.

lunes, 30 de enero de 2017

La Cueva de la Hidra / Las mujeres derrumbarán el muro

Margarita Jiménez Urraca

El muro existe ya, no necesita construirse Sr. Trump. Se vive en la frontera hace tiempo, es el muro de la barbarie, construido con ultrajes, agravios, vejaciones a los derechos de los mexicanos y, de entre ellos, las mujeres con no pocos feminicidios. Hoy, Donald Trump es Presidente de los Estados Unidos y ha llevado la condición de mujer a un plano de cosificación, sumisión, adorno y uso y abuso sexual, vamos de retroceso a las épocas más oscuras de la civilización (recordar que fue dueño de la franquicia Miss Universo).

Hoy que las mujeres jugamos un papel activo en la vida pública y productiva del orbe, las de Norteamérica, de México, de la India, de los Países Árabes y de otras naciones le dicen no al muro que Trump nos quiere imponer.

Las mujeres mexicanas daremos cobijo a los migrantes deportados, haremos lo necesario para que con sus habilidades y capacidades que desarrollaron en EUA se formen grupos de autoempleo, por ejemplo.
Las mujeres organizaremos cadenas de consumidoras para que no se compren productos que vengan de EUA. Con orgullo llevaremos la ropa hecha en México con telas mexicanas, a fin de contribuir a reactivar la economía interna. Pedimos  que los paisanos deportados mejor capacitados se les contrate en otras latitudes. Pudiera ser que a las empresas mexicanas que ocupen a deportados se les ofrezca un incentivo fiscal. Seremos las mujeres haciendo equipo con creadores de todas las disciplinas las que promovamos y bañemos al mundo con la formidable cultura mexicana.

Ser mujer hoy no es símbolo de debilidad, somos guerreras, luchadoras que saldremos a ponerle un alto al muro de la ignorancia y la estupidez. Por oscuro que parezca este tiempo, al final la luz del conocimiento, la dignidad y la cultura de la paz tendrán que imponerse.

En nuestros hogares y centros de trabajo las mujeres formamos, enseñamos, impulsamos a los mexicanos hacia el éxito o al fracaso. México necesita a todas las madres uniendo no dividiendo. De ellas depende mucho.

Construyamos una frontera humana de mujeres con brazos amorosos que den cobijo y motiven a ser y hacer. Construyamos desde nuestras casas y a lo largo de toda la frontera un refugio. Hagamos del valor de ser mujer el coraje que se requiere para derrumbar el muro de la ignorancia, de la falta de respeto y de humanismo. Cultivemos la semilla de la paz, no del odio. Somos vecinos y naciones integradas. Una nueva identidad ha surgido de ello, y eso es irreversible.

Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 Libertas