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jueves, 8 de diciembre de 2016

Enfoque Global / Cuba sigue su marcha sin incertidumbre

José Luis Ortiz Santillán

A diferencia del capitalismo, donde la incertidumbre reina debido al comportamiento espontaneo del mercado y sus agentes en él, el socialismo hay certeza de a dónde se quiere llegar y que se quiere conseguir. Gracias a que durante todos estos años de revolución, y construcción del socialismo, los dirigentes y el pueblo han tenido claros sus objetivos, han podido hacer de su país una potencia en desarrollo.

Resulta absurdo y tendencioso señalar que la muerte de Fidel Castro abre una ola de incertidumbre en Cuba. ¿Incertidumbre sobre qué?, ¿a caso Fidel Castro no dejó la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba en 2008 y la dirección del Partido Comunista Cubano en abril de 2011?, desde entonces Fidel se retiró del gobierno y de la vida política, lo que no implicó que haya puesto punto final a su trabajo intelectual; el cual continuó en su columna: “Reflexiones de Fidel” y dejado de recibir la visita de sus amigos, así como de algunas personalidades internacionales.

Pensar que Fidel dirigió hasta el último momento los destinos de la revolución cubana, del partido y del Estado cubano, subestima la capacidad de los hombres y mujeres de Cuba; de los revolucionarios y comunistas cubanos, de intelectuales, de los profesionales, de los trabajadores, de los campesinos, de los estudiantes y jóvenes, que junto a Fidel han construido el país que hoy es Cuba, los cuales gobiernan hoy y lo continuarán haciendo.

Quizá por ignorancia o por desconocimiento, por ver a Cuba a la distancia, como observadores y críticos; desde la perspectiva de un viaje de placer a La Habana o a Varadero; por un par de “vistazos” rápidos desde un hotel, un restaurante, un café o desde el “Tropicana”, por un par de conversaciones con algún transeúnte, con algunas chicas en la discoteca o en la playa, con algún taxista; por analizar la realidad cubana desde la comodidad de una oficina, hay quienes se atrevan a desafiar y subestimar la capacidad de quienes hoy tienen las riendas del gobierno y del partido.

Es lamentable que no hayan bastado estos días de honores y tributos del pueblo cubano a Fidel para que entiendan; para que comprendan que desde hace muchos años Fidel inicio su transición hacia el pueblo para fundirse en él, en su conciencia, se su patriotismo, en su compromiso con la revolución y el socialismo. Una semana de homenajes, de las multitudinarias manifestaciones y las expresiones de apoyo con “Yo Soy Fidel”, debió bastar para que los enemigos de la revolución y del socialismo, entendieran que la revolución no estaba en Fidel, sino en el corazón del pueblo, el motor de la historia.

Es absolutamente normal que cuando un ser querido muere, y Fidel era querido por la mayoría de los cubanos, venga el dolor, la frustración por no poder hacer nada para luchar contra la muerte, el llanto y la tristeza; que el ruido sea remplazado por el silencio y la melancolía; por ello durante una semana Cuba se lleno de ese silencio y de esa tristeza, que deben ser suficientes para que se entienda que tan profundo está Fidel dentro de su pueblo.

Evidentemente, lo anterior contrasta con lo que ha pasado en estos días en Miami, y no podría ser diferente entre quienes han pasado años esperando que muriera Fide, donde un grotesco carnaval de apología a la muerte invadió las calles de la “Pequeña Habana”. Pero quienes han hecho una fiesta por la muerte de Fidel en Miami han obviado que en estos años de revolución en Cuba, Fidel se ha multiplicado por miles; tanto que incluso en Miami, en los Estados Unidos y en cualquier país donde hoy viven cubanos, haya entre ellos quienes han lamentado su muerte y estén dispuestos a dar su vida por defenderlo.

Sí con el bloqueo y la agresiones sistemáticas de los Estados Unidos sobre Cuba, este país es una potencia en educación, salud, investigación y desarrollo, deporte, seguridad social, entre otros, ¿Qué habría sido de Cuba sin el bloqueo económico y las agresiones permanentes?. Miles de recursos se han destinado a fortalecer la defensa, miles de divisas se han destinado a comprar a precios extraordinarios productos y medicinas, al pago de fletes; cuando sin el bloqueo y la agresión habrían podido ser destinados a mejorar el bienestar de los cubanos.

Para quienes piensan que la muerte física de Fidel puede modificar el destino de la revolución y del socialismo en Cuba, me atrevo a vaticinar que nada cambiará el rumbo de la revolución; la sabiduría del pueblo la moldeará de acuerdo a sus necesidades y las circunstancias, el pueblo cubano seguirá ejerciendo el poder político dentro de sus sistema de gobierno.

Como siempre los ha habido, existen quienes esperan que la muerte de Fidel permita ver el desmoronamiento de la revolución y el socialismo en Cuba. Quienes hablan de que hoy reina la incertidumbre en Cuba, por la política que desplegará hacia Cuba el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, por la suerte del acercamiento entre los Estados Unidos y Cuba propiciado por Barack Obama; pero qué ha hecho Cuba todos estos años, sino resistir a los embates de los gobiernos de los Estados Unidos y a su bloqueo ¿Qué más puede aprender el pueblo cubano y su gobierno, que no lo haya hecho ya?, si durante años ha aprendido a valerse por si mismo y a prepararse para defender su territorio de quienes puedan osar invadirlo.

Cuba, la revolución y el socialismo no están en peligro hoy, no más de lo que siempre lo han estado frente a las amenazas de los Estados Unidos y cuando se quedó sola al desaparecer el bloque socialista. Pero sin duda, Cuba seguirá aspirando a su pleno reconocimiento internacional, al pleno restablecimiento respetuoso de las relaciones con los Estados Unidos y al fin del bloqueo económico, sin el cual el socialismo se habría podido desarrollar mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora.

Cuba, la revolución cubana y el socialismo, tienen muchos retos por delante, pero no será el enfrentarse a la disyuntiva de continuar por el camino trazado por Fidel o claudicar. ¿Qué sería de una Cuba sin la revolución y multipartidista?, seguramente veríamos reducir los presupuestos para la educación, la salud y las pensiones, como ha pasado en Grecia; veríamos la puesta en marcha de los programas de ajuste del FMI que no han podido sacar de la crisis actual a un solo país, la privatización de la educación y la salud, el incremento de la desigualdad social y el desempleo; veríamos proliferar la corrupción, una clase política parasitando del presupuesto público junto a sus partidos políticos, cada vez más distante del control de los ciudadanos y de sus necesidades, veríamos a un pueblo perder su voz y el control del destino de sus historia.

Al escribir este artículo, lo he hecho pensando en los años que viví en Santiago de Cuba, en mis años de trabajo en medio de la revolución popular sandinista en Nicaragua, en los recuerdos de mi país, México, que siempre me acompañaron, y en mi experiencia de lo que es hoy nuestro país, con más de 55 millones de pobres, más de 34 millones de hombres y mujeres que viven del trabajo informal; de un país hundido en la corrupción y la violencia, bajo la mirada placida de una clase política cada vez más alejada de los ciudadanos y que ha reformado la Constitución para perpetrarse en el poder en los próximos años.

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