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jueves, 29 de diciembre de 2016

El fastidio social y formas de manifestarse

José Luis Camacho

¿Quiénes se benefician con la insurrección?, se cuestionan Juan Carlos Garzón y John Bailey en el ensayo La política de la provocación en México publicado por el diario El País, pregunta que responden los investigadores del Woodrow Wilson Center que actualmente coordinan el proyecto “Crimen Organizado y Economías Criminales en América Latina y el Caribe” en la Universidad de Georgetown.

De acuerdo a su investigación y experiencia, quienes se benefician en primer lugar, son las organizaciones criminales y los cárteles del narcotráfico que ven cómo se deslegitiman las fuerzas armadas y la policía federal.

La crisis de credibilidad que enfrentan algunas instituciones en México, no habían afectado en gran medida al ejército y a la marina, pero en los últimos meses su imagen ha sido desacreditada con dureza por hechos como los de Tlatlaya y Ayotzinapa.

Sin embargo la economía es siempre el factor más perjudica a los gobiernos, el aumento de los combustibles es la preocupación generalizada que no sólo molesta y decepciona, enoja cuando se recuerda que esa era la gran promesa de los partidos políticos cuando firmaron el famoso Pacto por México.

En segundo lugar, Garzón y Bailey mencionan a los diversos intereses políticos que pueden sacar ventaja de los problemas de gobernabilidad y cuestionamientos al Estado. Algunos por ejemplo, podrían beneficiarse si las elecciones se posponen o cancelan, o si representan acontecimientos violentos en manifestaciones multitudinarias.

Sin negar nunca, ni minimizar la gravedad de la desaparición de los 43 normalistas, es importante reconocer que hay grupos que se están beneficiando políticamente con el movimiento, lo cuales no corresponden ni siquiera a los partidos políticos oficiales, ya que en una visión realista del panorama los mismos no gozan del reconocimiento ciudadano que los pudiera respaldar.

Finalmente en tercer lugar, señalan a los grupos insurgentes de izquierda como el Ejército Popular Revolucionario (EPR), que podrían encontrar en la represión estatal el momento propicio para posicionarse y expandirse. Cabe destacar que la semana pasada familiares de presuntos eperristas desaparecidos desde mayo de 2007, anunciaron el inicio de una gira nacional de búsqueda en cuarteles militares.

La manipulación política en algunos sucesos  podría estar siendo utilizada para inducir insurrecciones, pero también cuando vemos que los más graves problemas de nuestro país: la corrupción y la “doble vida” de algunos políticos se magnifican, sabemos que estoy hechos deben ser denunciados mediante los instrumentos disponibles.

¿Cuáles son las posibles causas que llevaron a nuestro país a su situación actual?, es decir, porque es relativamente sencillo inducir a ciertos sectores de la población hacia la desobediencia civil y la suspensión de operaciones de empresas como Femsa-Coca Cola como sucedió en Guerrero debido a los constantes actos violentos de los cuales han sido víctima.

¿En dónde está el Estado de Derecho?, ha cuestionado  Juan Pablo Castañón, presidente nacional de Coparmex, después de que en febrero de 2015, manifestantes retuvieran a dos empleados de la empresa antes mencionada, para ser usados como moneda de intercambio por sus compañeros previamente detenidos durante los disturbios, estrategia que les ha resultado en el pasado.

¿Y porque es relativamente sencillo? Porque, para que haya grupos e individuos que se puedan aprovechar de las circunstancias, tuvieron que haber miles de víctimas que siendo inocentes fueron secuestradas, asesinadas, violadas o desaparecidas, a quienes lamentablemente nuestro sistema judicial ya sea por omisión, falta de disposición o de capacidad, no les ha hecho justicia.

Tenemos que reflexionar como se les dio cabida a estos grupos que radicalizan a nuestra sociedad, que la dañan y lastiman, aprovechándose de su vulnerabilidad para sacar ventajas para sí mismos. De igual forma,  así como cuestionamos las fallas del gobierno y las instituciones, es conveniente realizar un acto de introspección para encontrar que dejamos de hacer nosotros como ciudadanos, cuáles son nuestras responsabilidades por acción o por omisión…  ¿somos cómplices?

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