten que haya mayores recursos circulando en bienes y servicios.

Pero en este país las grandes empresas nacionales y extranjeras tienen una idea distorsionada de la economía con una miope visión, maximizan las ganancias aún a costa del bienestar razonable de sus trabajadores y del entramado y progreso social. Así la brecha social es absolutamente escandalosa y la pobreza se palpa en las calles. Después nos quejamos de aquellos que hacen de la miseria su capital político.

En las últimas horas Trump arremete otra vez contra el mencionado tratado, renovando de nuevo la suspicacia de este lamentable personaje, que  quiere en el fondo destruir a nuestro país. Veremos en los próximos días.

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