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lunes, 26 de junio de 2017

Cañazos / Periodistas y derechos humanos, en la mira

Arturo Bárcena Bazán

Dos hechos marcaron la semana pasada el desprecio hacia los periodistas, hacia los derechos humanos, por parte del gobierno federal. Uno, fueron las declaraciones del subsecretario de Gobernación Roberto Campa Cifrián y segundo, lo publicado en The New York Times, de Estados Unidos, haciendo referencia al espionaje que existe sobre determinados periodistas y representantes civiles defensores de los derechos humanos en nuestro país.

En entrevista concedida al diario El Universal, el subsecretario de Gobernación afirmó: “No hemos podido ganar la confianza de los periodistas, hemos reforzado las medidas de seguridad para el gremio y para los defensores de los Derechos Humanos”. Añadió que no se vive el peor momento para los comunicadores, este  ocurrió durante el gobierno de Felipe Calderón. Curiosamente, en ese gobierno Campa Cifrián tuvo a su cargo la seguridad nacional. Por ello el vocero del PAN, Fernando Rodríguez Doval, afirmó : Es lamentable que quiera echar culpas de sus errores y omisiones a administraciones pasadas, en las que además participó”. Tiene  toda la razón.

Son, recordemos, 112 los periodistas asesinados en los últimos 17 años y de esos ilícitos, el gobierno federal, panista y priista, se vanagloria de que ya esclareció el 3.5% de los casos, quedando en la impunidad el 97.5% restante. Es por ello que los miembros de las Cámaras de Diputados y Senadores repudiaron de inmediato el desprecio a crímenes de periodistas, desprecio que emana del gobierno federal, a través de las instancias que tiene para protección de comunicadores y defensores de Derechos Humanos y de instancias jurídicas, a través de la PGR para esclarecer e investigar los delitos cometidos y por parte del Poder Judicial, el proceso y sentencia de los implicados,, solo que para poder hacer esto el Poder Judicial necesita  que los autores materiales e intelectuales de los delitos contra periodistas y defensores de los Derechos humanos, sean  detenidos y puestos a disposición de los ministerios públicos correspondientes, hecho que, como ya dijimos, solo ha sucedido en el 3.5% de  los 112 periodistas asesinados.

El otro hecho es la publicación del periódico neoyorquino, The New York Times, en el que Carlos Slim tiene acciones, en la que informa que periodistas y defensores de Derechos Humanos de México son espiados con equipo israelí adquirido por la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Secretaría de Gobernación y por la PGR.

La espía a periodistas, políticos, empresarios data de hace muchas décadas. Al principio se colocaban micrófonos ocultos en las oficinas de los espiados, eran los años de la Dirección Federal de Seguridad. Varios de estos micrófonos fueron descubiertos en oficinas de periodistas, de políticos de miembros destacados de la izquierda mexicana-.

Después vinieron las intervenciones telefónicas y ahora se recurre a empresas extranjeras para a través de los teléfonos celulares de los propios periodistas sean estos espiados por dependencias del gobierno federal, lo que ha sido desmentido por el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y que motivó que diez periodistas presentaran denuncia formal contra quien resulte responsable ante la PGR.

Entre los periodistas que se afirma fueron espiados interviniendo sus celulares destacan, Carmen Aristegui, su hijo  y miembros de su equipo de noticias e investigación, Mario Patrón, Carlos  Loret de Mola, Juan Pardinas, director de IMCO,  la investigadora Alejandra Zapata, a Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos y a dos de sus colaboradores.

Impunidad,  negligencia en las investigaciones, espionaje, son más importantes para las autoridades federales y estatales que impulsar el desarrollo, la seguridad, la libertad de expresión en el país.
Cómo han cambiado los tiempos del Cuarto Poder se pasó al espionaje del cuarto.

Facebook:  Barcena Bazan
Twitter: @abarcebab

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