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lunes, 15 de mayo de 2017

Cañazos / Niñez en el olvido

Arturo Bárcena Bazán

En los debates entre los candidatos a gobernar Estado de México, Nayarit, Coahuila y  los que aspiran a ser alcaldes en los 212 municipios de Veracruz, lo más sobresaliente es que ninguno de los cientos de candidatos se ha preocupado por trazar un programa para la niñez desvalida que vive en las regiones que aspiran a gobernar.

La niñez es víctima de la violencia de sus maestros, quienes los dejan sin clases cuando deciden manifestarse, de sus condiscípulos con el llamado bullyng, es víctima del crimen organizado que los engancha ante la extrema pobreza en que viven, algunos de ellos ven transcurrir los años de su infancia en las prisiones donde sus madres purgan una condena, en ciudades como Reynosa cierran escuelas ante la ola de violencia, en Chilpancingo ante las manifestaciones de los normalistas  de desaparecidos de Ayotzinapa, se suspenden las clases. Las niñas son explotadas en trabajos domésticos, en conjunto dedican 160 millones de horas al día a cocinar, limpiar, lavar y otras tareas domésticas. Esta cifra muestra el alto grado de explotación a que son sujetas las niñas.

¿Sabrán de esta situación de la niñez mexicana esos personajes que se paran el cuello, dicen sus discursos electorales, en los que  prometen que todo va a cambiar? Lo dudo, la niñez no vota, dirán.
Según  un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en México suman cuatro millones 100 mil alumnos entre los 3 y los 17 años de edad, que están fuera de las escuelas debido a su pobreza, o porque trabajan o deben emigrar de su lugar de residencia porque sus padres afrontan determinada situación laboral El informe de UNICEF muestra que de cada 100 niños que ingresan a preescolar 57 abandonan la escuela antes de concluir el bachillerato.

Según la UNICEF tres millones 800 mil niños y adolescentes no están matriculados y 260 mil niños en México no asisten a primaria regularmente, en algunos casos porque en su comunidad no existen escuelas y la más cercana está a varios kilómetros de distancia, que tienen que recorrer a pie, sobre todo en el ámbito rural. Tienen que cruzar praderas, montañas, ríos, para llegar a la escuela y a ello hay que agregar la mala o nula alimentación.

A todo lo anterior,   habrá que mencionar  que según UNICEF, seis de cada diez niños mexicanos menores de 14 años han padecido algún método violento de corrección en sus propios hogares; de sus padres, hermanos u otros parientes.

Además, de los 40 millones de niños y niñas mexicanos más de la mitad, es decir, 21 millones viven en la pobreza, mientras sus gobernantes les escamotean los dineros que la Federación les asigna para la educación y para el mantenimiento y construcción de escuelas.

Ya quedaron en el olvido aquellos tiempos en donde se veían calles con niños jugando, parques como los Viveros de Coyoacán, en la Ciudad de México, o las playas de México se veían con niños jugando, nadando. Hoy, eso ya no lo puede hacer la niñez debido a la inseguridad que existe. El secuestro y venta d órganos infantiles es un negocio muy lucrativo, no tanto como ser gobernador.

Hoy se está más preocupado en cómo ganar el 4 de junio, como gastar el dinero que les proporciona e INE y que proviene de muchos de esos niños que viven en la pobreza, que en pensar en cómo ayudar realmente a esos poco más de  45 millones del niños y adolescentes, que habitan en este país llamado México.

Así que ante las elecciones del próximo 4 de junio la niñez mexicana no tiene esperanzas de que algo cambie a su favor. Seguramente todo seguirá igual y sino… al tiempo

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