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miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Por qué no manda México?

Miguel Arroyo
(Décima Primera Parte)

La guerra de los Estados Unidos contra México de 1846 - 47 provocó un gran sufrimiento entre la población mexicana, sin embargo hasta donde yo he podido ver, los contemporáneos nacionales y los historiadores posteriores no reflejaron toda la desdicha del pueblo.

La lectura de la reseña que hace William Jay en su magnífica obra que hemos venido citando “Revista de las Causas y Consecuencias de la Guerra Mexicana“, narra con toda crudeza los terribles sufrimientos de la población, destacando el comentario que realiza sobre el bombardeo del Puerto de Veracruz. México y su población se encontraban casi indefensos ante un ejército bien organizado y armado. Recurramos a las páginas de William Jay:

“Lo pequeño de las fuerzas que sirvieron para realizar esas conquistas demuestra que los mexicanos son un pueblo indefenso y a la vez testifican el empuje de sus enemigos. En poco más de doce meses, el pabellón americano flotaba ya sobre el famoso Castillo de Veracruz y la capital de la República estaba en poder de las tropas mexicanas”.

Las crónicas de las matanzas y atropellos realizadas por los gringos fue recogido fielmente por la prensa estadunidense. El “Charleston Mercury” reseñó sobre acontecimientos en Matamoros:
“En Matamoros, el asesinato, el robo y el estupro se cometían a la luz del día; y como si tuviesen el deseo de señalarse en Monterrey con algún acto nuevo de atrocidad, los soldados prendieron fuego a muchas chozas de los pobres campesinos. Se calcula que más de cien de los habitantes fueron asesinados a sangre fría”.

El corresponsal del Diario St. Louis Republican, escribió el 12 de agosto de 1846:
“Lamento decirlo, pero casi todo el territorio ha sido sometido a la violencia, al ultraje y la opresión por los soldados voluntarios, sin hacer distinciones entres sus víctimas”

Mr. Kendall un testigo presencial narró lo siguiente sobre el bombardeo a Veracruz:
 “La ciudad o por lo menos la parte norte de ella, ha quedado totalmente destruida; la devastación es espantosa. Es imposible calcular las pérdidas de los mexicanos por el bombardeo; pero de seguro las mujeres, los niños y los no combatientes  son los que han sufrido más. El palacio nacional ubicado en la plaza recibió cinco cañonazos, uno de los cuales mató a una mujer y a dos niños que dormían en la cocina.

Me dirigí hacia la ciudad –dice otro escritor-, para ver el efecto que habían causada en ella nuestros proyectiles. Iba yo seguro de encontrar gran destrucción, pero a pesar de ello nunca me imaginé que fuese tanta, y quedé asombrado. Está casi destruida la ciudad en su parte suroeste. Dicen los ciudadanos de Veracruz que las bombas causaron los mayores daños. Caían sobre sus casas y por su peso, atravesaban desde los techos hasta los zótanos  y allí hacía explosión, de modo que partían las casas de arriba abajo y mataban a cuantos estaban dentro”

Algo que sorprendió a los gringos fue la debilidad física de los oficiales mexicanos, dice Jay que eran cortos de estatura poco acostumbrados al ejercicio físico y que eran más débiles que una mujer estadunidense, según tomó de una crónica de un Ministro estadunidense en México:

“No creo yo que los varones mexicanos tengan una fuerza muy superior a la que es común entre nuestras mujeres. Son por lo general de estatura muy baja y en su mayoría no están acostumbrados a hacer ningún trabajo ni ejercicio de ninguna clase. ¡Cuán ventajosa y asesina tenía que resultar esa desigualdad entre un cuerpo de caballería americana y un número igual de mexicanos”

Thompson  que es  el ministro que narró lo tomado por William Jay, también refirió:
“La superioridad  de los americanos sobre los mexicanos establece una equivalencia de “cinco de éstos por uno de  aquellos, cuando menos, en combates individuales, y de más del doble en una batalla. De manera que las bajas sufridas por los mexicanos en la guerra han sido sorprendentemente elevadas. Es imposible conocer sus pérdidas con alguna precisión, pero no es mucho aventurar si afirmamos que el decreto expedido por el Congreso de los Estados Unidos en mayo de 1846, condenó a cincuenta mil mexicanos a una muerte anticipada, y a diez veces ese número, a la desgracia  y  a la miseria”

Estos relatos son el reflejo de la idiosincrasia que aún tienen los gringos que votaron por Donald Trump.

La agresión por parte de los gringos fue violenta y sanguinaria dejando a su paso grandes pérdidas humanas y materiales, pero este tema lo comentaremos en las próximas entregas.

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