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lunes, 10 de abril de 2017

Cañazos / Inseguridad, corrupción e impunidad, presentes

Arturo Bárcena Bazán

TERCERA PARTE

Para proteger su corrupción, su impunidad varios gobiernos han sido acusados de repeler la libertad de expresión, asesinando a periodistas que no están de acuerdo con su actuar, que los denuncian a través de sus medios de comunicación.

Se han formado organismos oficiales, fiscalías, subprocuradurías para que investiguen los asesinatos de periodistas y lo que  tenemos hasta ahora es una total impunidad y a cambio, muchas promesas de los gobernadores donde han ocurrido esos hechos sangrientos de que “se irá a fondo, se castigará a los culpables”. Todas las pesquisas, la integración de las carpetas de averiguación de los hechos, sí, adivinó usted, caen en manos de la PGR, que hasta ahora se ha mostrado incapaz de esclarecer la mayoría de estos ilícitos contra comunicadores.

El 95% de los delitos contra periodistas, que incluyen asesinatos, robos, secuestros, golpizas, permanecen en el fértil terreno de la impunidad, característica de nuestro país. A  nivel mundial. México ocupa el tercer lugar entre los países con mayor número de asesinatos de periodistas, tan solo detrás de Siria y Afganistán, naciones que enfrentan guerras dentro de su territorio.

Lejísimos se ven los años de los tres primeros presidentes  sexenales de nuestro país, Lázaro Cárdenas del Río, Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés, en que un periodista fue asesinado en cada una de esas administraciones, incluso el mismo número se dio durante la presidencia de Luis Echeverría Álvarez.

Todo comenzó a cambiar durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, se le hurtó la paz y la seguridad a los periodistas. Dos de los más destacados fueron asesinados. Manuel Buendía, columnista en su Red Privada, en Excélsior, el 30 de mayo de  1984, siendo secretario de Gobernación el actual coordinador del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputaos, Manuel Bartlett Díaz. Fue tiroteado cuando salía de su despacho ubicado en Insurgentes Sur, entre Hamburgo y Paseo de la Reforma. Casi cuatro años después, durante el mismo gobierno de De la Madrid, el 20 de abril de 1988, caía abatido por balas asesinas, el director del semanario Zeta, el célebre y combativo Héctor “el Gato Félix” Miranda.

Los gobiernos panistas también destacan en cuanto al número de asesinatos de periodistas y ataques a medios de comunicación. Con Vicente Fox ocurrieron 32 y con Felipe Calderón el número rebasó por primera vez el ciento, fueron 112  los ejecutados y durante el actual sexenio del priista Enrique Peña Nieto el número llega a 42. Como ya dijimos, el 95 % permanece impune.

En este 2017, el ejercicio del periodismo es cada vez más peligroso. El 2 de marzo fue asesinado en Ciudad Altamirano, Guerrero, Cecilio Pineda Brito; el 19 del miso mes, en Yanga, Veracruz, población situada a 15 kilómetros de Córdoba, fue baleado y muerto Ricardo Montul Cabrera, director de la publicación El Político y  editorialista de El Sol de Córdoba y del Diario de Xalapa. Tan solo cuatro días después, en Ciudad Juárez, Chihuahua, fue asesinada la corresponsal de La Jornada Miroslava Breach. No terminaba aún marzo y el 29, en Poza Rica, Veracruz, fue tiroteado y gravemente herido Armando Arrieta Granados, jefe de redacción de La Opinión.

La característica de los colegas asesinados y heridos es que todos ellos denunciaban en sus medios de comunicación corruptelas de funcionari9oso públicos y del crimen organizado.

El único que reaccionó de inmediato fue el gobernador de Chihuahua, Javier Corral,  junto con su fiscal César Augusto Peniche. Horas después del atentado a Miroslava Breach, anunciaban que los asesinos habían sido detenidos. Unas cuantas horas después, el mandatario local se retractaba de su afirmación, pues los presuntos asesinos estaban encarcelados desde 24 horas antes de cometido el atentado contra la periodista. Total, el caso permanece en la impunidad.

Ante la ola de inseguridad e impunidad existente, el periódico El Norte, de Ciudad Juárez, decidió cerrar sus puertas; horas antes, en Culiacán, Sinaloa, reporteros de la televisora extranjera Al Jazeera,  habían sufrido el robo de sus aparatos electrónicos a manos de sujetos armados.

Todos los casos de asesinatos de periodistas, sin excepción, han sido atraídos por la PGR ,la cual sería la responsable de que ese 95% de casos permanezca en la impunidad.

Los presidentes en turno, también sin excepción, han prometido investigar esos cientos de asesinatos. Enrique Peña Nieto no se quedó atrás y el  viernes 31 de ese fatídico mes de marzo,, dijo enfáticamente: “ Es inaceptable que una persona sea tacada por proteger a personas o por hacer uso de su libertad de expresión. Un agravio a un periodista es una afrenta a la sociedad en su conjunto”. Lo único real, es que las víctimas han sido honradas con un minuto de silencio, guardado por sus colegas. De la PGR, ni un adelanto en el esclarecimiento de los crímenes.

Un dato más sobre la impunidad: en los últimos seis años han sido asesinados en territorio nacional 17 sacerdotes, según informó el director del Centro Católico Multimedial, Omar Sotelo. Igual número hubo durante el sexenio de Felipe Calderón.

Inseguridad, corrupción e impunidad van de la mano en este presente de México.

* Gracias a la generosidad de los Ejecutivos de Libertas; salgo de vacaciones correspondientes a esta Semana Santa.

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