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jueves, 9 de marzo de 2017

Mirando a Fondo / ¿Vive el Marqués de la Croix?

Víctor González Avelar

ENTRADA.- En 1767 El virrey de la Nueva España, marqués de la Croix, publicó en su tiempo un bando que decía: “De una vez para lo venidero deben saber los súbditos del gran monarca que ocupa el trono de España, que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir, ni opinar en los altos asuntos del gobierno”.

El viejo decreto viene a colación con motivo de la polémica sobre la remodelación de la Plaza Cívica Torreón en donde se construirá una terminal del futuro Metrobús.

En aquella plaza se encuentra uno de los más importantes emblemas de nuestra ciudad, el Torreón diseñado por el Arq. Luis Felipe Cervantes.

SOPA.- Por lo pronto el presidente de Colegio de Arquitectos Luis Villarreal, el historiador Carlos Castañón Cuadros y el integrante del colectivo Moreleando Elías Agüero, entre otros torreonenses, protestaron para  "detener" los trabajos que aseguran ya han provocado daños en su estructura obra y que a nadie en Torreón  se le ha consultado.

PLATO FUERTE.- Es principio elemental en cualquier sistema democrático es que las obras publicas son propiedad de todos y cada uno de los ciudadanos y por tal razón, su manejo, mantenimiento construcción, modificación o destrucción son del interés colectivo. Por ello cualquier ciudadanos tienen el pleno derecho de ser oídos e informados sobre obras de naturaleza arquitectónica y urbanística  que se hagan en su ciudad y además,  sobre su  impacto  en el entorno  urbano.

“Es gravísimo que sea necesario alzar la voz ante un atropello que pretende destruir uno de los patrimonios históricos de nuestra ciudad ante nuestras propias narices." dijo Carlos Castañón del Colectivo Moreleando.

Ante la protesta ciudadana el Alcalde tuvo una desafortunada respuesta  cuando les aconsejo: “ Que se pongan a trabajar y no simbólicamente, a sumarse al desarrollo de Torreón  y aportar algo para la ciudad, no nada más critiquen sin sustento” En pocas palabras los regaño y les negó  el derecho de opinar.

El asunto de la reubicación “del Torreón” es sin duda de interés público y por tal razón, debe ser materia de una amplia consulta ciudadana entre las organizaciones sociales, las escuelas de ingeniería, arquitectura y de urbanismo existentes en las universidades locales etc.  La protesta hecha por cualquier torreonenses es un derecho irrenunciable que permite el fortalecimiento de sus derechos como gobernados frente a sus  gobernantes.

Con la clausura simbólica de las obras aquellos torreonenses inconformes manifestaron: “No tenemos que destruir cosas que ya existen, adáptenlas, intégrenlas, pero no las destruyan; lo que están haciendo ya fragmentaron el monumento y cuando lo saquen, está fusionado con cemento, van a tener que tronar como es de hormigón se va a fragmentar, entonces ya hicieron un daño" comentó el Arq. Aldo Villarreal.

Por su parte el municipio replico a sus propios patrones (los torreonenses): “Que lamentaban que existan gentes que le molesta porque se trabaja que sólo persiga sus intereses y aseguró que luego de las constantes críticas que hicieron del Paseo Morelos "Parece que ahora el botín es la estación Nazas del Metrobús y el monumento al Torreón que nadie dijo que se destruiría".

Además, el municipio los responsabilizó de estar mal informar y con otra desafortunada ironía agregó: “Que se comprometía a enviarles un techado para que se queden en la sombrita pues las obras van de acuerdo con lo programado, porque se trata de elementos que le darán realce a la ciudad no sólo en el aspecto ornamental sino también de movilidad".

POSTRE.- Al margen de comentarios y de valorar el trato dado a unos ciudadanos (y en pleno proceso electoral municipal y estatal), los ciudadanos gozan de su derecho  constitucional   de protestar frente a sus empleados (en este caso los  empleados son los funcionarios municipales), por lo mismo, se debería considerar por mera salud pública y principios republicanos, que el proyecto sobre “el Torreón” sea puesto a consideración de instituciones y organizaciones  ciudadanas de la ciudad para que por lo menos puedan ser oídas y opinar al respecto.

DIGESTIVO. – Cualquier conducta parecida a la del Marqués de la Croix estaría fuera de la ley.

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