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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Enfoque Global / China, a la conquista del planeta

José Luis Ortiz Santillán

China se ha lanzado a la conquista del planeta y no precisamente usando su enorme ejército y su poderío atómico, sino su potencial económico. Después de iniciada la crisis actual del capitalismo en 2008, China se convirtió en la locomotora mundial del crecimiento y sus inversiones codiciadas por todos los países desarrollados. Naciones europeas fueron y vinieran a Pekín en numerosas ocasiones en busca de capitales chinos para estimular el crecimiento económico y salir de la crisis durante todos estos años, algunos con éxito y otros sin poder lograrlo.

Antes de 2008, los mercados europeos y estadounidenses daban la bienvenida a aproximadamente 1 mil millones de dólares de capital chino anualmente; pero posteriormente las cosas han ido cambiando y desde entonces, a través de adquisiciones y nuevas inversiones, las cantidades han aumentado exponencialmente rompiendo el techo de los 40 mil millones en 2015. Ahora se espera que en el 2020, China invierta cerca de 200 mil millones de dólares anualmente en Europa y los Estados Unidos.

China se ha convertido en el eje de la economía capitalista mundial, es el país con las mayores reservas internacionales de divisas, el principal acreedor de los Estados Unidos, el tenedor de la mayor cantidad bonos del tesoro, el principal exportador del planeta y la segunda economía mundial; pero pese a ello, México siempre vio a China como su principal competidor en el mercado de los Estados Unidos y no como una oportunidad de diversificar sus mercados para sus exportaciones, a donde durante años solo envió el 1% del total de ellas.

Desafortunadamente, y gracias a la miopía del gobierno mexicano, ello ha propiciado que las inversiones chinas en México durante los últimos años sólo hayan llegado a un poco más de 530 millones de dólares, lejos de los 31 mil 400 millones que ha invertido en Brasil y su participación en el mercado nacional ronde a penas el 10% del total, mientras que la Inversión extranjera Directa (IED) procedente de ese país no supere siquiera el  0.1%, con alrededor de 277 millones de dólares.

China lentamente ha ido invadiendo al mundo con sus manufacturas, pero también con sus inversiones; hoy está presente en África, América Latina y en Asia, donde está poniendo todo se esfuerzo para detonar su desarrollo y convertir esa región en una zona segura. Para ello, en octubre de 2015 lanzó su propia banca de desarrollo a fin de reconstruir el “Nuevo Camino de la Seda”, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB), a través de grandes obras de infraestructura y el apoyo de muchos países, que ven en sus enormes reservas el medio para impulsar su propio desarrollo al colaborar con China.

Hoy las inversiones chinas en el extranjero se han multiplicado y ello ha permitido observar un incremento del 50% en 2016, de acuerdo a la información oficial divulgada por el gobierno chino. Sólo en un año, el total de la inversión china en el extranjero llegó a 161,170 millones de dólares. Pero ya no sólo se trata del interés de los gobiernos europeos, africanos, latinoamericanos o asiáticos por ver llegar los capitales chinos a sus países, sino del apetito insaciable de los inversionistas por conquistar al mundo con sus capitales.

El lento crecimiento de la economía China, está siendo compensado por la masiva proliferación de los capitales chinos fuera de sus fronteras. La IED en el exterior, sin considerar las finanzas, se prevé que cerrará en 1.12 billones de yuanes en 2016, unos 161,170 millones de dólares, según dijo este lunes el ministro de Comercio de ese país, Gao Hucheng; monto que supera en un 52% a los 735 mil millones de yuanes registrados en 2015; en este año, la IED aumentó 6.4% en comparación con la de 2014, 126,270 millones de dólares. Hasta ahora, en 2015 se registró el nivel histórico más alto de la IED en el exterior de China, cuando ésta llegó a 118 mil millones de dólares.

China ha dejado de ser sólo un importador de materias primas, su ofensiva en el mundo va ahora dirigida al mercado de capital, a la conquista del mundo. Pekín había privilegiado la compra de hidrocarburos y minerales sobre los bienes y raíces, la tecnología o la infraestructura, pero ahora las cosas han cambiado en su estrategia de expansión. En México ha incursionado en el sector de la infraestructura y explotación del petróleo; en Colombia en la industria del transporte y construcción de infraestructura; en Francia en la industria del trasporte y turística, mostrando su interés por la diversificación de sus inversiones.

Pero China no descansa y el mundo se ha comenzado a acostumbrar a “Made in China” y a olvidarse de “Made in Japan”. China está comprando empresas en el mundo y propiciando fusiones; gracias a ello podría convertirse en el número dos mundial en productos agroquímicos, si la oferta pública de adquisición de 38 mil millones de euros de ChemChina de la suiza Syngenta concluye exitosamente. En los Estados Unidos busca penetrar el mercado de la tecnología, por lo pronto Midea Group logró hacerse con Kuka, el campeón alemán de robótica industrial.

Frente a lo incierto del porvenir del comercio mundial con la llegada de Donald Trump al poder, el ministro Gao, ha señalado que pese a la ofensiva anti China, Pekín trabajará para “promover un desarrollo sano y ordenado de la inversión y la cooperación con los países extranjeros”, recalcó y señaló que las autoridades chinas están tratando para controlar mejor los flujos de inversión; por lo que se ha anunciado recientemente, una serie de medidas para ejercer una supervisión más estrecha de la inversión extranjera, en un escenario donde el yuan se está debilitando y las reservas en divisas han caído a su nivel más bajo en seis años.

Lo cierto es que ahora China ha invertido más en el extranjero que recibido inversiones. Se espera que la IED  en China llegue a 785 mil millones de yuanes, unos 126 mil millones de dólares, en 2016, una cantidad casi equivalente a la de 2015, cuando sumó un total de 781.4 mil millones. De enero a noviembre de 2016, la IED creció 3.9%, en promedio anual, al llegar a 731.8 mil millones de yuanes, mientras que la IED china en el exterior lo hizo en 55.3%, en promedio anual, al sumar 161,700 millones de dólares. De tal modo que, a 15 años de su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), China parece convertirse ahora en el defensor del libre comercio y en el principal inversionista en el mundo; para ello, el Ministerio de Comercio ha indicado que Pekín reducirá sus restricciones a la inversión extranjera en 2017 y facilitará la apertura de varios sectores a las inversiones de empresas extranjeras.

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