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martes, 2 de mayo de 2017

Enfoque Global / 100 días de Donald Trump en la Casa Blanca

José Luis Ortiz Santillán

Después de sus 100 días de gobierno, el presidente Donald Trump manifiesta su inconformidad por lo logrado. El presidente Trump se ha esforzado en cumplir sus promesas de campaña y para ello ha hecho lo imposible a fin de materializar las diez leyes prometidas a sus electores en sus primeros 100 días de gobierno; que la resistencia en el Congreso, en el gobierno y en la sociedad civil le hayan impedido ir más lejos es otra cosa.

El presidente Trump no ha salido de su país durante sus primeros 100 días de gobierno, dedicó toda su energía a convertir en realidad sus promesa. Sin embargo, el balance de sus primeros 100 día al frente del gobierno de los Estados Unidos lo ha calificado de ridículo, artificial, insignificante,... entre otros epítetos utilizados para manifestar su decepción por sus logros.

Este sábado se cumplieron los primeros 100 días del presidente Trump en la Casa Blanca y ahora se cuestiona el desacierto de haber prometido a los estadounidenses en octubre pasado, durante la campaña, aprobar 10 leyes en sus primeros 100 días de gobierno para hacer realidad sus promesas: impuestos, proteccionismo comercial, obras públicas, desregulación, educación, inmigración, etc.

Cien días después de asumido el poder, el presidente Trump se lamenta de que ninguna de sus leyes se haya materializado aún y que sólo una haya sido presentada al Congreso para derogar el sistema de seguro de salud de Barack Obama, el ObamaCare. Sin embargo, la creación de un nuevo sistema de seguro de salud ha enfrentado a una coalición de centro y de ultra-conservadores, opuestos a la reforma por diferentes razones, lo cual ha obligado al presidente a dar marcha atrás y buscar salidas para superar las discrepancias.

Aunque el presidente Trump tiene mayoría en el Congreso, la incapacidad de los legisladores para discutir y aprobar sus leyes la ha sustituido con ordenes ejecutivas o decretos, de tal manera que hasta ahora ha firmado más cualquier otro presidente en ese período. Sin duda los tiempos actuales son más complicados, pero el presidente Roosevelt, elegido en 1933, después de la crisis de 1929, hizo llegar al Congreso 15 leyes durante sus primeros 100 días.

Pero hay algo que si ha hecho el presidente Trump en sus 100 días, encargar una serie de estudios para reducir las importaciones de acero de China, para reformar Wall Street, para controlar los visados, entre otros; y fiel a sus promesas de campaña, revocó el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP) con una docena de países del Pacífico, entre ellos México y Canadá; puso en marcha medidas para desregular la economía, impulsar el crecimiento y el empleo; impuso un juez en la Corte Suprema de Justicia y desea trabajar ahora para garantizar su reelección por cuatro años más en el 2020.

Pero aunque el presidente Trump califique el balance de sus primeros 100 días de su gobierno de mediocre, está intentando limpiar la Reserva Federal (FED) y el miércoles pasado presentó su reforma fiscal, la cual podría revolucionar la economía estadounidense, y aún sujeta a la aprobación del Congreso. Con ello, quiere mostrar su coherencia con sus promesas de campaña y se dispone a recortar impuestos a empresas y PYMES; a recortar el impuesto a sociedades y pasarlo de 35 a 15%; a simplificar los impuestos a las personas físicas y realizar recortes a todos los impuestos; algo que podría afectar su plan de infraestructura, donde pretende invertir un billón de dólares en la mejora de puentes, carreteras y aeropuertos.

Pero quien afirme que el presidente Trump no ha hecho nada durante sus 100 primeros días de gobierno se equivoca, pues cumpliendo su promesa se dispone a derogar todas las medidas que ha calificado de asesinas del empleos y para ello, ha propuesto 13 leyes; ha derogado la ley que prohibía a los productores de carbón verter sus residuos en ríos y los productores de gas no tienen ahora que alertar a las autoridades en caso de fuga gas metano.

Respecto a su política migratoria, los medios señalan el incremento de las deportaciones desde la llegada del presidente Trump; pero otras medidas para reducir la inmigración se encuentran congeladas en los tribunales en manos de los jueces y el gobierno no dispone aún de recursos para construir el muro prometido en la frontera con México, proyecto al que no ha renunciado el presidente Trump.

Lo más preocupante para México es la nueva política comercial del gobierno de los Estados Unidos. Durante su campaña el presidente Trump señaló repetidamente lo abusivo de los acuerdos comerciales suscritos por los Estados Unidos y prometió reemplazarlos con los acuerdos bilaterales.

Por ahora México y Canadá pueden estar esperanzados a la continuidad de Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en proceso de negociación; no obstante, el presidente Trump ha dicho que si no convienen los resultados de la negociación a su país éste saldrá del TLCAN, como ya lo hizo del TPP. El presidente ha seguido insistiendo en que el TLCAN ha sido muy malo para su país, para sus empresas y trabajadores, prometiendo hacer cambios muy grandes para deshacerse del TLCAN.

Por lo que, tomar como referencia los resultados de los primeros 100 días de gobierno del presidente Trump para calificar lo que será su gobierno, puede ser un error. Lo único cierto, es que nadie puede confiar en el impredecible Donald Trump; pues si bien hasta hoy no se observa una guerra comercial de gran magnitud contra México y China, como todos esperaban, el presidente Trump acaba de revivir con Canadá la guerra de la madera y se dispone a imponer aranceles a las importaciones de acero y de aluminio; lo cual indica que es una tempestad que podría convertirse en huracán en cualquier instante.

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