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lunes, 10 de julio de 2017

La Cueva de la Hidra / La pura verdad

Margarita Jiménez Urraca

La pura verdad es que analizar, revisar y reflexionar sobre las razones por las que nuestros proyectos prosperan, fracasan o corren riesgos como las recientes elecciones en el Estado de México, Coahuila o Nayarit, o el caso de los gobiernos fallidos y corruptos de los ex gobernadores a juicio, tendría que ser tema de profunda revisión para la clase política, sus asesores y sus equipos de trabajo, entre otros. Engañarse con la afirmación de que quien ganó tendrá todo fácil porque es el mejor y es aceptado, es una mentira que entra en el terreno del riesgo, y que las decisiones con base en esta falacia pone a gobernantes y gobernados en una circunstancia de equívocos y fallas, si se parte de una afirmación falsa, pertenezca al partido que pertenezca el gobernante en esta democracia de minorías.

¿Cuál fue el momento de quiebre del Proyecto de País? Probablemente cuando empezaron a mentirse y a disculparse las fallas por razones de fuerza mayor, por razones de Estado.

Con el crecimiento de la mentira y la simulación llegaría la corrupción, la impunidad, la indiferencia, y, después, la pérdida de confianza de la sociedad, la que desinteresada ella y omisa la autoridad, favorecieron un estado de cosas complejo, miope que hoy nos impide ver lo que está bien y agrandar lo que está mal.

Todos mentimos, de una u otra manera lo hacemos, unos más otros menos, unos mienten por costumbre, es lo que aprendieron, otros para no enfrentar situaciones difíciles, otros más por miedo. A quienes mienten, les parece que con la verdad no alcanza más resolver sus problemas. Hay que inventar. Lo cierto es que esta cultura de la mentira nos lleva a un estado de disfunción en el que no sólo se miente en las familias o en el centro de trabajo o en la escuela. Miente el ciudadano y miente la autoridad. Miente la madre, y el hijo a sus padres y maestros. Así, la distorsión y desvió del encuentro de soluciones se hace más largo y laberíntico, y en esta medida, vemos que la verdad como categoría universal y aspiración ha pasado a ser una quimera; no vende ni resuelve. La verdad, la verdad es que ésta no se practica, ni se desea alcanzar como forma de conducta.

Para revertir esta realidad sería deseable que los padres y la escuela actúen con apego a valores a fin de enfrentar la nueva realidad, y en los otros planos, campañas de visibilización y combate a la simulación, a fin de convertir la verdad y el respeto a la ley en factores de lucha contra la impunidad -Huy que fácil-.

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