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jueves, 24 de noviembre de 2016

Movimientos y partidos

Marco Escobar Cuapio*
@mescobarcuapio

Mi profundo agradecimiento al equipo editorial de Libertas, que me otorga la oportunidad de publicar en su página.

Los movimientos políticos están avasallando a los partidos políticos, son diversas las muestras de que la ciudadanía se inclina cada vez menos a seguir el camino que los institutos políticos trazan desde la práctica política tradicional.

La evidencia académica tiene un sólido argumento en la obra de Peter Mair, (Gobernando el vacío, Alianza Editorial, 2015), explica el desencanto de los ciudadanos por la militancia, el activismo, y la política convencional, todo ello en Europa; sin embargo, esto es un fenómeno que se expande por el mundo.

El surgimiento de PODEMOS en España, no se entendería sin el rechazo de la gente a “la casta” como denominan a la clase política en ese país, el fracaso en la atención de la agenda pública, la crisis hipotecaria, el desempleo, la representación política cuestionada, son el escenario ideal para la irrupción de ese movimiento que seguro venía incubándose ahí a donde la acción política formal no voltea, el hartazgo a la forma tradicional de hacer política, se transformó en un ejercicio plebiscitario en la urna, poco o nada se identifica el ciudadano de a pie con las élites, lejanas de los problemas inmediatos de las mayorías.

Los movimientos han tomado por asalto a los propios partidos políticos, rebasando a sus élites, y a su burocracia, las tradiciones se resquebrajan y pesa más un discurso incendiario que despierte los intereses y sentimientos más recónditos de una sociedad, como en el caso de los Estados Unidos. Un hombre sin mayor trayectoria política formal, rompió los esquemas de lo conocido en un sistema político muy definido, lo inédito fue el personaje convertido en movimiento, el cual pese al mensaje que desde aquí percibimos excluyente, impuso un voto antisistema, ahora sabemos a quienes llegó y movilizó (El País, 11de noviembre, 2016).

¿Qué explica este comportamiento político? El voto antisistema es una constante en muchos países o regiones, el agotamiento de los paradigmas económicos, el reality show en que se ha convertido la arena política, las elecciones van más de la mano de la emoción y no apelan necesariamente a la razón, pesa la falta de confianza en las instituciones. En la encuesta de Parametría  sobre confianza en instituciones en México, los partidos políticos se encuentran en el último lugar de confianza entre la población, por debajo de los agentes de tránsito, lo que da cuenta de la credibilidad y evaluación que los ciudadanos hacen de una institución que forma parte esencial de la democracia moderna.

¿Qué garantizan los partidos frente a los movimientos? Sobre todo estabilidad en el sistema político, el cauce institucional, la experiencia desde el gobierno o el parlamento en la vía del diálogo para superar las diferencias, no obstante lo anterior, hay una atmósfera de hastío a los discursos y maneras tradicionales de hacer política.

De forma inmediata los movimientos irrumpen en el escenario de lo político como novedad, dando cauce al descontento, dan voz a los que no la tienen en las estructuras que exigen permanencia y lealtad incondicional, de ahí que su tarea, es abrir paso a una agenda construida desde la sociedad con el respaldo de la legitimidad, sin embargo, en el papel de nuevos jugadores, en algún momento se deben someter a las reglas de la democracia y consolidar en la urna la opción ciudadana para no ser sólo emergentes y testimoniales, ejemplos sobran de “movimientos” que una vez con el mandato en la mano, se convirtieron en lo que una vez combatieron.

*Analista político.

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