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jueves, 24 de noviembre de 2016

Enfoque Global / Donald Trump, ¿le hará un regalo de reyes a China?

José Luis Ortiz Santillán

Donald Trump inicia la retirada del libre comercio de los Estado Unidos con la salida del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP), un tratado de libre comercio firmado en 2015 entre Washington y 11 países más de Asia y América, entre ellos Japón, Singapur, Canadá, México, pero que fue bloqueado por el Congreso controlado por los republicanos para evitar su ratificación.

El TPP fue diseñado por Washington para hacer frente al expansionismo chino y reducir su influencia en la región del Pacífico, dentro de una lógica geopolítica que parece no ser más la del próximo inquilino de La Casa Blanca, quien prefiere que su país acumule fuerzas al interior antes de seguir diluyéndose bajo el contexto actual adverso para su desarrollo, donde China sigilosamente sigue creciendo económicamente y militarmente.

Sólo bastó que Trump anunciara en la noche del lunes, que su primera acción al  asumir el gobierno sería sacar a los Estados Unidos del TPP, para desatar un terremoto internacional y poner en ascuas a los inversionistas por lo que será su política comercial. Los muros económicos y físicos detrás de los cuales quiere refundar Trump a su país, lejos de la entrada de millones de inmigrantes ilegales y de mercancías procedentes de China, Canadá y de México, no son bien vistos por sus actuales socios, pero para él constituye el único camino para volver a hacer de su país una potencia económica.

Donald Trump dijo que en su gobierno los Estados Unidos serían primero y todo parece indicar que nada ni nadie lo hará cambiar de opinión. A pesar de que el mundo siga deseando un Trump más medido, calculador y conciliador, al ser ahora el presidente electo, todo parece indicar que no cambiará un ápice en las posiciones asumidas durante la campaña por la presidencia; muestra de ello ha sido su anuncio del lunes por la noche, de retirar a los Estados Unidos del TPP; por lo que ahora eso debería bastar para darle un poco de credibilidad en los medios, los cuales se burlaron de él durante la campaña y siguen haciéndolo sin piedad ¿Hasta dónde será realmente un inepto; y sí lo fuera, por qué ganó la nominación y las elecciones presidenciales?.

Los datos disponibles sobre el comercio de los Estados Unidos indican que sus principales exportaciones son refinados de petróleo; autos; aviones; helicópteros; piezas de repuesto y medicamentos; mientras que sus importaciones más relevantes son petróleo crudo; autos; computadoras; refinados de petróleo y piezas de repuesto. En los últimos años, los destinos más importantes de sus exportaciones han sido Canadá; México; China; Japón y Alemania; en tanto que sus importaciones provienen de China; Canadá; México; Japón y Alemania.

Será difícil que Donald Trump pueda cambiar de una momento a otro la matriz del comercio internacional de los Estados Unidos, pero si cierra sus fronteras al libre comercio e impone aranceles como prometió, seguramente transformará el comercio mundial y volverá a enfrentar a México a su realidad latinoamericana; será como deportarlo de América del Norte a Latinoamérica de nuevo, diciendo adiós a las cumbres de los líderes de Norteamérica y a las enormes inversiones de las armadoras de autos en México.

Una de sus principales promesas de campaña de Donald Trump fue restablecer una política comercial proteccionista para repatriar empleos, para hacer que la producción y la innovación vuelva de nuevo a los Estados Unidos, ya sea de la metalurgia, la industria automotriz o farmacéutica, como lo señalara en su vídeo difundido el lunes por la noche, cuando anunció sus seis reformas que implementará el primer día de su gobierno.

El abandono del TPP abre la puerta decididamente a la entrada de los Estados Unidos a una nueva era del proteccionismo; la cual presagia un reacomodo del comercio y el surgimiento de un nuevo regionalismo comercial, particularmente en Asia y América Latina. Ahora, los amigos de Washington tendrán que comenzar a diseñar sus vidas sin los Estados Unidos, pensar y actuar por ellos mismos, aprender a moverse dentro de una geopolítica donde nadie les marcará el camino a seguir, donde serán sus intereses los que lo hagan.

Pero sí el 20 de enero, junto con el invierno congelante llega a Washington Trump y se instaura el proteccionismo comercial, los Estados Unidos le habrán hecho un enorme regalo a China, pues este país que ya es prácticamente el primer exportador mundial, podrá poner en marcha sus proyectos integracionistas en Asia y América Latina, bajo las mismas reglas comerciales sobre las que se han firmado los acuerdos comerciales hasta ahora en los países occidentales.

China podrá a traer nuevos países en su órbita, entre ellos México, si Trump cumple su promesa de gravar las importaciones procedentes de México con derechos de aduana del 35%. ¿A dónde ira México, cuando pese a sus 16 tratados comerciales firmados siempre ha visto hacia el norte y se ha olvidado del sur en los últimos 23 años? ¿Seguirá los pasos de Perú, Ecuador y Costa Rica, al firmar un tratado de libre comercio con China?.

Es cierto que el lunes el presidente electo no dijo una sola palabra sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado por los Estados Unidos, Canadá y México, los tres países de América del Norte; pero quien puede afirmar ahora que él está interesado en mantenerlo y qué no tiene planes de aumentar los aranceles para aquellos productos como los autos, los cuales constituyen la parte fundamental de las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos y pueden fabricarse de nuevo en ese país.

El desarrollo de la industria automotriz en México ha sido gracias al TLCAN, a los bajos costos de producción que han atraído a las armadoras de todo el mundo, no para vender autos en México sino para exportarlos a los Estados Unidos y Canadá, obteniendo enormes ganancias por la sola explotación de las ventajas comparativas entre ambos países ¿Qué pasa si descontamos los millones de dólares de inversión extranjera del sector automotriz llegados a México en los últimos años, qué es lo que queda en realidad?.

También es verdad que hasta ahora y el lunes por la noche, Donald Trump no mencionó nada referente al muro fronterizo que pretende construir entre México y los Estados Unidos, el cual comenzó a construirse dese el gobierno de Bush en 2005, tampoco habló de los millones de mexicanos indocumentados que quiere deportar ni de los impuestos a la remesas ¿Pero quién puede afirmar hoy que Donald Trump de la noche a la mañana ha cambiado de opinión y ahora es amigo de México?.

Sería mejor hacer caso a las promesas de campaña de Donald Trump, entender que el mundo está cambiando ahora y es necesario comenzar a diseñar el futuro de México sin los Estados Unidos, algo que siempre quisimos hacer pero nunca supimos como romper con esa dependencia, a lo que Trump felizmente puede contribuir ahora.

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