.

martes, 7 de febrero de 2017

La Cueva de la Hidra / La Twitocracia

Margarita Jiménez Urraca

Diecisiete días de la era Trump y el mundo está preocupado por el gobierno de este presidente de los EUA. Su actuar a base de tuits, amenazas y exabruptos, invade los espacios noticiosos y de debate sobre su relación con México y el mundo. No pocos se preguntan si resistirán cuatro años o más del impacto de su gobierno. Los incidentes diplomáticos se suceden con otras naciones. Los paisanos que viven en Norteamérica están atemorizados por su posible deportación y el maltrato a los residentes de origen mexicano que ya lo viven. Se endurecen los requisitos para las visas, las quitan al menor pretexto, la incertidumbre crece al conocerse que el señor Trump pretende enviar especialistas a nuestra frontera para ayudarnos a combatir a los bad hombres.

En todas las mesas el tema se debate reiteradamente, en redes sociales, los memes y los WhatsApp, las filtraciones y los desmentidos son cosa de todos los días, mientras tanto el señor del Salón Oval continúa con sus órdenes ejecutivas, propiciando conflictos en diversos órdenes y países a través de su arma favorita, el Twitter. El resto de los mortales sólo añora volver a los días de Obama, quieren seguir con sus vidas sin la incertidumbre Trump.

En México, pasado el shock del muro, la cancelación de la visita del Presidente Peña, la oferta de Trump de ayudarnos con los malos y las declaraciones de unidad y orgullo patrio, por otro lado, nos urge trabajar duro en la emergencia sin perder de vista el Proyecto Nacional, haciendo bien lo que a cada quien toca. Sin duda, se han delineado acciones para atender a los migrantes, se atiende el tema de las remesas, se hace lo necesario para un TLCAN conveniente, se consulta a los empresarios, se establecen otras relaciones comerciales, vamos no hay parálisis, pero se necesita más porque los ataques crecen.

Pues todo esto y más hay que comunicarlo con claridad, no desgastando la figura presidencial. Las vocerías y otras estrategias tendrían que ocuparse de ello, ofreciéndole a la ciudadanía buena comunicación, información y orientación sobre las acciones que lleva a cabo el Gobierno de la República. No es el mismo mensaje el orientado a las clases medias enojadas que a las clases populares desesperanzadas. Estrategias hay muchas pero la claridad es la que debiera mandar. Es necesario sacrificar la creatividad o el valor teatral por la eficacia de los mensajes en la búsqueda de la muy necesaria adhesión social al actuar presidencial.

Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 Libertas