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martes, 29 de noviembre de 2016

Se fue Fidel

Miguel Arroyo

Para algunos comenzó siendo un líder que se levantó en armas contra la dictadura y termino siendo un dictador. Hombre polémico, Fidel Castro, encarnó el sueño de la juventud de izquierda, a partir de los años cincuentas, y fue la inspiración de todos los movimientos guerrilleros de latinoamérica, hasta convertirse en un icono y un símbolo de marketing, sólo emulado por el “Che Guevara”.

De alguna manera Fidel logró ser la inspiración de un pueblo al que convenció de seguir una ruta de riesgo y sacrificio, al borde de la hambruna y de las carencias materiales que lo colocarían en un en nivel de subsistencia precaria. Es probable que ésta mística de sacrificio se pierda a la muerte de quien fue su líder.

Para sus adversarios, decíamos, Fidel fue, dictador, intolerante, antidemócrata, cruel, intransigente, que se opuso empecinadamente al curso de la historia, hasta convertir a Cuba en una isla geográfica, cultural y política, que recibe a un turismo con fines abyectos y a otro que la visita para entender el fenómeno social que representa.

La Cuba de Fidel al final de los tiempos es como una novela de García Márquez. Se quedó flotando en un mar que la rodeó con su espesa niebla deteniéndola en el tiempo; pérdida en una realidad paralela, agarrada con desesperación al sueño de Fidel que se desvanece irremediablemente hasta perderse en la nada. ¿Y ahora qué Fidel?, ya te nos fuiste ¿hacia dónde navegamos?, ¿cuál es el rumbo Comandante?

Fidel siguiendo involuntariamente a Conrad, se pierde al traspasar la línea de sombra y se desvanece ante el estupor de un pueblo que lo llegó a pensar inmortal, aun y cuando las nuevas generaciones apenas recordaban su voz y Fidel les perece poco más que un bronce señalando el rumbo. Acostumbrados a seguir la ruta del Comandante, el pueblo cubano ha quedado en la orfandad, asomando apenas sobre un sueño de más de cincuenta años. Los pueblos pueden ser adormecidos por tanto tiempo, aunque usted no lo crea.

Se fue Fidel. Bajó de la sierra maestra mientras Batista el usurpador, el golpista, huía entre la deshonra vergonzante. Se fue Fidel en medio del humo de un puro que por fin se ha consumido. Son muchos tus claros y algunos tus oscuros, pasabas de héroe a dictador en instantes. Con tus seguidores y tus detractores, podríamos armar una guerra civil.
Retaste a los paradigmas del neoliberalismo, no hay democracia pero tampoco analfabetismo, no hay lujos materialistas, pero tampoco ignorancia, ni desigualdad lacerante, ni drogadicción.

Por primera vez en seis décadas este mundo amanece sin Fidel y algo nos falta, la débil luz que se veía tras el horizonte, ese viejo faro que aun parpadeaba no volverá a chistar nunca más. El tiempo ha vencido al invencible y desde la cubierta del viejo Granma, parecen oírse los suspiros de un puñado de soñadores, que quién sabe en que estaban pensando, cuando pensaron que podían vencer a un dictador de hojalata.

De otro lado del sueño y del idealismo, en la realidad paralela, la Calle 8 festeja, Miami salta de júbilo, nunca olvidarán el exilio forzado, los lujos perdidos, la vida truncada. Nunca olvidarán 650 intentos de acabarte que jamás te tocaron. ¿Quién te protegía Comandante?, ¿acaso la magia de la isla?, ¿ó fue el destino inescrutable?

Parecía que tu suerte estaba echada en el Moncada de la derrota. Conservaste la vida y ese fue el principio de la victoria. Nada te venció, ni Kennedy, ni el bloqueo, ni la caída de tu viejo aliado. Incólume te conservaste Fidel, retando al tiempo y a la historia. Hasta siempre Comandante.

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