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martes, 11 de julio de 2017

Cañazos / Las prisiones en México, un caos

Arturo Bárcena Bazán*

El Centro Regional de Reinserción Social (Cereso) de Acapulco, Guerrero, fue escenario de un cruento enfrentamiento entre dos grupos rivales de internos, ocurrido la madrugada - mañana del pasado jueves, ante la mirada observante, mas no de intervención, de los custodios encargados de la seguridad del penal. El saldo fue de 28 muertos, se dice que hubo cuando menso cinco decapitados. Con ello Guerrero se convierte en el estado con el mayor número de muertos en cárceles de México.

Con esto se demuestra que el orden institucional en las 423 cárceles del país ha sido rebasado por los internos; en la mayoría, si no es que en todos los penales de México, existe el autogobierno, el cobro a los internos para no hacer fajina o gozar de privilegios, en la mayoría de ellos hay zonas VIP para aquellos que pueden pagar estos privilegios y contar con personal a su servicio integrado por los propios internos.

En referencia a Guerrero recordemos que en este año la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciario, reprobó a los cuatro penales más grandes de Guerrero: el de Chilpancingo, capital del estado, Acapulco, Iguala y Taxco. En todos s ellos existe hacinamiento, tan solo en el de Acapulco que tiene capacidad para mil 624 internos, alberga actualmente a  dos mil 101 internos, i,991 hombre y 110 mujeres.

Mucha culpa de estos hacinamientos, como lo señalamos en nuestra columna CAÑAZOS del primero de este mes, la tienen los defensores de oficio, que se olvidan de los procesados a quienes tienen que defender y por falta de esta defensa permanecen presos no obstante haber cometido delitos menores, que ahora con las nuevas disposiciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, podrán obtener su libertad, lo mismo aquellos que son sujetos a proceso o han sido sentenciados por delitos no graves, mismos que ha especificado la Suprema Corte cuáles son. Agreguemos que según el INEGI existen 51mil 341 casos de expedientes sin resolver y 105 mil presos están en espera de ser sentenciados.

En la Primera Reunión Nacional 2017 de las Conferencias de Procuración de Justicia y de Secretarios de Seguridad Pública, efectuada en la Ciudad de México, presidida por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se exhortó a los gobernadores de los estados del país a establecer orden y disciplina en las prisiones antes de que haya más situaciones que lamentar. Todos los ahí presentes se comprometieron a poner orden en las cárceles que están bajo su jurisdicción y apoyar a los Ceresos Federales..
Han pasado los meses y esos gobernadores se olvidaron de sus promesas. Por menciona tan solo algunos hechos: los motines y enfrentamientos que ha habido en los cuatro últimos meses en los penales de Topo Chico, de Cadereyta, en Nuevo León. En Chetumal y Cancún, en Quintana Roo, en el Cedes de Ciudad Victoria ( en estos últimos meses ha habido cinco hechos violentos en el interior del penal que tiene capacidad para albergar mil internos y actualmente tiene mil 300 ) y

ahora en el de  Acapulco, Guerrero, por mencionar algunos , así como las fugas ocurridas en los penales de Ciudad Victoria, en Culiacán y diferentes túneles que hacían los internos de algunos penales para su escapatoria.

Motines, fugas, intentos de fugas, todo ello bajo la complacencia de los directores, subdirectores, jefes de custodios y custodios mismos, que permiten el ingreso a los penales de droga, alcohol, armas punzocortantes, pistolas, cuchillos hechizos dentro de la prisión. Es imposible creer que de esto no se dan cuenta los encargados de vigilar a los internos y de que haya seguridad en los penales. No lo ven porque todo ello constituye un gran negocio, una gran corrupción a la vista de todos, en la que intervienen los familiares y amigos que visitan a los internos, pues piensan que con una dádiva dan una mejor vida a sus parientes o amigos privados de la libertad.

El dinero es lo que manda dentro de los penales, esto viene desde épocas remotas. En Lecumberri era común ver a los custodios, dirigidos por su jefe Guillermo Hernández, allá por la década de 1973 (era yo abogado penalista), exigir a los visitantes una cuota para dejarlos pasar, mayor si se trataba de comida u otros favores y de ello no se enteraba el director de la cárcel, general Arcaute. En la Ciudad de México siete prisiones tienen cogobiernos, indica la CNDH y si hay 29 mil internos en los penales de la capital del país, saque usted conclusiones a cuánto asciende el negocio por pagos de favores o autogobierno.

Y, de esto, las autoridades federales se hacen de la vista gorda, no obstante que exigen que los gobernantes se hagan responsables del buen funcionamiento de las cárceles que hay en su territorio.

Facebook:  Barcena Bazan
Twitter: @abarceba

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