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miércoles, 21 de junio de 2017

¿Ni los veo, ni los oigo?

Fernando Schütte Elguero

Con esa frase, “Ni los veo ni los oigo”, el ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari, contestaba al abucheo del PRD en su último informe de gobierno.

Al parecer las cosas no han cambiado mucho. Hace 13 años, un 26 de junio de 2004, los mexicanos llevamos a cabo una mega marcha conocida como “La Marcha Blanca” para gritar un ¡Ya Basta! Queríamos que los gobiernos contuvieran la ola de violencia y criminalidad; la delincuencia estaba sin control y los ciudadanos estábamos cansados y con miedo. Años antes, en 1996, me tocó iniciar una campaña llamada “Listón Blanco”, en la que se hicieron un par de pequeñas marchas encabezadas, por cierto, por el entonces Jefe de Gobierno, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Además, en el Museo de Antropología se presentó una incipiente respuesta creando un gabinete de seguridad. Recuerdo que quien era presidente, Ernesto Zedillo, tenía entre las manos un listón blanco que no se puso en la solapa y en cambio jugaba con él entre sus manos. Como decía Don Jesús Reyes Heroles, la forma es fondo. Hoy México pasa por uno de los peores momentos en materia de seguridad pública, las inversiones que no llegan a nuestro país por ese fenómeno no se toman en cuenta para los informes de gobierno y, naturalmente, tampoco se cuentan los empleos que se dejan de generar, la pobreza es cada vez más lastimosa y difícil de revertir.

¿Ni nos ven, ni nos oyen? Y, entonces, ¿qué  pasa con el espionaje del que están siendo objeto activistas y periodistas? Nos ven, nos oyen y nos amenazan de diversas maneras. Muchos sabemos el nivel de corrupción que existe en las policías, sabemos también de la colusión de gobernantes y criminales, sin embargo, sabemos que como las denuncias tienen destinatarios, también los remitentes o denunciantes tienen consecuencias.

Yo tengo muy presente la constante intimidación del que fui objeto en el gobierno del ex presidente Vicente Fox y sólo por exigir que durante la marcha mencionada se nos diera seguridad.

Lo que hoy sucede con el espionaje no es ninguna novedad, probablemente lo sea en cuanto a tecnología se refiere, pero espiar a adversarios de cualquier tipo incluyendo a periodistas, contendientes políticos, activistas y representantes de organizaciones sociales, ha sido la constante en nuestro país.
De lo que no se dan cuenta nuestros políticos es que somos nosotros quienes ya no queremos ni verlos ni oírlos, que estamos cansados de que sigan impidiendo que la política sea la gran gestora social; han socavado su propia credibilidad y son responsables del estado que guarda la nación.

Sólo espero que nosotros como sociedad y poniéndoles el ejemplo a quienes no han hecho de México un mejor lugar para vivir, seamos capaces de utilizar las armas a nuestro alcance para marchar juntos en una exigencia compartida. ¡Ya basta de inseguridad y corrupción! La manera de manifestarnos será hoy mediante las redes sociales, a ver si nos ven y nos oyen o nos siguen mirando de soslayo...

@fschutte

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