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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Enfoque Global / Fidel morirá cuando sus ideas se diluyan en la historia de la humanidad

José Luis Ortiz Santillán

Fidel siempre estará vigente en la lucha de la humanidad por trasformar la sociedad. La virtud de Fidel, entre otras, fue mostrar su capacidad para interpretar la realidad histórica de su país y ponerse a la vanguardia de sus transformaciones; pero además, entender el contexto histórico en el que se desenvolvía la revolución cubana y los cambios internacionales, para sumarse a las fuerzas progresistas de la humanidad, luchar contra el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo en el planeta.

Los revolucionarios de los países de Asia, África y América Latina y el Caribe, siempre tuvieron en él y la revolución cubana, una mano amiga y un hogar para curar las heridas. Cómo se podría entender la liberación de los pueblos de África,  Asia, América Latina y el Caribe sin Cuba, sin su revolución, pero sobre todo, sin Fidel. ¿A caso la historia de Sudáfrica, de Angola, de la actual Republica Democrática del Congo (el Zaire Belga), Cabo Verde, Mozambique, el Sahara Occidental, de Granda, de Vietnam, de Laos, de Nicaragua, de El Salvador, de Guatemala, entre tantos otros países, pueden suprimir de sus páginas la presencia de Cuba y de Fidel en su lucha de liberación nacional?.

Será imposible que lo hagan, porque gracias a Fidel, Cuba no sólo contribuyó  a la formación de combatientes, sino que muchos cubanos combatieron por su liberación en los campos de batalla primero y luego, en la formación de miles de profesionales para reconstruir sus países.

Hoy Fidel ha trascendido más allá de la Sierra Maestra, su ejemplo y sus ideas ya son parte de la humanidad. Fidel ha dejado de ser cubano, ser un hombre universal como lo es Saint-Simon, Charles Fourier, Robert Owen, Karl Marx, Federico Engels, Vladímir I. Lenin y tantos otros ideólogos como Ho Chi Min en Asia, que han entregado su vida a buscar un mundo mejor para la humanidad.

Fidel desde ahora ha pasado a formar parte de esos hombres convencidos de que existe un mundo mejor para los seres humanos, lejos de la pobreza, de la miseria, de la explotación y la segregación racial; él fue capaz de diseñar un modelo de desarrollo posible que, sin el bloqueo, se puede replicar exitosamente con voluntad política y el respaldo del pueblo, respetando las particularidades y nivel de desarrollo de cada país.

A Fidel hay que juzgarlo por su transparencia, coherencia y consecuencia para llevar a la práctica sus ideas y actuar de acuerdo a ellas.  Fidel no propuso tomar las ramas para derrocar a un tirano que ultrajó su patria, él las tomó y estuvo siempre en la primera línea de fuego en el asalto al Cuartel Moncada en 1953, en el desembarco del Granma en 1956, en la Sierra maestra y hasta el triunfo de la revolución en 1959; en la invasión de Playa Girón y la defensa de la soberanía de Cuba en 1961 y a lo largo de su vida al frente del gobierno de su país.

Irremediablemente Fidel ha muerto, pero no sus ideas. Desde hace años, sus ideas y su práctica, su experiencia sobre la construcción del socialismo, ha trascendido más allá de las fronteras de Cuba; en África, en Asia y en América Latina los gobiernos progresistas que han llegado al poder una y otra vez han recapitulado la experiencia cubana, han intentado seguir los pasos de Fidel.

Desde antes de la muerte de Fidel, su pensamiento revolucionario, su visión sobre la construcción del socialismo, era ya un legado para los revolucionarios y para los millones de hombres y mujeres que luchan en el mundo por una sociedad más justa.

La visión sobre la construcción del socialismo y el internacionalismo de Fidel, a lo largo de los últimos 50 años cubano, ha llevado a los soldados cubanos a unirse en la lucha contra el colonialismo en Asia, África y América Latina, pero también esas fuerzas sean transformado en médicos, profesores y profesionales que han llevado la ayudar a muchos países.

El 75% de la población cubana ha nacido durante los años de revolución, pero gracias a ello lograron nacer en una clínica en un hospital o una clínica, tener atención médica y garantizados sus estudios, desde la guardería infantil hasta la universidad, tener trabajo asegurado, acceso a la cultura y al esparcimiento, algo que en el mundo millones de hombres y mujeres no tienen.

Pero lograrlo no ha sido fácil. Como lo señaló Fidel al triunfo de la revolución, “La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo, en esta etapa inicial, y en qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución; para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente respaldado por el pueblo en la ciudad heroica y en las estribaciones de la Sierra Maestra, porque Santiago está en la Sierra Maestra. En Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas”, y en efecto, revolución y la construcción del socialismo han implicado grandes sacrificios, sobre todo con el bloqueo económico de los Estados Unidos; pero gracias a ellos hoy Cuba tiene un nivel de desarrollo y bienestar como cualquier país desarrollado; y sin el bloqueo, en algún momento, será una potencia.

El desarrollo de Cuba ha estado marcado por el estrangulamiento del bloqueo económico, de la revolución y sus avances; durante más de 50 años los cubanos han enfrentado el bloqueo que les ha imposibilitado comprar maquinaria y equipos, repuestos, medicamentos, alimentos y muchas otras mercancías que habrían mejorado sustancialmente su vida, bajo la lógica de presentar a la revolución y al socialismo como un modelo inviable y culpable de las limitaciones económicas, de la penuria que han tenido que enfrentar miles de familias.

Pero ¿Cuánto más puede permanecer el bloqueo? Cuando todos reconocen el papel histórico a favor de la humanidad de Fidel y el prestigio de Cuba crece día a día, gracias al bienestar alcanzado por la mayoría del pueblo cubano, por su sistema de salud, de educación, de seguridad social.  Hoy Fidel ha muerto, pero continuará vivo en tanto sus ideas sigan vigentes y haya quienes luchen con ellas para transformar el mundo actual.

Para aquellos que lo acusan de dictador, vale la pena que traten de entender lo que decía Fidel en su primer discurso en el extranjero, durante su visita a los Estados Unidos en  la Asociación Americana de Editores de Periódicos, el 17 de abril de 1959, cuando manifestaba: “… Algunas personas han criticado a esta Asociación; a su joven Presidente también se le criticó porque se me invitó acá; tuvo que aceptar esas críticas y sufrirlas por el hecho de que yo venía; pero uno de los motivos de las críticas era por qué invitar a un dictador hoy a la Asociación Norteamericana de Editores de Periódicos.  Y yo pienso que si los dictadores se enfrentasen a la opinión publica, si se decidiesen a venir para oír las expresiones de las personas, a hablar con la gente, si esos hombres que exprimen el sentir del pueblo y de los derechos de los pueblos, creyesen en la opinión pública en la libertad de prensa, si se decidiesen a hablar abiertamente los problemas, no habría dictadores en el mundo.”, afirmaba Fidel.

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