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martes, 21 de febrero de 2017

La Cueva de la Hidra / Del rojo al gris

Margarita Jiménez Urraca

Al iniciarse el año 2000, el PAN lograba que el PRI del Estado de México perdiera la mayoría de los puestos de elección popular. Era la debacle, sólo se ganaban 55 municipios de 121. El PAN con Vicente Fox estaba engallado. En 2001, Arturo Montiel y el PRI emprendían una estrategia innovadora, audaz, disruptiva, para recuperarse: ganarían los municipios perdidos del oriente y norponiente, así como los emblemáticos Toluca, Metepec y Ecatepec. Por primera vez ganaba la Presidencia Municipal de ese municipio, Eruviel Ávila. Volvían por sus fueros. La “Fuerza Mexiquense” se convertía en paradigma del nuevo modo de hacer política del PRI. Arturo Montiel, presidenciable, empujaba a los Golden boys, abriendo oportunidades para los políticos jóvenes. Se preparaban los aspirantes a candidatos que contenderían en la siguiente elección, entre ellos, el hoy Presidente de México, Enrique Peña Nieto que sería Diputado Local. En el partido bullían las ideas, los talentos, los especialistas, los profesores, los debates. El partido estaba vivo y la clase política nacional de esa filia se enorgullecía de ello. Se preparaba la llegada del candidato que sucedería a Arturo Montiel. Enrique Peña Nieto sería el candidato de los priístas 2005-2011, él concitaba voluntades y popularidad, lo mismo entre los grupos de interés que entre la ciudadanía: las mujeres lo arropaban, sus colegas lo admiraban, a sus oponentes les preocupaba, eran días gloriosos para su partido, para Montiel y para Enrique Peña Nieto. El Estado de México se inundaba de propaganda con la sonrisa del candidato y el rojo se convertía en orgullosa identidad. El 15 de septiembre de 2005, Enrique Peña, después de ganar, era ungido gobernador del Estado de México.

En 2009 tenían la fuerza, el partido estaba en buen momento, Neza se volvía tricolor, Eruviel ganaba por segunda vez Ecatepec y Alfredo del Mazo, Huixquilucan, lográndose un Congreso estatal mayoritariamente priísta, y gobernar 103 ayuntamientos. Peña Nieto era un triunfador. Transcurría 2010. Al siguiente año, 2011, el Dr. Ávila Villegas ganaba con más de 3 millones de votos la gubernativa.

En 2012 y 2015 el PRI perdía territorio –menos municipios-. Hoy, en 2017, enfrenta el desafío de una elección altamente competida con Morena y el PAN. Podría perderse la entidad en la que nunca antes gobernó otro partido diferente al tricolor. Pasaron los días de gloria.

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