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martes, 20 de junio de 2017

La Cueva de la Hidra / No hay más votos

Margarita Jiménez Urraca

Se ha dejado saber que el destape mayor será en agosto, después de la Asamblea Nacional del PRI, en esa medida conviene revisar el escenario electoral.

Se menciona con frecuencia que vivimos en una democracia de minorías. Prácticamente la mitad de los electores no vota (en el Estado de México la participación en la reciente elección fue del 53.76 por ciento) y la mitad que participa se distribuye entre los partidos existentes y los candidatos independientes. Lo cierto es que la suma de los “partidos de izquierda” representan el 50 por ciento y la derecha y centro, el otro cincuenta. No hay más votos que esos. Pretender más, es querer que la abstención se mueva, como sacar agua de las piedras o mover a quienes la desilusión de la política y la indiferencia los domina. Que lejos de la reciente elección en Francia en la que participó el 74.56 por ciento de los electores.

Pareciera ser que se está frente a la encrucijada de alentar a los nuevos partidos a crecer, a que surjan otros, que se sigan generando candidaturas independientes o bien, refundar y reorientar el rumbo de los viejos partidos (PAN, PRI, inclusive, PRD). La pasada experiencia electoral en el Estado de México dio cuenta de ello. La ciudadanía envió su mensaje, los que quieran leerlo que lo hagan y los que no, seguirán cometiendo los mismos errores.

Los cauces de participación política de la sociedad parecen agotarse en las dimensiones partidaria, geográfica y poblacional, lo que dicta revisar las formas de relación que espontáneamente se están dando entre la gente, cuáles son sus intereses, las agendas que los reúnen y cómo enfrentan y solucionan sus conflictos, porque pudiera ser que en esta manera de agruparse se encuentren patrones de conducta colectiva diferentes a los del pasado y los partidos pudieran trabajar en torno a los intereses de la sociedad de hoy.

Cada día más, la gente se agrupa en torno a los problemas que le son comunes, lo que pareciera no tener que ver nada con ideologías ni principios, pero no, la escasez del agua, el cambio climático, la defensa del hábitat que impactan a las siguientes generaciones y la inseguridad en sus diversas expresiones son las causas de la vida cotidiana que se están litigando, deliberando colectivamente, gracias a una sociedad que se organiza, demanda, propone y actúa sin que medien los partidos. Vivimos nuevos modelos de organización social.

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