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lunes, 27 de febrero de 2017

En las Nubes / “Comes y te vas”

Carlos Ravelo Galindo

(Dos y fin)

 La única que no ha dicho nada a favor de su marido, a quien no dejaron entrar a Cuba, es ella. Sí, la que pretende llegar otra vez a Los Pinos, mediante el  “voto popular”.  Y ocupar el lugar que tuvo el papá de sus hijos                                                                                                 

Mejor sigamos la narración, sabrosa, amena y constructiva del que fuera director de traumatología del Centro Médico Nacional, Siglo XXI, don Fernando Calderón Ramírez de Aguilar, nuestro devoto amigo.                                                                                        

El gobierno cubano busca salidas y restablece en el mes de febrero relaciones diplomáticas con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Suscribe un acuerdo para el suministro de petróleo soviético a Cuba, pero desde luego, las refinerías estadounidenses se niegan a procesarlo, porque ya no es negocio para ellas.                                                                                   

El gobierno cubano incauta la Texaco, la Standard Oil y la Shell. Los EUA suprimen totalmente la importación de azúcar, de la que se hace cargo la URSS.                            
El 6 de agosto de 1960 bancos y empresas estadounidenses comienzan a ser nacionalizados. Así como lo serán en el mes de octubre las industrias, bancos y comercios cubanos.      

Asimismo, el 15 de octubre se promulga la ley de la Reforma Urbana, con la que queda abolido el arrendamiento de la propiedad. 

También en octubre se inicia el bloqueo económico dispuesto por USA, que al cabo de seis meses se habrá convertido en embargo total.    

El tres de enero de 1961 el gobierno de Washington rompe  relaciones diplomáticas con Cuba.
Más adelante, el 20 de abril del 1961, cubanos radicados en Miami organizados y financiados en parte por el gobierno estadounidense trataron de invadir la isla desde playa Girón en la bahía de Cochinos, donde se libraron cruentos combates, pero terminaron rendidos ante  las milicias revolucionarias cubanas.

El fracaso de esta invasión lesiona doblemente al presidente Kennedy. Primero por revelarse la intervención directa de su gobierno, que para mayor bochorno avaló un plan absurdo basado en auto convicción de la impopularidad de Fidel Castro Ruz.   

En segundo lugar, porque una de las bases electorales de Kennedy había sido la critica a Eisenhower, a quien acusó de humillar a Cuba hasta obligarla a decantarse hacia la URSS.    

Pero al ocupar la presidencia, Kennedy es informado del plan secreto urdido por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en colaboración con el gobierno y el Pentágono del desembarco de exiliados cubanos adiestrados en Guatemala, que seguramente no encontrarían resistencia.
                                                                          
En todo caso, se internarían en la sierra hasta ocupar un trozo de territorio que proclamada zona liberada, les permitiera formar un gobierno provisional reconocido por los EUA. El alzamiento popular contra Castro se daba por descontado.                                                

A Kennedy debió tentarle el plan que en los comienzos de su mandato le permitía acabar con una incómoda dictadura marxista, y aunque abrigaba ciertas dudas sobre la viabilidad del proyecto, lo autorizó.                                                                                               

Pero la intervención de su país debería permanecer en el mayor secreto. Así lo aseguraba la CIA.
De los errores de aquella no fue menor el bombardeo de aeropuertos cubanos dos días antes del desembarco.   

Castro dispuso la movilización general cuando tomaron tierra los 1,400 invasores provistos del más moderno equipo bélico. Éstos ante una resistencia inesperada, intentaron huir.  Los buques de abastecimiento, los aviones de apoyo, regresaban a sus bases. 

Cuando se autorizó la intervención de esa fuerza aérea estadounidense, los expedicionarios ya se habían rendido. Exasperado, Kennedy reconoció su equivocación.       

Claro que la ayuda de la URSS no fue gratuita. Le pidió a Cuba la autorización para instalar misiles que apuntaban hacia los EUA. Se instalaron conversaciones muy fuertes para que la URSS evitara esa colocación de armas bélicas. 

El proceso cubano se radicalizó constantemente y los rusos aconsejaban moderación. Kennedy y Nikita Kruschev difícilmente se ponían de acuerdo y cada vez era más difícil eliminar un conflicto mundial.    
Continuaba el intercambio de amenazas hasta que, al cabo de una semana de angustia universal, el 28 de octubre de 1962 Kruschev anunció que serían desmontadas las instalaciones de misiles en Cuba a cambio de que los EUA no invadirían la isla. Nunca en su historia la humanidad estuvo tan cerca de la destrucción.   

Kennedy había autorizado 400 mil reservistas y se suponía que habría al menos cincuenta mil bajas.
Ante ello  U Thant, entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, propuso que una flota de 45 países no alineados se interpusiera entre los buques de ambas naciones y logró un respiro. Kennedy, ante ello, tuvo que someter a los halcones del pentágono.
Todo esto puso a Fidel Castro a salvo de una invasión.  Posteriormente el propio Castro buscaría todas las alianzas posibles con los países sudamericanos. (El Che Guevara que inicio una guerrilla en Bolivia, fue aniquilado en 1968).     

Muchos años después Castro se unió con Venezuela a través del presidente Hugo Chávez para obtener Petróleo y algunas otras cosas más.  A pesar de lo que se diga y sea o no cierto, Fidel Castro Ruz tuvo mucha simpatía entre su pueblo y  afectos no manifestadas con comunistas y socialistas de otros países, concluiría su breve exposición don Fernando.                                                             
Fidel Castro Ruz enfermó gravemente y en 2008 tuvo que pasar el poder a su hermano Raúl quien actuó siempre aconsejado por él. 

Falleció el 25 de noviembre de 2016 a los 90 años. 

El pueblo cubano le rindió un último y postrer adiós durante nueve días, en donde se vio que había más adeptos que disidentes. 

Murió un gran político y estadista de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI,  concluiríamos con nostalgia nosotros.  Con un añadido un ejemplo para muchos políticos, que hoy, al no saber mandar,  lloran.

craveloygalindo@gmail.com

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