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martes, 18 de julio de 2017

La Cueva de la Hidra / Vivir en un socavón

Margarita Jiménez Urraca

El miércoles se celebró el día del abogado, el mismo día del  hundimiento del pavimento, el socavón en el Paso Expres de la Carretera de Cuernavaca-Acapulco en el que perdieran la vida dos personas. El tema de los discursos del evento tendría que haber sido la necesidad de caminar derechos, gobierno, legisladores y sociedad, en lo que a cada quien corresponde. La cultura de la legalidad no es un tema de pesas y medidas. No se roba poco o mucho, se roba; no se miente poco o mucho, se miente; tampoco se simula poco o mucho, se trata de un tema ético, de valores, cuya falta está hundiendo a nuestra sociedad en un socavón profundo del que pudiera ser muy difícil salir.

Ser derechos, actuar derecho, vivir con apego a derecho, se enseña y se construye desde la niñez, en la familia, en la escuela, en los centros de trabajo, después, en los medios de comunicación, con el ejemplo. Esta no es una reflexión decimonónica o romántica, si queremos vivir en un estado de derecho donde los socavones se prevean y no se tape el hoyo después de niño ahogado, necesitamos convertir la integridad en un valor supremo de la sociedad y del Estado.

No sabemos cuántos socavones hay en la obra pública, que tan elástica es la aplicación de la ley que favorece el incumplimiento  de contratos y compromisos; más de los que vemos y sabemos, muy probablemente. La dimensión del problema que se da en las fallas, en los errores, en las omisiones de las gestiones, de las obras, pero, sobre todo, en la rendición de cuentas, que debiera ser impecable, lo favorecen y lo prohíjan. Estado de Derecho o un socavón más profundo es el dilema.

Todos los gobiernos saben, todas las empresas también, todas las familias, y no se quedan atrás los poderosos jerarcas de las iglesias cuando de la verdad y la mentira están en juego, o las mentiras a medias se convierten en una práctica perversa que da al traste con toda actividad civilizada cuyo déficit genera retraso, una realidad criminal campante donde el más tramposo es el mejor.

El estado de derecho es aspiración que da sentido a nuestro proyecto de país, es valor supremo de nuestra democracia, nos permite mirarnos en la ley y dar curso o reencauzar aquello que no esté conforme a derecho y ser congruentes en el decir y el hacer del Estado Mexicano que hoy ha inclinado la balanza al lado oscuro.

Al terminar esta columna aparece un nuevo socavón, ahora en el Fraccionamiento Fuentes de San Cristóbal, en Ecatepec. ¿Metáfora de nuestro tiempo?

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