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lunes, 9 de enero de 2017

Textos en Libertad / En el Día del Periodista, un bienhechor y 18 victimados

* Oaxaca y Veracruz, a la cabeza en inseguridad

José Antonio Aspiros Villagómez

Con eso de los gasolinazos y otros aumentos, las justificaciones barrocas y autoritarias de quienes detentan el poder, y todo lo que han provocado esas decisiones, pasó sin reflectores -casi hasta para el gremio- que el 4 de enero fue el Día del Periodista en México.

A escala planetaria, el Día Internacional del Periodista es el 8 de septiembre, aniversario del asesinato (1943) del checo Julius Fucik en Berlín por parte de los nazis. Su libro ‘Reportaje al pie de la horca’, ha sido de lectura útil para quienes ejercen esta profesión.

Por su parte, los periodistas católicos celebran cada 23 de enero a san Francisco de Sales, su patrono desde 1923. Otros comunicadores festejan su día el 3 de mayo y, algunos más, lo hacen todavía el 7 de junio, fecha en que, hasta hace unos lustros, los empresarios de medios daban las gracias al presidente en turno por gozar de lo que llamaban libertad de prensa. O de empresa.

Pero, según diversas fuentes, el 4 de enero de 1926 murió en la Ciudad de México, a los 76 años, el periodista jalisciense Manuel Caballero, y en su memoria fue instaurada la celebración que se comenta en estas líneas.

El recordado compañero del servicio editorial de Notimex, Emmanuel Carballo, escribió para esa agencia, a finales de 2003, que Caballero trajo de Estados Unidos y usó en México con maestría, “el arte de poner cabezas” periodísticas y el género del reportaje. Y lo definió como “uno de los reporteros más sorprendentes, imaginativos y creadores de los últimos 25 años del siglo XIX”.

Y que fue él quien hizo respetar la profesión y comenzó a escribir de manera “clara, modesta y llanamente”, en lugar de ser “juez implacable que engolaba la voz para decir oráculos”, como se estilaba en la prensa del siglo XIX.

En fin, Caballero “contribuyó hasta lograr que se estableciera la libertad” de información, y para ello “sufrió prisiones, golpes, injurias, denuestos y desprecios”. Además, “contribuyó a formar y a robustecer la prensa de los estados”, es decir, la de su entidad natal.

Cuando Primitivo Ron asesinó al gobernador de Jalisco, Ramón Corona (1837-1899), Caballero “lanzó esa misma tarde una extra que decoraba en tinta roja una mano chorreando sangre. A partir de entonces la crónica criminal fue llamada en México nota roja”, conforme lo escribió José Emilio Pacheco en la revista Proceso (5-VI-1993).

Ofrece otros enfoques el autor del libro ‘Centenarios y cincuentenarios’ (1951), Roberto Nuñez y Domínguez, un papantleco que dirigió ‘Revista de Revistas’ de Excélsior, y era apodado El Diablo. Nos dice, por ejemplo, que Manuel Caballero es considerado el iniciador del reporterismo en México y, antes que nadie, “introdujo en los diarios capitalinos de la época finisecular, la forma sensacionalista de presentar las principales noticias en sus páginas”.

Hasta entonces, la prensa publicaba gacetillas tal cual las recibía (lo que después fueron los boletines de prensa) y no noticias escritas por los periodistas como un género informativo con estilo propio.

Pero como en Estados Unidos ya existía la llamada prensa amarillista, de la que fueron pioneros William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, y Caballero anduvo por allá y conoció la técnica y el estilo, los trajo y aplicó en México. Y por esos aportes al periodismo impreso del siglo XX en México, se celebra aquí el Día del Periodista en su aniversario luctuoso.

Este 2017, en coincidencia con la fecha, la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) dio a conocer su informe anual, según el cual en 2016 fueron asesinados 39 reporteros, fotógrafos y otros comunicadores en siete países de América Latina y el Caribe, 16 de ellos en México.

En la relación, tanto de la Felap como de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex) figuran como víctimas, Jesús Adrián Rodríguez Samaniego (Chihuahua), Mario Delgadillo Ramos (Estado México), Bárbara McClatchie Andrews (Yucatán), Aurelio Cabrera Campos (Puebla), Agustín Pavía Pavía (Oaxaca), Pedro Tamayo Rosas (Veracruz), Salvador Olmos García (Oaxaca), Zamira Esther Bautista (Tamaulipas), Jacinto Hernández Torres (Texas), Elidio Ramos Zárate (Oaxaca), Manuel Santiago Torres González (Veracruz), Francisco Pacheco Beltrán (Guerrero), Moisés Dagdug Lutzow (Tabasco), Anabel Flores Salazar (Veracruz), Reinel Martínez Cerqueda (Oaxaca) y Marcos Hernández Bautista (Oaxaca).

En los registros de este tecleador, están también los hermanos Nancy Nayeli y Rubén Rodrigo Hurtado García (Veracruz), lo que hace a los estados de Oaxaca y Veracruz los más peligrosos, con cinco victimados cada uno. ¿Algo qué celebrar?

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