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lunes, 9 de enero de 2017

Comentando / Se salió de control la protesta social. El cálculo fue errado

* No existe explicación creíble y válida para el gasolinazo

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

¡Vaya inicio de 2017! Si bien los 4 primeros años del sexenio peñista han sido desastrosos para los mexicanos, la primera semana del incipiente 17 se convirtió en  principio del fin de un gobierno fallido, a dos años de concluir la gestión.

En mis 41 años de periodistas he visto desfilar gestiones infumables como la de José López Portillo, Miguel de la Madrid, el último año de Salinas de Gortari; la gris e intrascendente administración de Ernesto Zedillo, la majadera y tibia de Vicente Fox y la roja (por tanta sangre derramada) adosada de corrupción de Felipe Calderón, pero en ninguna vi  ingobernabilidad, la insultante, vergonzosa, corrupta, incapaz, timorata, impune y miserable de Enrique Peña Nieto.

Cuatro años en que el gabinete (legal y ampliado)  Montessori y su corrupto PRI, han destrozado y humillado la imagen presidencial, aquella que en las décadas de los 70 y 80, era intocable, respetada, defendida. Pero si la cabeza de ambas instancias es inculta, producto de telenovela, los resultados, por añadidura, son ídem.

Resultado de lo anterior es  la primera semana de enero, México semeja un país como Venezuela, Nicaragua, Haití, en donde grupúsculo, al amparo de autoridades corruptas, se dedican al saqueo, al robo, al despojo, ante la vigilancia, complacencia, complicidades, indiferencia y plan preconcebido para desestabilizar (fuego amigo), como consecuencia de una estúpida decisión de Los Pinos, Hacienda, el Congreso de la Unión, para aumentar y liberar el precio del litro de gasolina, diesel, energía eléctrica, gas; insumos básicos para la vida cotidiana de más de 120 millones de mexicanos, el 90% de ellos clasemedieros, pobres y pobres extremos.

Una decisión unilateral, pues no se consultó a la población, de las tres instancias mencionadas, que rompió la endeble credibilidad que tenía el pueblo, en un político lanzado por Televisa a conquistar la presidencia de la república.

Tal determinación, además, se dio de manera humillante, en pleno periodo decembrino 26 de diciembre, mientras los mexicanos celebraban la navidad y fin de año; los responsables gozaban su quincena de asueto.

El mismo primer día del año, los mexicanos despertamos con la novedad de que la Comisión Nacional de Energía (a alguien el Sistema tenía que culpar) dio luz verde para, no sólo aumentar el precio de los combustibles, sino que a partir de la segunda semana de febrero liberará éstos (al libre juego de la oferta y la demanda) y tazar 90 precios distintos (en toda la república) de los mismos.

Esto enardeció a los mexicanos, menos a los políticos y burócratas de primer círculo, que no pagan el producto, pues su dependencia les obsequia mensualmente miles de pesos en vales de gasolina. De inmediato estalló la protesta social, el encabronamiento colectivo, el odio, la ira, la amenaza en contra del inquilino de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, quien junto con su parentela, gozaba del periodo vacacional jugando golf, comiendo opíparamente, degustando (gratis) manjares, hospedaje, presentes, como si el país estuviera en jauja.

Los días 1, 2, 3 y 4 de enero, la población salió a las calles a protestar, agredir, a exigir la anulación del aumento de precios. La situación se salió de control, especialmente en el Estado de México, en donde mozalbetes, bandas organizadas, mercenarios urbanos a sueldo del PRI, del gobernador, de alcaldes mexiquenses se dedicaron a saquear, incluso destrozar las cortinas de acero de las tiendas de autoservicio, para robar todo, ante la complaciente, cómplice, vigilante mirada de policías estatales y municipales, quienes aplicando la frese “a río revuelto, ganancia de pescadores”, con uniforme, insignias, charolas, patrullas y armas de cargo, hicieron su parte hurtando pantallas, electrodomésticos, celulares, subiéndolos a las patrullas, para huir con el botín. No me lo platicaron o lo vi en las Redes Sociales, fui testigo de este asalto en el Municipio de Tultitlán.

Para detallar mi dicho les platico la vergonzosa escena: sobre la Avenida José López Portillo, a la entrada del Fraccionamiento Fuentes del Valle, se ubica una tienda/bodega Aurrera, la tarde/noche del miércoles 4 de enero, en el estacionamiento (vacío, por la voz de alarma de la comunidad) un grupo de 20 a 25 infelices jovenzuelos, con palos, tubos y piedras, estaba reunidos (maquinando el asalto). En un instante llegaron al lugar dos patrullas con elementos de seguridad ciudadana estatales y municipales, los mozalbetes no se inmutaron. De los autos bajaron 4 elemento; los testigos creímos que disuadirían al grupo para retirarse del lugar, pasaron quizá 5 minutos, los uniformados subieron a las unidades y se retiraron. Así, como se lo platico.

No más de 20 minutos transcurrieron desde el encuentro, e ipso facto, los mercenarios urbanos, con sus tubos, palos y otros instrumentos golpearon el acero de las cortinas de entrada, las que cedieron, de inmediato la turba entró al almacén y lo saqueó. En un lapso de 20 minutos de rapiña, ni un policía o patrullas se acercaron a la escena, lo que nos lleva a deducir que en el previo “encuentro” entre maleantes y uniformados, se delineó la logística de asalto y huida con botín a cuestas.

Dejen les digo, en ese mismo lugar, se encuentra la juguetería de la tienda… bueno 3 horas antes, otro grupo de malvivientes hizo la misma operación, con artículos que era para los reyes magos. Tampoco hubo detenidos.

Y lo más irónico es que a escasos 500 metros del lugar, se ubica el C4, o Centro de Control de video vigilancia de la policía municipal de Tultitlán, que tiene emplazadas a lo largo de la Vía López Portillo, decenas de cámaras… bueno, ningún genízaro tultitlense, se asomó o dio la alarma para dispersar a ese grupo de jovenzuelos –que dadas las circunstancias de desestabilización, protestas, bloqueos, etc. que prevalecen en el país por la inconformidad social- se preveía, asaltarían el almacén.

O sea, complicidad, corrupción, maquinación para delinquir, son términos prácticos, para que esto sucediera y no pasara nada.

Y esta escena se repitió 1,2,3,4 de enero en todo el Estado de México, mientras el desgobernador Eruviel Ávila Villegas, oculto, vergonzosamente escondido. Sólo un escueto, insulso, torpe y a destiempo, boletín de prensa del Secretario de Gobierno, José Manzur Quiroga, “advirtiendo” (uuyyyy, qué miedo), que ningún acto de este tipo se solaparía (ya habían pasado estas rapiñas el 1,2,3 y 4 de enero), es decir, el mal estaba hecho y el gobierno mexiquense hasta el 4º día de disturbios salió (en los medios) a amenazar a los “malos”.

Esto es desgobierno, anarquía, omisión, incapacidad del gobierno federal, como del mexiquense, que puede leerse como  “fuego amigo”, traición al priistas # 1 del país, de sus propios correligionarios y su paisano. Porque en el colectivo urbano, ni el federal, el estatal y municipal (que también es priista) han sido capaces de proteger a la población, que está a merced de vándalos a sueldo.

El malestar es generalizado en el norte, sur, Pacífico, centro. Golfo, del país, la gente  ha tomado las plazas, edificios públicos, calles, casetas de peaje, para protestar contra el alza y liberación del precio de los combustibles, que ya causó el impacto oficial esperado, incremento en los artículos de primera necesidad (canasta básica), además de energía eléctrica, gas LP, verificación vehicular, tarifas del transporte público y mucho más.

Su única ventana para ser escuchados y vistos, son los medios de comunicación decentes, no los afines al Sistema, las redes sociales, pero la indiferencia o miedo de Peña Nieto y compinches para acallar la inconformidad es creíble, no hay explicación técnica, política, fiscal que valga. Fue una decisión en petit comité: PRI, PAN, PRD, Diputados, Senadores, Hacienda, Sener, Empresa Productiva del Estado (antes Pemex), Enrique Peña Nieto, José Antonio Meade y los que resulten, para golpear, clavar la puñalada trapera a una población noble, indefensa, abandonada, humillada.

Desde el regreso del PRI a Los Pinos, tras la docena trágica (PAN), sólo ha propinado traiciones (promesa de campaña no cumplidas “te lo firmo y te lo cumplo”, mentiras, aumentos, desempleo, inseguridad, pobreza, vergüenzas y trapacerías de un sexenio incapaz.

Quién calculó, en el Sistema, que el incremento y liberación de  precio a los combustibles iba a ser sólo unas protestas aisladas, erró, la decisión provocó pánico, terror, ira, odio, dolor, desconsuelo. Su aventura se salió de control y no parará hasta que recule el gobierno de su torpeza.

No imaginaron, ¿pero cómo, si no tienen materia gris?, que la sociedad  se uniría para exigir incluso la renuncia, que no puede ser así, sino petición de licencia, porque los cargos de elección popular (con trampa, que es el caso) son irrenunciables, de Enrique Peña Nieto, por su incapacidad de gobernar, y traición a su palabra (promesas no cumplidas). Esto no acabará con una simple explicación, porque las expectativas creadas, ofertadas por el entonces (2012) candidato del PRI a la presidencia, han sido pisoteadas, engañosas, “cachavotos”, al más puro estilo priista de la “dictadura perfecta” No me lo cuentan, lo viví.

Y no sólo eso, sino que lejos de bajar precios, estos aumentaron insultantemente y a partir de febrero próximo las tarifas de combustibles se liberarán… Ni un notario público da crédito a tanta mentira, violación a un documento oficial y deshonor a la palabra empeñada, pues 4 años después se constata con la ira, odio, maldición y repudio social al peor presidente que ha tenido México, según varias publicaciones en redes sociales (a las que los políticos odian por decir la verdad) y lo ubican a la cabeza de ex presidentes que han dejado huella negativa en su paso por Los Pinos.

Sólo anotaré los 5 peores,  la lista es corta. La razón de la clasificación de los motivos de este ranking popular es evidente: Enrique Peña Nieto, Antonio López de Santana, Gustavo Díaz Ordaz, Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox Quesada. Cinco joyitas que ahí están, dos han muerto, pero su actitud ante la sociedad los marca como si quisiéramos que nunca hubiesen existido. No podemos echar el tiempo atrás, pero Peña Nieto ha “jodido” a los mexicanos cada vez que se levanta de la cama.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU) AC.

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