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jueves, 10 de agosto de 2017

Las periodistas veracruzanas

Yamiri Rodríguez Madrid

Los próximos 17 y 18 de este mes, en Xalapa, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), efectuará cuatro mesas de trabajo sobre los retos que enfrenta la mujer periodista veracruzana.

Éstas abordarán aspectos tan importantes como la discriminación y desigualdad en el ámbito laboral; estereotipos de género en el desempeño periodístico; procuración de justicia con perspectiva de género y la violencia hacia la mujer periodista.

El objetivo de estas mesas, a decir de la Comisión, es crear estrategias y medidas para prevenir y erradicar la discriminación y la violencia hacia la mujer periodista.  Desafortunadamente, casos hay muchos y muy variados.

En el estado se estima hay más de mil 300 medios de comunicación, ¿sabe usted cuántos son dirigidos por mujeres? Apenas unos 50.  La mayoría de los cargos directivos están ocupados por hombres.

De la procuración de justicia con perspectiva  de género dimos recientemente una deshonrosa lección a nivel nacional con el caso de la ex directora de Espacios Educativos, Xóchitl Tress, al no avocarse la mayoría de los medios al caso central que era el supuesto enriquecimiento, sino a hacer escarnio de su  vida privada, algo que no sucedió con otros de los ex funcionarios indicados.

Pero si bien la ex candidata panista es uno de los casos más renombrados, todos los días hay planas y minutos donde se justifica siempre la conducta del agresor, revictimizando a la mujer: loco de celos la golpeó.  En un arranque de ira  la mató. Así se ha vendido durante décadas y pareciera no hay intención de cambiarlo.

Y la violencia hacia la mujer periodista se da todos los días lamentablemente.  No sólo por parte del político o funcionario, sino de los propios jefes o incluso el gremio.  Otro caso reciente es el de una periodista oriunda de Coatzacoalcos, que por respeto no daré su nombre, y que otro grupo de periodistas se ha encargado de denostar.   Pero insisto, no es el único ni el primero.  En el duartismo se “pusieron de moda” cartas anónimas donde hacían gala de la supuesta vida íntima de muchas compañeras. Y son solo unos ejemplos.

Las guarderías para los hijos de periodistas son contadas con los dedos de una mano y, como en la mayoría de los casos, las empresas no dan seguridad social, es frecuente ver a las reporteras trabajando con los niños a un lado en una conferencia de prensa o dibujados entretenidos en una redacción. Así han crecido muchos de nuestros hijos.

De ahí que se espera que en estas mesas no solo participemos las reporteras nutridamente, sino también los dueños de los medios pues, de lo contrario, seguiremos caminando en círculos, aunque muchos prefieran hacerse de la vista gorda.

@YamiriRodriguez

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