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jueves, 5 de enero de 2017

Mirando a Fondo / Mas gasolina al fuego

Víctor González Avelar

ENTRADA.- Precisamente cuando el país “está de muy mal humor”; cuando los tribunales, procuradurías de los estados y la propia de la Republica tienen los escritorios plenos de demandas, promociones, amparos, informes justificados, consignaciones de los siete gobernadores bandidos (por cierto, de todos los partidos políticos) y que dejaron templando las finanzas de los estados que desgobernaron Peña Nieto  le echa más lumbre a la hoguera.

Cuando los señores senadores, diputados y magistrados se regalan bonos de cientos de miles de pesos, al  señor presidente se le viene la ocurrencia de jugarse el juicio que como presidente le hará la historia; la de tirar en un volado la visión que sobre su sexenio tendrán los mexicanos de hoy y  del mañana, y lo peor, después de haber desbarrancado al PRI en sus ambiciones de jugar y ganar en las ya inminentes elecciones  del 2017 y 2018, el señor parece poder dormir tranquilazo.

SOPA.- Sin duda debe haber un asunto muy gordo que nos está ocultando el gobierno, pues a pesar de que con el  “gasolinazo” se desbarrancaba el presidente Peña Nieto y también el PRI en sus ambiciones de retener la presidencia de la república, el decreto salió.

Uno se preguntaría: ¿qué hay de trasfondo en ese inoportuno y anacrónico “gasolinazo” que los ciudadanos de a pie y también los que se dicen orientadores de la opinión publicano no conocen? ¿Qué realidad subyace tras la loca división del país en 90 zonas para imponer 90 precios diferentes a un mismo producto? Cosa que en cualquier economía sería una reverenda estupidez por imposible de controlar y aplicar.

Si PEMEX con el auxilio de todo el gobierno federal (ejército, policía federal, carabineros etc.) no ha podido evitar que los bandidos ordeñen impunemente sus ductos, como podrá la paraestatal controlar y hacer respetar los precios en 90 diferentes zonas del país. Debe existir un asunto muy gordo y delicado que celosamente nos ocultando el gobierno.  No es entendible que un gobierno se auto inmole de esta manera.

PLATO FUERTE.- Por lo pronto las movilizaciones de los inconformes con el “gasolinazo” ya bloquean varias carreteras y autopistas del país. Los actos vandálicos (hasta el saqueo de supermercados) nos recuerdan las recientes protestas de los maestros del CENTE y de los familiares de los normalistas de Ayotzinapa; pero ahora a las protestas se vienen sumando transportistas, taxistas, amas de casa, clases medias, comerciantes etc. Estos sectores de la población se habían mantenido al margen de las protestas callejeras. Ahora es la ciudadanía en las calles gritando, asunto que siempre ha sido peligroso para cualquier gobierno.

Pero para echarle más gasolina al conflicto, se anunció un aumento en las tarifas eléctricas lo que acrecentará el mal humero de los mexicanos. Aún quedan como trágico remate la escalada de precios que generarán el “Gasolinazo” y las nuevas tarifas eléctricas.    Capítulo aparte es nuestro problema con el señor Donald Trump quien, sin ser aun presidente jurado, trae a las poderosísimas compañías automotrices General Motors y Ford bajo amenaza cosa que las obligó a frenar algunas inversiones en México.

POSTRE.- Ahora sí y quizá a la vista de los nuevos acontecimientos, es posible entender la renuncia de Agustín Carstens al gobierno del Banco de México.  Sin duda él ya sabía con antelación las barbaridades que se fraguaban en los Pinos. Carstens debe haber sido oído y cuando no se atendieron sus puntos de vista ni su oposición a las locuras del gabinete económico del presidente, decidió mejor renunciar en tiempo y abandonar el barco, de otra manera es imposible entender aquella renuncia.

DIGESTIVO.- Pero como no tenemos otra opción, deberemos creer y confiar que el Gobierno de Peña Nieto ya estará estructurando un plan general para responder como país inteligente a la perversa política del enloquecido señor Trump. Y algo podríamos hacer: asociarnos con China y poner una barricada de enormes centros comérciale con productos chinos y mexicanos a todo lo largo de la frontera; Evitar viajar de “compras” a las ciudades fronterizas de norteamérica; Reactivar nuestro mercado con otros países con los que ya tenemos tratados comerciales; darles toda clase de facilidades a los japoneses, chinos, coreanos etc. para que instalen industrias y comercios en México, muy especialmente viendo a la  frontera con USA entre otras.

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