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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los gringos tan cerca

Miguel Arroyo

La tragedia de México en una frase que se le atribuye a Porfirio Díaz, es estar  lejos de Dios y  cerca de Estados Unidos, tragedia y no, por supuesto. Desde el fin del conflicto civil armado al que conocemos como Revolución Mexicana, nuestro país ha vivido gracias a la economía del vecino país de las barras y las estrellas, como dirían los clásicos del periodismo nacional.

En 1821 cuando la Nueva España se convierte, primero en imperio y después en república. Nuestro país era considerado uno de los más ricos del mundo y uno de las primeras potencias del orbe. Pero la clase política que gobernó al país durante la primera mitad del Siglo XIX ahogada en guerras y conflictos internos por el poder, pronto acabaron con la economía del país y lo pusieron a merced del ojo azul y frio del sajón. El 15 de septiembre de 1847, siempre debe ser 15 de septiembre, Taylor ocupaba el Palacio Nacional. Dicen que cuando el general Taylor conoció el desorden y el grillerio nacional, recomendó al presidente Polk no anexar a México como una estrellita de su bandera. A partir de ahí México perdió más de la mitad de su territorio y la frontera se fijo en el Río Bravo, el mismo donde Trump quiere continuar el muro.

Cuentan que ni los generales ni la clase política  tenían idea del tamaño del territorio perdido, por lo que tuvieron que llamar a los pocos cartógrafos que había para que trataran de calcular la dimensión de la superficie perdida. Nada más tiramos por la borda, Arizona, Nuevo México y California, además de Texas que desde 1836 ya nos habían robado. Alguien dijo con filosofía, es pura arena la que se llevaron.

Aquí por supuesto, nuestros próceres defienden a la patria a piñatazos, nomás faltaba. Hace unos días senadores a los que ya deberíamos llamar los depredadores del país de la pseudo izquierda de caricatura que tenemos, en su posada hicieron piñata a Trump. Los mismos que en su ignorancia se pusieron playerita de Hillary, cuando fue la Hillary la que apoyó la construcción del muro en su tercera etapa en 2006. Es decir; primero,  el muro se comenzó a construir a inicios de la década de 1990;  segundo, los demócratas no son esos bienhechores que quieren a la raza de bronce y menos a los del PRD y de Morena y por último,  Hillary es poco menos que lobo con piel de oveja. Recomiendo sobre el tema, el artículo del pasado domingo de Alfredo Jalife-Rahme, en “La Jornada”.

Decíamos que desde principios de la década de 1920, México vive como rémora de la economía gringa, ahora nos lamentamos cual plañidera de que nos amenacen con levantar la canasta.

Nuestra clase política no tiene vergüenza, en lugar de estar en el “muro”  de las lamentaciones, deberían de cuidar los recursos del pueblo y no gastarlo, en aguinaldos, bonos, lucecitas navideñas, etc y por supuesto, les recomendamos tomar unas clasecitas de historia, que el conocimiento no daña, aunque no lo crean.

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